Esta semana, la región de Huánuco se transformó en un punto estratégico de encuentro para la comunidad educativa vinculada a la ciencia y la tecnología. La Dirección Regional de Educación inauguró el segundo Encuentro Nacional e Internacional de Clubes de Ciencia y Tecnología, una actividad que se desarrollará del 18 al 20 de agosto y que presenta la participación de 51 proyectos nacionales junto con tres iniciativas internacionales.

La iniciativa busca generar un espacio donde más de 3000 estudiantes compartan experiencias e investigaciones. Sonia Bravo Jara, especialista en Ciencia y Tecnología de la Dirección Regional de Educación, calificó el evento como poco habitual para nuestra región: «Es una fiesta científica, se podría decir, algo histórico nunca antes visto en Huánuco, que congrega a estudiantes y maestros de todo el país». Según Bravo, para los próximos días también está prevista la llegada de delegaciones de Uruguay y Paraguay, quienes presentarán sus proyectos y compartirán experiencias con los escolares peruanos.

Durante la primera jornada ya participaron representantes de Chile y Guatemala. Para la Dirección Regional de Educación, uno de los objetivos fundamentales es que los estudiantes desarrollen desde las aulas capacidades vinculadas a la investigación y la indagación científica. La especialista sostuvo que la meta es clara: en el futuro, los escolares no se limiten a reproducir conocimientos, sino que también puedan generarlos.

«Que más allá de solamente replicar el conocimiento, sean ellos los que realmente lleven a nuestra región a un desarrollo sostenible mediante el desarrollo de la ciencia y de la tecnología. Esa es la mirada como Dirección Regional de Educación», explicó Bravo. El encuentro moviliza a más de 3000 estudiantes en total.

Para el 20 de agosto se han programado visitas de instituciones educativas pertenecientes a la UGEL Huánuco, que recorrerán los espacios donde se exhiben los proyectos nacionales e internacionales. La actividad congrega a más de 3000 estudiantes y busca generar un espacio para compartir experiencias, investigaciones y propuestas tecnológicas desarrolladas desde las instituciones educativas.

El evento se prolongará hasta el 20 de agosto, momento en que culminarán las exposiciones y evaluaciones de los proyectos. La sede de esta edición será Huánuco, pero la organización ya prevé un cambio para la próxima oportunidad: recaerá en la Dirección Regional de Educación que resulte ganadora entre las asistentes, la cual asumirá la gestión y organización del siguiente encuentro.

Pero más allá del futuro, el objetivo inmediato es claro. La intención es que los escolares conozcan directamente las propuestas presentadas y puedan trasladar esas experiencias a sus propios centros educativos. “Cada institución va a ir, va a visitar esos proyectos y va a llevar esa experiencia a su institución educativa y poderlos replicar y poder de repente mejorar el trabajo que se viene realizando”, señaló Bravo.

Para lograr ese impacto, los trabajos pasarán por una evaluación rigurosa a cargo de jurados calificadores. La organización ha previsto la participación de especialistas que observarán los proyectos y estarán encargados de su calificación durante todo el encuentro.

Instituciones articulan esfuerzos para impulsar la ciencia

Detrás de esta iniciativa hay un respaldo institucional robusto. La organización del evento involucra a la institución educativa Isaac Newton, la Dirección Regional de Educación de Huánuco, el Gobierno Regional, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De acuerdo con Bravo, el Gobierno Regional brindó apoyo económico principalmente para cubrir la alimentación de los estudiantes participantes.

La especialista resaltó la importancia de destinar recursos a este tipo de actividades en una región donde, según señaló, aún existe una limitada cultura científica. “Muchos no invertimos en lo que es ciencia, en lo que es conocimiento, pero de todas maneras sí hemos tenido ese apoyo y de verdad es muy valioso”, afirmó.

Así, se busca transformar esa inversión en un motor de desarrollo local, fomentando que los jóvenes no solo consuman información, sino que generen soluciones propias basadas en la innovación tecnológica y científica, consolidando una cultura del saber que perdure más allá de estas fechas.

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