Óscar Fernández regresa a la presidencia del IPD. Su nombramiento ocurre tras la salida de Sergio Ludeña, cuestionado por la fumigación en el albergue de la Videna mientras había deportistas en el interior. Fernández también se desempeñó como ministro de Trabajo durante la gestión de José Jerí.
El Gobierno peruano confirmó el regreso de Óscar Fausto Fernández Cáceres a la presidencia del Instituto Peruano del Deporte (IPD). La medida quedó ratificada mediante la publicación de una resolución suprema en el diario oficial El Peruano con las firmas de Keiko Fujimori y del ministro de Educación, José Antonio Chang Escobedo.
El cambio en la dirección de la institución ocurre tras la salida de Sergio Luis Ludeña Visalot, quien presentó su carta de renuncia debido a los cuestionamientos por el incidente ocurrido el pasado domingo 16 de agosto. Alrededor de las 6:00 p. m., el IPD realizó labores de fumigación en el albergue de la Villa Deportiva Nacional (Videna) mientras la selección nacional de judo permanecía en el interior de espacios cerrados, lo que expuso a los atletas a sustancias químicas perjudiciales para su salud.
Respecto al perfil del nuevo titular del deporte peruano, Fernández es abogado egresado de la Universidad San Martín de Porres. Su trayectoria académica incluye estudios de Especialización en Gestión Municipal en ESAN, además de sumar más de 25 años de experiencia en la administración pública y privada.
En el sector estatal, Fernández ocupó previamente el puesto de director de la Dirección Nacional de Educación Física y Deporte del Ministerio de Educación (Minedu). Sin embargo, su trayectoria tiene un fuerte arraigo en lo deportivo. Entre 1986 y 1994 vistió la camiseta nacional como atleta de alto rendimiento, participando en citas internacionales clave: el Mundial Universitario en Alemania (1989), el Mundial de Atletismo en Roma (1987) y diversas competencias juveniles. Años más tarde, transicionó a la dirigencia al presidir la Federación Peruana de Atletismo durante los periodos 2014-2016.
No obstante, esta no es la primera vez que asume las riendas del Instituto Peruano del Deporte (IPD). Ya dirigió la entidad entre el 6 de diciembre de 2016 y el 21 de agosto de 2018. Su renuncia anterior se produjo tras revelarse la contratación directa y sin concurso público de tres amigas de su esposa: Paula Abanto, Elizabeth López y Olga Breña, quienes recibieron sueldos entre los 5 mil y 7 mil soles mensuales. Ante los cuestionamientos públicos, el propio funcionario defendió sus acciones argumentando que las había contratado porque "Son conocidas, son profesionales de mi confianza y el IPD necesitaba gente de confianza. Son conocidas nuestras (de él y de su esposa)".
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