Si te perfumas por la mañana y al mediodía ya no percibes ni un rastro de tu fragancia, no siempre es culpa del producto. La manera en que la aplicas, el estado de tu piel e incluso el lugar donde la guardas pueden determinar cuánto tiempo permanece en tu cuerpo. Para prolongar su aroma y oler delicioso durante toda la jornada, toma nota de estos seis consejos prácticos.
PREPARA LA PIEL ANTES DE PERFUMARTE
La fragancia se fija mejor sobre una piel hidratada. Por eso, aplica una crema sin aroma antes de rociar el perfume, sobre todo en las zonas donde lo colocarás. Si tienes la piel seca, un truco adicional es extender una capa muy fina de vaselina en esos puntos: ayuda a que el aroma se adhiera con mayor facilidad.
EVITA FROTAR LAS MUÑECAS
Frotar las muñecas entre sí es un gesto muy común, pero la fricción acelera la evaporación del perfume. En lugar de eso, rocía la fragancia en puntos estratégicos donde el cuerpo genera calor: las muñecas, el cuello, detrás de las orejas y la parte interna de los codos.
APROVECHA EL CABELLO
El pelo retiene las fragancias durante más tiempo. Sin embargo, evita rociar directamente una gran cantidad de perfume, ya que el alcohol puede resecarlo.
GUÁRDALO EN EL LUGAR ADECUADO
El baño no es el mejor sitio para conservar tu perfume. La humedad, la luz y los cambios de temperatura pueden alterar su composición. Lo ideal es guardarlo en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.
ELIGE AROMAS DE MAYOR PERMANENCIA
No todos los aromas duran igual. Los perfumes con notas amaderadas, dulces, orientales o avainilladas suelen tener mayor permanencia, mientras que los cítricos y frescos desaparecen más rápido. Si buscas una fragancia que te acompañe todo el día, ten en cuenta esta diferencia al momento de elegir.
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