Federico García Lorca tenía apenas 38 años cuando su vida fue brutalmente interrumpida en Granada, al inicio de la Guerra Civil española. Poeta, dramaturgo, músico y dibujante, figura clave de la Generación del 27, dejó una obra que no se quedó congelada en 1936, sino que sigue transformándose con cada nueva generación. A 90 años de su muerte, su nombre ocupa un lugar central en la agenda cultural española, impulsando exposiciones, espectáculos y publicaciones en ciudades como Madrid y Granada.

El objetivo es acercarse al hombre detrás del mito mientras se revisa la vigencia de una obra que dialoga con el presente. El diario El País definió esta temporada como una verdadera “primavera lorquiana”, destacando estrenos cinematográficos, libros y documentales. Entre ellos destaca “La bola negra”, película de Javier Ambrossi y Javier Calvo inspirada en el proyecto teatral inacabado del autor.

Dimensión homosexual de Federico García Lorca

Uno de los aspectos que las nuevas investigaciones ponen nuevamente sobre la mesa es su vida íntima. En julio, El País publicó fragmentos de los diarios inéditos de Juan Ramírez de Lucas, considerado el último gran amor de Lorca. Estos documentos revelan el silencio que rodeó durante décadas aquella relación y permiten reconstruir los planes que ambos tenían para abandonar España en el verano de 1936, aunque el poeta fue asesinado antes de poder hacerlo.

La dimensión homosexual del autor, durante años minimizada o silenciada, ocupa hoy un lugar creciente en las investigaciones sobre su legado. Un reciente análisis examina cómo Lorca se convirtió en un icono queer y cómo la censura, la homofobia y los silencios institucionales condicionaron la lectura de su obra y el acceso a parte de su archivo.

Ejemplo claro de esa historia de silencios son los Sonetos del amor oscuro, publicados íntegramente muchos años después de su muerte. Estos textos, junto con las nuevas investigaciones, ayudan a comprender mejor la complejidad de una figura que sigue siendo relevante hoy.

Su cuerpo continúa sin ser encontrado, aunque el misterio que rodea a Federico García Lorca no termina en su vida privada. El hispanista de origen irlandés Ian Gibson, quien lleva seis décadas investigando el asesinato del poeta, volvió este año a reclamar que se mantenga la búsqueda de sus restos. En su libro No me encontraron, reconstruye también las frustraciones de las investigaciones realizadas para localizar la fosa donde habría sido enterrado. Para Gibson, "Lorca simboliza a todos los desaparecidos de España. Son 115 000 fusilados por Franco y que todavía en cunetas... como perros. Estos cuerpos sigue esperando verdad, justicia y reparación".

A pesar de esta ausencia física, la obra del autor contrasta con su extraordinaria presencia cultural. Su poesía sigue llegando al teatro, al cine, al flamenco y a las artes visuales. En Granada, la bailaora Manuela Carrasco presentó este verano Las gitanas cantan y bailan a Lorca, un espectáculo inspirado en el Romancero gitano que reivindica el diálogo entre la poesía lorquiana y la tradición flamenca. También en Madrid, el aniversario ha inspirado intervenciones artísticas que buscan convertir la memoria en una experiencia contemporánea.

Específicamente, este 17 de agosto, en vísperas del 90 aniversario, el colectivo La Juan Gallery realizó una performance titulada "Saca nocturna". Esta acción llevó simbólicamente una escultura de Lorca por distintos puntos de la ciudad, convirtiendo el recuerdo del poeta en una reflexión sobre los desaparecidos de la Guerra Civil y la memoria histórica española.

Es importante recordar que el primer gran homenaje público a Lorca en España ocurrió recién en 1976, seis meses después de la muerte de Francisco Franco. Aquel acto, conocido como "Cinco a las cinco", reunió a miles de personas en Fuente Vaqueros, su pueblo natal, y convirtió al poeta en símbolo de libertad y de las víctimas de la dictadura. Cincuenta años después, aquella conmemoración continúa celebrándose.

Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca permanece en una curiosa paradoja: su muerte pertenece a la historia, pero su obra continúa siendo presente. Quizá esa sea la razón por la que no termina de convertirse en un personaje del pasado y sigue siendo una obra abierta. Cada generación parece encontrar un nuevo autor: el poeta del Romancero gitano, el dramaturgo de Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba; el artista que exploró el deseo y la identidad; el hombre asesinado por la violencia política. Asimismo, es el creador cuya obra sigue inspirando a cineastas, músicos, bailarines, escritores y artistas. Lorca permanece así en una curiosa paradoja: su muerte pertenece a la historia, pero su obra continúa siendo presente. Cada generación parece encontrar un nuevo Federico: el poeta del Romancero gitano, el dramaturgo de Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba; el artista que exploró el deseo y la identidad; el hombre asesinado por la violencia política; y también el creador cuya obra sigue inspirando a cineastas, músicos, bailarines, escritores y artistas. Quizá esa sea la razón por la que Lorca no termina de convertirse en un personaje del pasado. Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca continúa siendo una obra abierta.

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