El mandatario estadounidense utilizó su vínculo con el líder norcoreano como argumento para reducir las maniobras militares con Corea del Sur, mientras Pyongyang sigue considerando estos ejercicios una amenaza.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur horas antes de que comenzaran este lunes. El jefe de Estado escribió en Truth Social que EE. UU. paga "gran parte" del costo de las prácticas y que estas envían un mensaje equivocado a un país que, según él, se ha mostrado "respetuoso y no amenazante" desde su regreso al poder en 2025. Justificó la medida en su buena relación con el líder norcoreano Kim Jong Un y calificó las maniobras como una señal "inapropiada y hostil" hacia Pyongyang. El mandatario pidió al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que las recortara de forma sustancial, aunque reconoció que ya era tarde para cancelarlas por completo.
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Trump condiciona la alianza por la negativa a Irán
En una publicación reciente, Donald Trump vinculó su descontento con un desaire sufrido en Seúl. El mandatario estadounidense relató que le preguntó al presidente surcoreano, Lee Jae-myung, si su nación deseaba sumarse a las iniciativas de Washington para la desnuclearización de Irán. La respuesta del líder asiático fue un rotundo "¡No, gracias!". Este rechazo ha enfurecido a Trump, quien frecuentemente critica a los aliados que no colaboran con su ofensiva contra Teherán.
No obstante, Corea del Sur afirmó mantener una comunicación cercana con Estados Unidos sobre formas sustanciales y militares de contribuir a la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, participando activamente en conversaciones internacionales. Por su parte, Trump compartió una fotografía junto al líder norcoreano Kim Jong Un, tomada en 2019 durante su primer mandato. A pesar de la expresión seria del mandatario asiático en la imagen, el ex presidente aseguró que "nos llevamos de maravilla".
Mientras tanto, el ejercicio militar Ulchi Freedom Shield comenzó según lo planeado, con una duración prevista de 11 días y la participación de unos 18.000 soldados surcoreanos, informó el Ministerio de Defensa de Corea del Sur. Sin embargo, Pyongyang había advertido días antes que respondería con un "nuevo nivel de disuasión" ante las maniobras. La República Popular Democrática de Corea calificó el entrenamiento como una preparación para una confrontación militar directa.
El régimen norcoreano interpreta estas maniobras como un ensayo de invasión, lo que motivó el lanzamiento del undécimo misil balístico hacia el mar de Japón este miércoles. Ante la propuesta estadounidense de reducir ejercicios militares en busca de diálogo con Kim Jong Un, Leif-Eric Easley, profesor de la Universidad de Mujeres Ewha en Seúl, advirtió que "dañará la coordinación de la alianza" y "debilitará la disuasión de posibles conflictos en Asia".
China pide solución política para la península
El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, afirmó que Pekín tomó nota del anuncio y llamó a una salida negociada. "Mantener la paz y la estabilidad en la península de Corea y promover la resolución política de la cuestión peninsular es de interés común para todas las partes", declaró ante la prensa. El funcionario evitó pronunciarse sobre si un eventual acercamiento entre Washington y Pyongyang podría afectar el vínculo de China y Corea del Norte.
Estados Unidos mantiene cerca de 28.500 soldados en territorio surcoreano, y ambos países continúan bajo un armisticio desde el fin de la guerra de 1950-53, sin un tratado de paz formal.
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