Nelson Quispe, investigador del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), alertó sobre un escenario climático extremo. Si el fenómeno El Niño alcanza una intensidad muy fuerte durante el verano 2026-2027, la sierra central y sur del país podrían enfrentar una sequía de magnitud similar, o incluso superior, a la registrada en el evento histórico de 1982-1983.

"Cuando el mar se calienta en el océano Pacífico central, los efectos en nuestro país se manifiestan con escasez de lluvias y sequía en la sierra central y sur del Perú", señaló el experto a Andina. Este mecanismo físico explica por qué el calentamiento del Pacífico central suele provocar déficit hídrico severo.

Según las proyecciones citadas por Quispe, el actual evento podría superar la intensidad observada tanto en 1982-1983 como en 1997-1998. Las consecuencias no se limitarían a la sierra; Lima también afrontaría un riesgo tangible de escasez de agua. La Amazonía, por su parte, también quedaría afectada por este fenómeno extraordinario.

La advertencia es urgente debido a que el evento podría generar nevadas fuertes y vientos peligrosos para el ganado en la sierra central y sur, además de las sequías extremas mencionadas. La magnitud del riesgo está directamente ligada al comportamiento térmico del océano Pacífico.

Este análisis forma parte de una serie sobre El Niño 2026-2027 que explora cómo la variabilidad climática impacta diferentes regiones del territorio nacional, desde la costa hasta las selvas altas, poniendo en jaque los sistemas agrícolas y hídricos.

Sierra con menos lluvias y costa norte con precipitaciones intensas. El escenario sería aún más complejo si coinciden el fenómeno El Niño global y el Niño Costero, caracterizado por el calentamiento del mar frente a las costas peruanas. En ese caso, el país podría experimentar condiciones climáticas opuestas: déficit de lluvias y sequía en la sierra central y sur, mientras que la costa norte afrontaría precipitaciones intensas. Quispe precisó, sin embargo, que un evento de gran magnitud no necesariamente tendrá exactamente las mismas consecuencias que El Niño de 1982-1983. La respuesta dependerá de factores como las condiciones climáticas específicas, la información científica disponible y el nivel de prevención de las autoridades y de la población. Uno de los principales riesgos asociados a la disminución de lluvias en la zona altoandina es la menor disponibilidad de agua para los reservorios que abastecen a las ciudades. Lima Metropolitana se encontraría entre las zonas más vulnerables si no se logra almacenar suficiente recurso hídrico. De acuerdo con el investigador, una reducción significativa de las reservas podría obligar a restringir el servicio de agua potable en la capital. La falta de lluvias también tendría consecuencias sobre la agricultura y la ganadería, debido a su impacto en la siembra, el desarrollo y la cosecha de cultivos, así como en la disponibilidad de pastos para el ganado.

La posible sequía no se limitaría a los Andes. La Amazonía peruana también podría registrar una deficiencia de precipitaciones si se consolida un El Niño global de intensidad muy fuerte. Según Quispe, las condiciones térmicas cálidas asociadas al actual escenario climático dificultan la ocurrencia de estos episodios de descenso brusco de temperaturas en la región.

Otro efecto que ya se observa es la reducción de los friajes. El especialista detalló que durante 2025 se registraron 30 eventos, mientras que en lo que va de 2026 se han contabilizado apenas seis. Según sus estimaciones, durante los meses restantes del año podrían presentarse tres o cuatro episodios adicionales.

De cumplirse este escenario, el año 2026 terminaría con alrededor de diez friajes, aproximadamente un tercio de los registrados el año pasado.

Los datos sobre los friajes son una muestra de cómo el cambio climático altera patrones históricos en la región amazónica, donde las temperaturas cálidas impiden que se generen las condiciones necesarias para estos fenómenos de frío intenso. Esta tendencia podría seguir intensificándose si el fenómeno del Niño mantiene su curso con fuerza durante los próximos meses.

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