La zona árida de la ciudad piurana funciona como marco simbólico del estado anímico de los protagonistas en la ópera prima de Samuel Urbina. En una despedida cargada de incertidumbre, un hijo se prepara para migrar a Lima al finalizar sus estudios universitarios. A pesar de que Aquella sombra desvanecía (2025) aborda la migración desde el drama familiar, la dirección evita apelar al sufrimiento verbalizado o al debate estéril sobre el desplazamiento. En su lugar, Urbina se apoya en la cotidianidad para generar emociones y reflexiones que resuenan con lo señalado.

Estamos ante una película que nutre sus referencias de las circunstancias del mismo escenario. De pronto, la declamación de un poema o la presencia de un circo itinerante en el desierto adquieren más valor que la angustia contenida de los personajes. Se trata de dos personas que toman como acto de protección emocional escatimar sus sentimientos respecto a lo que está por suceder.

Aprovechando el tema migratorio, pienso en Wiñaypacha (2017) o Samichay (2020). Estas obras también describen historias de padres que sufren al ver cómo sus hijos abandonan el terruño. Adicionalmente, en ambas se expresa un dolor asociado a la decadencia de las tradiciones y la crisis de los recursos de la tierra. Sin embargo, esa última demanda pierde sentido total en una escena como la piurana.

El análisis semántico del título Aquella sombra desvanecía, expuesto a lo largo del relato, manifiesta el partir como acto natural y no como hecho que atenta contra las tradiciones. Desde la perspectiva de Samuel Urbina, esta película describe un lugar en donde el migrar responde a las limitaciones de la propiedad que generaciones concientizan, frente al fulgor fantasioso que emite una idealizada Lima. El joven protagonista no deja de abrazar ese mito de la capital; en tanto, ni la madre ni el mismo aspecto de la ciudad tienen argumentos suficientes para reducir los ánimos migratorios. A propósito de eso, Samuel Urbina no solo toma sus referencias subjetivas para evacuar el dolor de los personajes, sino que también acude a ellas para traer una suerte de consuelo. Aquella sombra desvanecía es una historia que acepta o digiere el acto migratorio desde la premisa de que la humanidad es espacialmente inconstante; su consciente resulta más universal.

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