MADRID 18 Ago. (EUROPA PRESS) - En medio del agudo deterioro de las relaciones entre Washington y Teherán, Donald Trump ha marcado un nuevo punto de inflexión en la crisis regional. El presidente estadounidense publicó este martes una declaración contundente desde su red social, identificando al estrecho de Ormuz como "nuevo territorio" de Estados Unidos.

La imagen compartida mostraba el canal marítimo ubicado entre Irán y Omán bajo dicha etiqueta territorial. Este anuncio llega justo cuando han expirado los plazos establecidos para alcanzar un acuerdo final que ponga fin a las hostilidades en Oriente Próximo. Según la administración de Trump, se daba un plazo de 60 días para lograr un pacto global; al no concretarse, el mandatario ha optado por esta medida unilateral.

Irán ha respondido con firmeza, recalcar que el paso de Ormuz no se abrirá hasta que EE. UU. cumpla sus compromisos dentro del memorando de entendimiento firmado a mediados de junio. La República Islámica sugirió que Estados Unidos debe "izar la bandera blanca" y "rendirse" ante la guerra iniciada el pasado febrero, asumiendo que una solución negociada es imposible.

Sin embargo, la escalada no se detiene en los discursos diplomáticos. Trump amenazó este lunes con atacar a Omán si Mascate "se interpone" en sus objetivos militares. Las autoridades omaníes han sido mediadoras clave en todo el proceso y actualmente negocian directamente con Irán la gestión del estrecho. Esta amenaza hacia un país neutral marca una ruptura clara con la diplomacia tradicional.

La tensión persiste mientras ambas partes buscan ventajas ante la falta de un acuerdo definitivo que limite, entre otras cosas, el programa nuclear iraní. La retórica cruzada ha dejado sin efecto los tiempos límite acordados previamente para la paz en la región.

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