Roberto Guizasola suele llevar una sonrisa, pero sus gestos cambian al recordar a doña Alejita. La matriarca fue impulsora de un proyecto de solidaridad que terminó como legado familiar en su barrio de Puente Piedra. Así lo contó el exfutbolista durante su participación en 'Lateando con Puchungo'. El popular 'Cucurucho' relató que decidió construir un edificio en una zona nueva de Puente Piedra para que su madre pudiera vivir allí. Doña Alejita acompañó parte del proceso y conoció los planes de su hijo. Sin embargo, cuando la obra estaba cerca de culminarse, sorprendió a Roberto con una petición que cambiaría el propósito inicial: quería que el inmueble se convirtiera en un albergue para ayudar a otras personas. "En 2019, mi último año en UTC, había firmado por un equipo", contó. "Me vine para Lima para mis vacaciones, me vine en mi auto y pasé por Puente Piedra. Ya mis hermanos no me querían decir nada y ya la veo a mi mamá mal, en la etapa terminal del cáncer. Ya me quedé acá y le dije a mi esposa que venga porque me quedaba en Puente Piedra". La decisión de permanecer en el lugar fue clave para ejecutar esa voluntad materna. La matriarca, quien padecía cáncer en su etapa terminal, utilizó ese momento de vulnerabilidad familiar para exigir un cambio radical en la vida del hijo. No solo solicitó que el edificio fuera destinado a ayudar a otros, sino que implícitamente marcó el fin de sus días como futbolista profesional. Así, lo que comenzó como una vivienda privada se transformó en uno de los principales legados de la familia Guizasola: un espacio dedicado a la solidaridad y al apoyo comunitario en su tierra natal. La historia refleja cómo la muerte de la madre no solo trajo dolor, sino también la razón para reorientar el futuro del hijo hacia causas sociales.

"Quiero que hagas el proyecto ¿O tienes miedo?"

Roberto Guizasola recordaba que su madre, doña Alejita, aún tenía momentos de lucidez. Aprovechó uno de esos instantes para conversar sobre un proyecto previo, aunque él acababa de firmar un nuevo contrato y planeaba seguir su carrera profesional. La propuesta lo sorprendió, pero las palabras de ella quedaron grabadas en su memoria.

Roberto Guizasola recibe un  abrazo sincero de parte de Puchungo Yáñez  (Foto: GEC)

"A veces a mi mamá la veía lúcida y es ahí donde me dice: Quiero que dejes de jugar fútbol...Yo acababa de firmar otro contrato y mi mamá me dice: Quiero que hagas el proyecto que una vez quedamos", insistió la matriarca.

El exjugador intentó convencerla de esperar, pues tenía compromisos como futbolista. Sin embargo, doña Alejita fue firme con su pedido y le dejó claro que no debía postergar una iniciativa importante. Guizasola destacó la determinación que caracterizó a su madre y recordó aquella conversación con evidente emoción.

"Pero, mamá, si estoy jugando.... Tú dale, hue... o tienes miedo... Pasaron 13 días y mi mamá fallece y ya me dediqué a armar el proyecto".

La muerte de doña Alejita marcó profundamente a Roberto Guizasola, convirtiéndose en el impulso definitivo para concretar aquella promesa. Así, el exfutbolista decidió continuar con el proyecto que había conversado con su madre y transformar la idea inicial en una obra con un propósito social claro. El recuerdo de su progenitora permanece ligado a esta iniciativa, representando no solo el legado familiar en Puente Piedra, sino también los valores de solidaridad que ella le transmitió durante toda su vida.

Su mamá le pidió dejar el fútbol porque «ya estaba mal y me exigió fundar la ONG». Guizasola escuchó esa exigencia con firmeza. La decisión no fue solo emocional; fue una respuesta directa al dolor y a la solicitud materna de crear un espacio para ayudar a los más necesitados.

Desde entonces, el sueño se materializó en acciones concretas dentro de su tierra natal. La ONG ahora es mucho más que una organización registrada; es un homenaje vivo a quien lo guió con amor incondicional. El proyecto nace del diálogo perdido entre madre e hijo y culmina hoy como símbolo de gratitud. Guizasola honra el deseo de su progenitora al mantener viva esa promesa.

El exfutbolista sigue activo en la defensa de los derechos humanos, pero siempre recordando que el verdadero motor detrás de sus gestos es su madre. La ONG se convirtió así en un puente entre el pasado doloroso y un futuro lleno de esperanza para la comunidad de Puente Piedra.

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