En la columna 'Niños sanos y felices', se explica que la hipoacusia implica incapacidad para escuchar, lo que genera dificultades al hablar y comunicarse, además de retrasar el desarrollo psicomotor. Para descartarla, el pediatra debe realizar un tamiz auditivo desde las 24 horas hasta los tres meses de vida.

Si no se detecta a tiempo, las causas adquiridas son frecuentes en pediatría: otitis media aguda, meningitis, acumulación líquida por infecciones o lesiones en el tímpano. Estas últimas deben sospecharse cuando hay infecciones repetitivas de vías aéreas superiores.

También es alerta si el niño no escucha bien a los adultos aumentando la intensidad de la voz o muestra un mal desarrollo psicomotor. Ante estos signos, lo ideal es acudir al pediatra y/o otorrinolaringólogo pediatra para una evaluación especializada. La detección temprana es clave para evitar complicaciones futuras en la comunicación del menor.

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