Entrecerrar los ojos para observar objetos lejanos, acercarse demasiado a la televisión o los libros y tener dificultades para distinguir lo escrito en la pizarra son algunos comportamientos que pueden advertir de un problema de visión en los niños.

Una de las alteraciones que puede presentarse durante la infancia es la miopía, un defecto refractivo que provoca que los objetos situados a distancia se vean borrosos. Su detección no siempre resulta sencilla debido a que los menores, especialmente los más pequeños, pueden no expresar que tienen dificultades para ver.

Además, cuando la miopía progresa gradualmente, el niño puede acostumbrarse a su forma de ver y no reconocerla como una alteración que requiere atención.

¿Cuáles son las señales de miopía en los niños?

Los padres y cuidadores pueden observar cambios en la manera en que el menor realiza actividades cotidianas. De acuerdo con el Dr. Raúl Swayne, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión, es importante prestar atención a estas señales:

  • Entrecerrar los ojos para intentar ver con mayor claridad.
  • Acercarse demasiado a la televisión, los libros o los juguetes.
  • Presentar dolores de cabeza frecuentes.
  • Tener dificultad para reconocer a personas que se encuentran lejos.
  • No distinguir claramente lo escrito en la pizarra.

“La miopía puede desarrollarse de manera progresiva y muchos niños no se dan cuenta de que están viendo mal. Por eso, los padres deben estar atentos a cualquier cambio en la forma en que el niño mira o realiza sus actividades cotidianas”, señala Swayne.

La presencia de uno o varios de estos comportamientos no confirma por sí sola un diagnóstico de miopía, pero puede justificar una evaluación profesional para determinar su causa.

Pantallas, visión cercana y tiempo al aire libre

Los niños realizan numerosas actividades que requieren mantener la visión de cerca, entre ellas estudiar, leer y utilizar celulares, tablets, videojuegos o computadoras.

En el desarrollo y progresión de la miopía intervienen distintos factores, incluidos los genéticos y ambientales. Por ello, además de los controles visuales, los especialistas recomiendan incorporar hábitos que reduzcan periodos prolongados de trabajo visual cercano y favorezcan las actividades al aire libre.

Según la información proporcionada para esta nota, la Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuiría cerca del 30% de los casos de bajo rendimiento o fracaso escolar a problemas visuales no diagnosticados.

Nota para edición: antes de publicar, verificar la fuente primaria de la OMS correspondiente al dato del 30%, ya que no fue incluida en el material remitido.

¿A qué edad deben realizarse controles de la visión?

Los problemas visuales pueden aparecer cuando el niño todavía no tiene la capacidad de explicar claramente qué está viendo. Por ello, los controles preventivos resultan relevantes durante el crecimiento.

De acuerdo con las recomendaciones proporcionadas por el especialista, se aconseja una evaluación por pediatra u oftalmólogo al nacer, a los 6 meses y al año de edad. Posteriormente, se plantean controles oftalmológicos a los 3, 5 y 6 años.

Desde los 6 años se recomienda realizar un examen visual al menos una vez al año. Cuando ya se ha detectado un problema, el especialista puede indicar controles con mayor frecuencia, por ejemplo cada seis meses, dependiendo de cada caso.

Cinco hábitos para cuidar la visión durante la infancia

Durante la etapa escolar pueden adoptarse medidas para favorecer el cuidado de la salud visual:

  • Pasar tiempo al aire libre: procurar alrededor de dos horas diarias.
  • Regular el uso de pantallas: según la recomendación consignada por el especialista, evitar su uso entre los 0 y 2 años; limitarlo hasta una hora diaria entre los 3 y 5 años y hasta dos horas entre los 6 y 12 años.
  • Realizar pausas al mirar de cerca: aplicar la regla 20-20-20; cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos un objeto situado aproximadamente a 6 metros.
  • Mantener controles oftalmológicos periódicos: incluso cuando el menor no manifieste problemas para ver.
  • Utilizar los lentes prescritos: cuando un profesional diagnostique un error refractivo e indique su corrección.

¿Por qué es importante detectar la miopía a tiempo?

Una alteración visual sin corregir puede dificultar actividades como leer, escribir o distinguir lo que aparece en la pizarra, además de interferir en las actividades cotidianas del menor.

“Detectar una alteración visual de manera oportuna permite corregir el problema y, cuando se trata de miopía, evaluar alternativas que ayuden a controlar su progresión, de acuerdo con las características de cada niño”, explica Swayne.

Entre las alternativas que pueden ser evaluadas por un oftalmólogo se encuentran lentes correctores, lentes diseñados para el control de la miopía, determinados tratamientos con atropina en gotas y la ortoqueratología. La elección depende de una evaluación individual y debe ser indicada por un profesional.

En el marco del Día del Niño, el especialista destaca que los controles preventivos pueden identificar problemas que pasan inadvertidos para el propio menor.

“No debemos esperar a que un niño diga que ve mal para llevarlo al oftalmólogo. Los controles preventivos permiten detectar problemas que pueden pasar inadvertidos y actuar a tiempo para cuidar su visión”, concluye Swayne.

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