El Ministerio de la Producción (PRODUCE) ha presentado el proyecto de Resolución Ministerial N.° 00204-2026-PRODUCE, con el objetivo de modificar las normas que rigen la pesca de atún en el Océano Pacífico Oriental. Según los datos oficiales, este recurso representa un activo estratégico: el país dispone de 8195 metros cúbicos de capacidad total de acarreo. No obstante, según la exposición de motivos, esta cifra no se aprovecha plenamente. En 2024, de las 18 embarcaciones cerqueras peruanas con capacidad asignada, solo nueve realizaron actividades extractivas. El ministerio calcula que la flota nacional captura alrededor de 4000 toneladas de atún al año. Para paliar esta subutilización, el proyecto permitiría que un armador peruano ponga temporalmente su capacidad disponible a disposición de una embarcación extranjera autorizada dentro del sistema de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT). Es crucial precisar que esta operación no implica entregar la propiedad del barco ni transferir el permiso de pesca. Lo que se cede por un periodo determinado es únicamente la posibilidad de utilizar esa capacidad para capturar atún cuando la flota nacional no lo emplee. La propuesta ha generado cuestionamientos inmediatos debido a los posibles vacíos en la fiscalización y a la falta de observadores a bordo. Los críticos advierten que una mayor actividad pesquera podría representar riesgos significativos para las especies capturadas de manera incidental, poniendo en jaque la biodiversidad marina. Además, el proyecto busca aprovechar la capacidad asignada al Perú en una región donde la gestión es compartida. Gobierno de Keiko Fujimori con facultades pretende entregar la Reserva de Paracas a la pesca industrial. (Composición: lalupa). La imagen ilustra el debate sobre la apertura de zonas protegidas.

Gobierno de Keiko Fujimori con facultades pretende entregar la Reserva de Paracas a la pesca industrial. (Composición: lalupa).

Sin embargo, esta propuesta genera cuestionamientos desde organizaciones dedicadas a la conservación. Fiochi Herrera, directora de la ONG We Can Be Heroes Perú, sostiene que permitir que barcos extranjeros utilicen esta capacidad sin reforzar previamente los sistemas de vigilancia podría dificultar el control de las actividades pesqueras en alta mar.

Nos oponemos rotundamente a este tipo de medidas porque representan un riesgo latente de desregulación y desprotección de nuestros recursos marinos, señaló. Herrera cuestiona principalmente la capacidad que tiene actualmente el Estado para seguir las operaciones de estas embarcaciones, explicando que existen limitaciones en el monitoreo satelital, la trazabilidad y la fiscalización en alta mar.

Desde su perspectiva, permitir que barcos extranjeros utilicen capacidad asignada al Perú podría hacer más difícil identificar capturas que no se reporten correctamente. A pesar de estos riesgos, PRODUCE considera que la obligación permitiría abastecer a las plantas nacionales, generar empleo y reducir parte de la dependencia de materia prima importada.

La propuesta busca convertir esa capacidad que permanece sin utilizar en capturas y materia prima para la industria nacional. Para ello, los propietarios de las embarcaciones extranjeras que reciban capacidad peruana tendrían que descargar en plantas del país, como mínimo, el 50 % de las capturas de atunes y especies afines vinculadas a la capacidad recibida.

En uno de los escenarios incluidos en el proyecto, el ministerio calcula que el mecanismo podría generar unas 5940 toneladas de atún al año. Además, con la regla del 50 %, aproximadamente 2970 toneladas llegarían anualmente a plantas peruanas. Así se busca optimizar recursos sin comprometer la sostenibilidad futura.

Fiochi Herrera, directora de We Can Be Heroes Perú, advierte que el proyecto PRODUCE podría alterar gravemente el equilibrio del ecosistema marino peruano. La especialista señala que las grandes embarcaciones atuneras emplean redes de cerco, un método operativo que conlleva riesgos significativos para la biodiversidad. Estas operaciones suelen generar capturas accidentales de delfines, lobos marinos, tortugas, tiburones y aves marinas. Por ello, considera indispensable que cualquier modificación al esquema actual incorpore medidas claras para reducir dichas capturas y garantice su fiscalización estricta.

No obstante, el riesgo no depende únicamente del número de barcos extranjeros. También influye decisivamente la capacidad operativa y tecnológica de las flotas industriales foráneas. Herrera explica que estas embarcaciones poseen una mayor eficiencia para encontrar y capturar peces. Por lo tanto, intensificar el uso de una capacidad atunera que actualmente permanece subutilizada podría ejercer una presión excesiva sobre poblaciones vulnerables como el atún aleta amarilla y el patudo.

A ello suma el efecto acumulativo en la cadena alimentaria marina. Herrera explica que especies clave, tales como el atún aleta amarilla y el patudo, cumplen un papel fundamental como depredadores. A su juicio, aumentar demasiado la presión pesquera sobre estas poblaciones podría generar efectos negativos sobre otras especies que forman parte del mismo ecosistema.

La preocupación también alcanza al funcionamiento general del hábitat. La especialista advierte que una mayor actividad con redes de cerco incrementa la interacción con fauna marina no objetivo, como tiburones, tortugas, delfines y lobos marinos. La reducción drástica de estas poblaciones disminuye la capacidad del ecosistema para enfrentar otras presiones externas. Entre ellas se encuentran el calentamiento del mar y el cambio climático, desafíos globales que un océano más resiliente debería poder mitigar.

Herrera advierte que el Estado debe priorizar la fiscalización y transparencia antes de autorizar un uso mayor de su capacidad pesquera. «Ninguna flexibilización normativa ni mercantilización de derechos puede aprobarse mientras el Estado sea incapaz de fiscalizar, transparentar y proteger soberanamente nuestro mar», afirmó. La propuesta de PRODUCE desata dos debates paralelos: por un lado, el Gobierno busca aprovechar una capacidad atunera subutilizada para abastecer plantas nacionales; por otro, organizaciones ambientales cuestionan si existen controles suficientes ante el riesgo de aumentar la presión sobre los recursos y la biodiversidad marina.

We Can Be Heroes Perú impulsa una campaña para que quienes no apoyen este proyecto dejen sus comentarios en PRODUCE. Aquí pueden revisar el paso a paso de esta iniciativa.

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