Luz Ibáñez solicita al Estado peruano reactivar su candidatura a la Corte Internacional de Justicia
La jueza peruana Luz Ibáñez, actual magistrada de la Corte Penal Internacional, ha viajado a Lima con un objetivo claro: pedirle a la presidenta Keiko Fujimori que respalde oficialmente su postulación para integrar el máximo tribunal de la ONU, la Corte Internacional de Justicia. La sede del organismo se encuentra en La Haya, y la magistrada peruana considera vital esta representación nacional.
En una entrevista exclusiva con La República, Ibáñez lanzó un cuestionamiento directo al gobierno actual. Cuestionó que el Perú haya decidido nominar como candidato por toda América Latina a un representante de Ecuador, ignorando su propia solicitud. Esta decisión fue tomada tras la omisión del Estado peruano en el proceso de inscripción oportuna.
"Aquí hay que escoger entre el Perú o Ecuador", advirtió con firmeza durante la conversación. Por ello, solicitó explícitamente a la Cancillería reactivar la campaña diplomática antes de las elecciones generales del próximo 6 de noviembre. Su llegada al país responde a esta necesidad urgente de apoyo estatal.
La magistrada destacó que existe una buena noticia: el Perú ya cuenta con una candidata lista para ocupar un asiento en la Corte Internacional de Justicia. Esta postulación fue presentada y nominada ante las Naciones Unidas gracias a la intervención de México y Hungría, quienes asumieron la responsabilidad tras el incumplimiento del gobierno peruano del mes anterior.
"Yo soy ciudadana peruana, y una candidatura de esta naturaleza —que compite por un puesto de juez en el más alto órgano de justicia de la ONU y del mundo— representa un interés nacional altísimo", explicó Ibáñez. Detalló que tal representación coloca a Perú en lo más alto ante la comunidad de naciones, elevando el prestigio de sus juristas y contribuyendo activamente a procesos de paz, seguridad mundial y Estado de Derecho.
"Por eso he venido al Perú: para pedirle al Estado, al gobierno, a la presidenta Fujimori, que se sume a este esfuerzo", afirmó. Aseguró que la campaña ya está en marcha y requiere una convergencia total para lograr un éxito final. Reconoció su capacidad personal de trabajo, pero subrayó que es la Cancillería la encargada de consolidar los votos mediante notas diplomáticas formales.
"Como peruana, pido respaldo, pido apoyo", reiteró. Argumentó que el país merece que se cuiden sus intereses nacionales en estos foros internacionales.
El contexto es delicado: en la lista de nominados publicada por el Secretario General de la ONU el 1 de julio, el Perú aparece respaldando como candidato por América Latina a un representante de Ecuador. Según Ibáñez, esto no solo implica una omisión de su candidatura propia, sino que además presenta una competencia directa y cuestionable.
"Es decir, no solo no presentaron mi candidatura, sino que además pusieron una competencia: un profesor de Derecho, cuando el puesto es para juez", criticó. En contraste, ella cuenta con 44 años de experiencia judicial acumulada en su carrera profesional.
"Soy como una maratonista de Huancayo que corre una contienda mundial, y le pido al Perú que apoye", utilizó la metáfora para ilustrar la magnitud del desafío y el esfuerzo requerido hasta el final.
Respecto a las gestiones realizadas, Ibáñez confirmó que ha solicitado audiencias formales con la Presidenta de la República, el Canciller y otros altos representantes del Estado. Destacó que fue recibida por el presidente de la Cámara de Diputados y su Junta Directiva, quienes le expresaron su total apoyo, reconociendo la altísima representatividad de la candidatura para los intereses del pueblo peruano.
Sobre la figura presidencial, indicó que la Presidenta de la República aún no la ha recibido, aunque sí lo hizo el Canciller poco antes de viajar a Colombia. Según la magistrada, el funcionario inicialmente no estaba informado sobre el tema, pero posteriormente se le explicó la importancia crítica que reviste esta elección.
"Ahora esperamos también reuniones con el presidente del Senado y con el Premier, porque en esto tenemos que sumarnos todos", concluyó su mensaje a los medios. La expectativa es que la administración actual pueda revertir la situación de no apoyo y garantizar que Perú tenga una voz propia y fuerte en este importante órgano judicial global.
Luz Ibánez, ex jueza de la Corte Penal Internacional con una trayectoria de casi nueve años que incluyó el megaproceso contra Abimael Guzmán y su cúpula, ha dirigido un llamado directo a Keiko Fujimori. La funcionaria pidió explícitamente a la presidenta del Perú que respalde esta candidatura femenina, argumentando que ella cumple cabalmente los objetivos de la agenda 2030 de las Naciones Unidas: empoderar a más mujeres en altos cargos jerárquicos, especialmente dentro de los tribunales de justicia. Ibánez enfatizó que hay que escoger entre el Perú o Ecuador, subrayando que su propuesta es fundamental para la igualdad de género en un órgano judicial donde, de sus 15 jueces, solo cinco son mujeres.
Ante la pregunta sobre si el gobierno actual ha enviado señales concretas de respaldo, considerando que apuestan por un candidato ecuatoriano, Ibánez respondió con pragmatismo. Afirmó haber percibido simpatía desde antes del cambio de administración, basada en su trayectoria y lo que significa para el país. "Tengo 35 años de trabajo en el Perú y casi 9 años como jueza de la Corte Penal Internacional", detalló. Además, mencionó recibir un reconocimiento personal del canciller. Sin embargo, aclaró que está esperando noticias oficiales en los próximos días antes de regresar pronto a Europa para continuar su campaña diplomática.
La ex funcionaria también abordó las dificultades estructurales que enfrentan las mujeres en estas posiciones. "Siempre estamos bajo sospecha, nunca somos suficientes para quienes deciden", señaló Ibánez. Explicó que los decisores buscan cualquier motivo para descalificarlas o descontextualizar la información dentro de un patriarcado que aún se resiste a cambiar, aunque el mundo ya esté evolucionando hacia una mayor equidad.
Sobre cómo reparar el retiro de su candidatura dispuesto por la administración anterior y recuperar el tiempo perdido en campaña, Ibánez fue precisa. "En primer lugar, el Perú ya no puede hacer nada respecto a la inscripción: la ONU ya no da derecho a poner ni retirar candidaturas", indicó. Aclaró que esto no importa porque su candidatura ya está inscrita. Lo crucial es retomar la campaña detenida el año pasado tras las decisiones de los gobiernos de transición que, según ella, no acataron la decisión de Estado presentada en marzo de 2025.
"En resumen, la Cancillería tiene que reactivar la hoja de ruta y dar todos los pasos necesarios", insistió. Señaló que existen excelentes diplomáticos en el servicio peruano que saben perfectamente qué hacer, pero deben actuar con rapidez debido a que las elecciones se realizarán el 6 de noviembre.
Respecto al apoyo internacional, Ibánez confirmó que viene sosteniendo conversaciones con diversos países desde hace más de año y medio, recibiendo adhesiones personales de Europa, África y Asia. Ahora, según ella, el trabajo corresponde a la Cancillería para consolidar ese respaldo a través de notas diplomáticas oficiales.
Sobre la competencia directa del candidato ecuatoriano, Ibánez no ocultó su postura crítica. "Sobre el candidato ecuatoriano, no sé qué hará el gobierno, pero no le tengo miedo a ninguna competencia", declaró con firmeza. Argumentó que el puesto de juez exige oficio y experiencia, y que ella cuenta con 44 años en el ámbito judicial. En contraste, describió al rival como un asesor y profesor de Derecho Internacional que compila leyes en la Comisión Internacional de Derecho, afirmando que "no hay punto de comparación".
Ibánez concluyó que su candidatura está muy bien auspiciada, según le informaron diplomáticos de distintas naciones. La estrategia se centra en promover la igualdad de género y la presencia de una mujer del hemisferio sur con vasta experiencia judicial. "En el fondo, aquí hay que escoger entre el Perú o Ecuador", finalizó, dejando claro su convicción de no tener competencia real para este rol crucial.
México acaba de restablecer sus relaciones diplomáticas con el Perú, una situación que ha generado preguntas sobre si su respaldo o mi candidatura podrían impulsar que el país retome oficialmente su apoyo a la postulación que tengo actualmente. Aclaro que no hago coordinaciones de ese nivel político, pues no soy política y esa no es mi función. Sin embargo, sin duda esta candidatura actúa como un puente que fortalece la iniciativa de las presidentas Claudia Sheinbaum y Keiko Fujimori para normalizar los lazos con un pueblo hermano, el cual siempre nos ha mirado con cariño y hermandad, al punto de postularme sin que mediara conversación alguna. El hecho de que México me haya presentado y de que yo sea peruana contribuye a construir mejores relaciones entre ambos países. Con muchísimo gusto pondré mi granito de arena para ayudar a restablecer esa relación, la cual si no está dañada, sí un poco alterada. El fortalecimiento de los vínculos con México puede facilitar que mi campaña hacia la Corte Internacional de Justicia crezca aún más. Perú y México son dos países hermanos con gran significación en el continente, uno ubicado en el hemisferio sur y el otro en el norte. Si ambos unen esfuerzos, esta candidatura, que ya está muy bien vista, será un éxito no solo de la presidenta Sheinbaum, sino también de la presidenta Fujimori, a menos que el actual gobierno prefiera que el logro sea exclusivo de México. Es importante fortalecer, desde el hemisferio sur, la presencia de la mujer en las posiciones más altas. Y qué mejor que Sheinbaum y Fujimori unidas para promover esta candidatura, lo cual las prestigia a ambas. Sobre si la ideología tan contradictoria que existe entre ambas presidentas es un obstáculo, creo que en las causas más grandes la ideología deja de tener sentido, porque si ambas trabajan bien por sus países y sus pueblos, más allá de sus diferencias, son los pueblos los que se benefician. Yo, por ejemplo, he sido toda mi vida fiscal y jueza y nunca he tenido opiniones políticas; claro que uno puede tener sus preferencias, pero cuando se busca el triunfo en causas grandes, eso está más allá de las ideologías. Respecto a si estos países que han respaldado mi candidatura le han pedido expresamente que el Perú vuelva a asumir o respalde oficialmente su postulación en este caso, no hubo una conversación en ese sentido. El pedido es mío, porque soy peruana y tengo derecho, conforme al artículo 2, inciso 20 de la Constitución, a solicitar que mi país respalde esta iniciativa, como lo haría con cualquier peruano en un concurso: soy como una maratonista de Huancayo corriendo una competencia mundial, y hay que apoyar. Además, es un interés nacional que debe ser protegido por el Estado. Creo que los gobiernos anteriores se equivocaron al pensar que podían manipularme, correrme o desanimarme, pero se equivocaron. Yo no me rindo; soy peruana, trujillana, norteña, mochica chimú, y no me rindo, mucho menos sin pelear. El Perú está llamado a respaldar una candidatura nacional ante el mundo. Si no lo hacen y deciden apoyar al candidato ecuatoriano, tendrán que responder ante el pueblo peruano y ante la historia. El contexto de esta conversación se enmarca en un momento político donde diversos actores buscan posicionarse. Se ha informado que México restablece lazos con Perú, una noticia relevante dado que prácticamente han hecho el favor de permitir que una peruana pueda postular a la corte internacional. Esta candidatura busca no solo el éxito personal de Luz Ibáñez, sino también el fortalecimiento regional y la proyección de las mujeres en cargos de alto nivel judicial. La postura de Ibáñez es clara: su candidatura representa un interés nacional que trasciende ideologías partidistas y debe ser apoyado por el Estado peruano para evitar que se pierda una oportunidad histórica frente a la comunidad internacional.José Luis Bustamante y Rivero fue el único peruano que llegó a la Corte Internacional de Justicia e incluso la presidió. ¿Qué significaría para el Perú volver a tener a un representante en ese tribunal después de casi seis décadas?
Estamos escribiendo historia. Hace 63 años, José Luis Bustamante y Rivero tuvo la oportunidad de ser electo y llegar a presidir esta corte; creo que fue un hito. Mi elección, y por qué no, llegar a la presidencia, sería otro hito histórico para el Perú, el continente y el mundo, porque una mujer del sur de América nunca ha llegado a esta corte. El solo hecho de que otros países hayan nominado a una candidata del sur global y de América Latina ya es histórico, y abriría un precedente para futuras juezas y estudiantes de derecho que puedan soñar con llegar a este puesto.
Usted es actualmente jueza de la Corte Penal Internacional. ¿Qué experiencia de su trabajo en ese tribunal podría aportar a la Corte Internacional de Justicia?
Esta decisión de candidatear nace de los 23 años de mi carrera en derechos humanos y justicia internacional. La Corte Internacional de Justicia dirime tradicionalmente contiendas limítrofes entre estados, pero en los últimos 10 años esa competencia se ha transformado: ahora los países se demandan unos a otros por incumplimiento de tratados, como la Convención contra el Genocidio (el caso de Azerbaiyán con Lituania), el Tratado contra la Tortura, o convenios sobre discriminación racial y trato a migrantes.
Todo eso es parte de mi especialidad, y actualmente no hay nadie en la Corte con ese perfil, porque los demás jueces provienen de asesorías en Cancillería, trabajo administrativo o Derecho Público General. Creo que esa experiencia le dará riqueza a los fallos de la Corte, incluidos los temas de protección ambiental y ecología, que también hemos manejado en la Corte Penal Internacional. Será un gran aporte para la institución.
Mi experiencia en el Perú y mis casi nueve años en la Corte Penal Internacional me han llevado a una convicción: el derecho está para servir a la humanidad. Aunque los diferendos entre países parezcan resolver solo problemas entre estados, todo fallo debe prever su efecto en las sociedades humanas que los habitan. Por eso el lema de mi campaña es la humanización de la justicia internacional: tenemos que pensar más en el ser humano como componente vital de este mundo.
Yo ya empecé a abrir camino cuando postulé a la Corte Penal Internacional: nadie creía en esa candidatura, algunos me dijeron que el Perú ya no tenía votos que ofrecer, pero yo no me rindo sin luchar. En dos meses de campaña fuimos electos en primera vuelta, y eso abrió el camino para que muchos juristas peruanos, hombres y mujeres, tuvieran el incentivo de que sí se puede. Hay que prepararse, hablar idiomas, tener empuje e iniciativa, y no tener miedo: lo peor que puede pasar es que no te elijan, pero ya vendrá otra oportunidad.
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