"Le dispararon dos veces, en el hombro y a matar en la cabeza". Con esa frase, Kely Mondragón describió el ataque que acabó con la vida de su hermano Max Mondragón, suboficial técnico de segunda de la Policía Nacional del Perú. El agente fue interceptado por sujetos armados pasadas las 9 de la noche, recibió impactos en el hombro y la cabeza y murió en plena vía, cerca de Guadalupe, en Pacasmayo. Aunque la primera hipótesis apunta a un robo, la familia cuestiona esa versión y exige que se investiguen todas las posibilidades. El efectivo había salido de la vivienda de su pareja en Guadalupe y se dirigía hacia Chiclayo cuando fue atacado. La información inicial llevó a algunos transeúntes a pensar que se trataba de un accidente de tránsito, hasta que los moradores que llegaron al lugar intentaron auxiliarlo. Al retirarle el casco descubrieron que tenía una herida producida por un proyectil. "Nosotros hemos querido auxiliarlo pensando que ha sido accidente, le hemos sacado el casco y nos hemos dado cuenta que ha tenido una bala", contó una testigo. Otra persona que estuvo en la carretera describió lo que encontró al llegar. "Hemos querido auxiliarlo, pero ya ha sido demasiado tarde porque ha sido balacera, pero no ha habido moto, ha estado tirado él solo", manifestó. La familia se enteró de lo ocurrido mediante una transmisión en vivo difundida en redes sociales, donde inicialmente se reportaba un supuesto despiste. Minutos después, los allegados conocieron que el hombre tendido en la carretera era Max. La escena del crimen mostró a un solo cuerpo abandonado tras la agresión. Los primeros minutos fueron de confusión entre vecinos y familiares, quienes no creyeron al principio que fuera un homicidio intencional. Sin embargo, las heridas evidenciaron la violencia del hecho. La motocicleta fue abandonada en el sitio, lo cual es inusual para este tipo de incidentes violentos. Las autoridades aún están recabando información sobre los sospechosos que huyeron del lugar tras el tiroteo. Se busca esclarecer si existió un motín o una disputa personal detrás del ataque. La comunidad local se ha movilizado pidiendo justicia y seguridad en la zona. Mientras tanto, las autoridades han iniciado una investigación exhaustiva para identificar a los responsables del crimen. Se espera que pronto surjan nuevas pistas sobre el paradero de los atacantes.

EL POLICÍA QUE QUERÍA SER PILOTO DE HELICÓPTERO

Max Mondragón tenía 30 años e ingresó a la Policía Nacional del Perú en 2019. Se desempeñaba como suboficial técnico de segunda en la Unidad de Servicios Especiales (USE), donde recibió capacitación para participar en operaciones antimotines y situaciones de emergencia. Sus familiares lo recuerdan como una persona alegre y deportista, comprometida con su trabajo.

Su vocación de servicio también se extendía a actividades fuera de la institución. Max Mondragón tenía 30 años e ingresó a la Policía Nacional del Perú en 2019. Se desempeñaba como suboficial técnico de segunda en la Unidad de Servicios Especiales (USE), donde recibió capacitación para participar en operaciones antimotines y situaciones de emergencia.

Sus familiares lo recuerdan como una persona alegre y deportista, comprometida con su trabajo. Su vocación de servicio también se extendía a actividades fuera de la institución.

UNA MOTO ABANDONADA Y MUCHAS PREGUNTAS

Las primeras indagaciones apuntaron a un asalto. Los atacantes se habrían llevado la motocicleta y las pertenencias del agente, pero el vehículo fue encontrado posteriormente en un caserío cercano.

Ese hallazgo generó dudas entre los deudos. Para ellos, la forma en que fue atacado el policía amerita que se revisen otras hipótesis y no se cierre la investigación únicamente como un robo.

Kely Mondragón cuestionó la violencia utilizada contra su hermano y sostuvo que él no llevaba un arma. "Estoy segura que no opuso resistencia, no portaba ni un arma porque era una persona que no tenía enemigos", afirmó.

Ray Mondragón Rodríguez, otro de sus familiares, aseguró que nunca escuchó de alguna amenaza contra el suboficial. "Cuando venía a mi domicilio nunca nos contó que tenga algún tipo de amenaza, todo eso desconocemos", declaró.

Los allegados insistieron en que Max no les había comunicado problemas recientes ni situaciones que pudieran poner en peligro su vida. Por ello, pidieron a las autoridades agotar todas las líneas de investigación hasta establecer quiénes participaron en el crimen y cuál fue el verdadero motivo.

La moto del agente victimado fue abandonada, por lo que familiares no creen en robo. Policía fue asesinado tras visitar a su pareja. Foto: América noticias

Los familiares del suboficial de la PNP ahora exigen que la muerte de su allegado no quede sin respuesta y pidieron encarecidamente la captura e identificación de los responsables. Si bien existe una primera versión sobre un posible robo, la familia insiste en que el caso debe ser investigado exhaustivamente sin descartar otras posibilidades.

La motocicleta encontrada en un caserío cercano junto con los dos impactos de bala y las circunstancias en las que fue interceptado forman parte de los elementos que deberán ser esclarecidos durante las investigaciones. Participaba en talleres dirigidos a niños y realizaba labores de voluntariado como salvavidas en playas de la región.

Además, según sus allegados, tenía el propósito de seguir preparándose para convertirse en piloto de helicópteros de la Policía, un sueño que ahora se ve truncado. La familia duda si fue un asalto o una acción personal y espera justicia.

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