En el curso del operativo policial dirigido contra la organización criminal conocida como «Los Guardianes de La Pampa», se lograron incautar diversos arsenales, destacándose una carabina que pertenecía a Jeffri Santiago Yarasca. Este individuo había sido contratado por empresas de seguridad para resguardar mineros ilegales en operaciones de extracción de oro dentro del departamento de Madre de Dios.
El 4 de julio de 2026, los familiares del joven dieron la alerta a las autoridades tras notar su ausencia. Jeffri Santiago Yarasca, quien nació el 9 de julio de 1992 en Ica y contaba con apenas 34 años al momento de su desaparición, fue localizado por última vez en la localidad de Huepetuhe, provincia del Manu. En dicha zona, reconocida como epicentro de la minería ilegal, testigos identificaron a un hombre de 1,72 metros de estatura que portaba un distintivo tatuaje de una calavera en el hombro izquierdo.
Desde hace 50 días, no se tiene noticia alguna sobre su paradero. Fue reportado inicialmente en la comisaría de Santa Rosa, ubicada en el distrito de Inambari. Sin embargo, las pistas convergen hacia la banda criminal que opera en la región.
Es así como, dos días después del reporte inicial, específicamente el 6 de julio de 2026, las autoridades encontraron el fusil personal del desaparecido en poder de los integrantes de la banda. Este hallazgo refuerza la hipótesis de secuestro por parte del grupo armado que opera con impunidad en Madre de Dios.
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Una pista segura
Dos días después de ser reportado como desaparecido, Jeffri Santiago Yarasca dejó evidencia tangible de su vinculación con el crimen organizado. Su carabina Franchi Horizon calibre .279 Winchester, registrada a su nombre y equipada con mira telescópica y bípode, apareció entre el armamento incautado en la zona de amortiguamiento de la reserva nacional de Tambopata.
El operativo contra Los Guardianes de La Pampa, banda liderada por Edson Fernández Pérez, “Chilli”, se desarrolló el 6 de julio del 2026. En este megaincidente, las autoridades aseguraron un arsenal letal: 19 fusiles, entre ellos la propiedad de Yarasca; 10 pistolas de 9 milímetros, seis minas Claymore, nueve granadas de guerra y más de 30 mil municiones.
Las investigaciones preliminares sugieren que el ex funcionario militar fue reclutado por “Chilli” debido a la elevada remuneración ofrecida. Según datos oficiales, Yarasca recibía 3.500 soles mensuales solo por el alquiler de su arma y 3.000 soles adicionales por sus funciones dentro del grupo criminal.
"El arma registrada a nombre de Jeffri Santiago Yarasca es un fusil para funciones de observación, vigilancia o disparos de precisión a larga distancia e incrementa considerablemente la capacidad táctica del grupo criminal, con la finalidad de neutralizar cualquier amenaza", explicó a La República un oficial de la Dirección de Medio Ambiente de la PNP que participó en el operativo.
Este enclave geográfico, caracterizado por la alta presencia de mineros auríferos ilegales, se convirtió en el centro de operaciones para Los Guardianes de La Pampa. La ubicación estratégica facilitaba tanto las actividades ilícitas como el contrabando de armas hacia zonas vulnerables del país.
Registro de arsenal
Fuentes de Inteligencia revelaron que Jeffri Santiago Yarasca tenía cuatro armas registradas en la Superintendencia Nacional de Control de Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec). El acervo incluye dos pistolas, una checa CZ y otra austríaca Glock de 9 milímetros, además de dos carabinas: una norteamericana Anderson AM15 y un Franchi Horizon.
Su desaparición se suma a la de los sargentos en retiro del Ejército, Pablo Martínez Tocas, y de la Fuerza Aérea, Johan Cordero Yaros. Ambos fueron captados por Kelner Wong Vela, alias 'Teddy', encargado de reclutar licenciados para la mafia de 'Chilli'. En agosto de 2025, el capo los contrató para brindar seguridad a empresas mineras en Madre de Dios.
No obstante, desde que partieron de sus casas en Lima, no hay rastro de ellos. Este diario contactó a los familiares del desaparecido, quienes prefirieron guardar silencio ante la situación. Es muy probable que Jeffri Santiago Yarasca haya perdido la vida durante un enfrentamiento con bandas rivales.
Las organizaciones criminales, cuando pierden a sus integrantes, suelen enterrarlos en fosas clandestinas para ocultar las pruebas. La investigación se complica por el silencio de los allegados y la falta de información oficial sobre su paradero actual tras ser movilizados hacia la zona minera.
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