¡UN VERDADERO TROME DE LA CONSTRUCCIÓN! Don Juan (62) es la definición viva de 'chambeador'. Llegó desde Cajamarca a Lima a los 15 años con un objetivo claro: progresar trabajando duro. Su origen fue humilde; vendió periódicos, panes y caramelos antes de consolidar hoy una ferretería en la capital donde solo salen clientes satisfechos.

Doña Leonidas y su historia como ferretera: “Los clientes son como mi familia”

Su entrada al rubro de la construcción data de 1992. Un familiar le sugirió dejar el uniforme blanco y los hornos del panadería para apoyarlo en un negocio maderero. Don Juan no dudó; se aventuró a un sector desconocido dispuesto a aprender. Seis años después, sintiéndose listo, emprendió por su cuenta la ferretería enfocada en atender maestros de obra.

“Empecé sin capital. Como los proveedores ya me conocían, confiaban en mí y me daban crédito”, recuerda don Juan. Los primeros años fueron los más difíciles: hizo todo, desde cargar arena y bolsas de cemento hasta atender el mostrador. Sin embargo, la experiencia permitió potenciar el negocio y contratar personal.

Ferretera de Lima Norte: “De hacer adobes pasamos a tener una ferretería”

Ahora, su esposa y dos colaboradores gestionan el local. Esto le otorga más tiempo para atender vecinos y clientes, explicando sus necesidades y ayudándoles a elegir materiales. Su sello es el respeto, la puntualidad y la garantía.

Desde hace varios años es aliado de Progresol, la red de ferreterías más grande del país. Foto: Fernando Sangama.

Hoy, don Juan asegura que su esposa es uno de los pilares y su brazo derecho en la operación diaria.

Asegura que su esposa es uno de los pilares de la ferretería y, además, su brazo derecho. Foto: Fernando Sangama.

TRABAJO EN EQUIPO

"Me han impulsado a seguir creciendo", finaliza don Juan, quien tras vender periódicos y panes hace quince años ha logrado construir su propia ferretería. Este esfuerzo personal ha sido acompañado por Progresol, la red de ferreterías más grande del país. Su respaldo no solo brindó capital, sino que facilitó capacitaciones en charlas sobre productos de construcción, asegurando un mejor asesoramiento a sus clientes y consolidando el éxito de su emprendimiento.

Para mantener esa eficiencia operativa y evitar esperas innecesarias, es vital una atención rápida y ordenada. Una estrategia clave consiste en tener los productos más solicitados siempre a la mano; identificar las ventas frecuentes y ubicarlos en accesos fáciles evita perder tiempo buscando artículos recurrentes. Asimismo, organizar los pedidos por prioridad permite manejar varios encargos pendientes según su urgencia o hora de entrega, avanzando sin descuidar ninguna solicitud.

La distribución inteligente de funciones entre el equipo es otro pilar: mientras una persona cobra, otra puede buscar los productos, optimizando el flujo de trabajo. Aprovechar momentos de baja venta para preparar bolsas, empaques y documentos necesarios en horas pico también mejora la gestión diaria. Finalmente, siempre que un pedido tarde más de lo esperado, informar al cliente con un tiempo aproximado previene su molestia y mantiene la confianza.

Buenas noticias impacto salud mental

TE VA A INTERESAR:

Leer artículo completo en trome.com →