La situación en el vestuario de la Javier Prado cambió de manos. Ya no mandan los cracks con trayectoria ni los líderes de antaño; ahora el que impone su ley es un morocho de apariencia tranquila, pero que resulta terrible ‘cocinando’ hasta a sus propios compañeros. Este nuevo ‘taita’ tomó la posta de su batería, que arrastra problemas con su ‘patrona’, líos futbolísticos, una trampita con la chamita y hasta un tema judicial con familiares. Los más jóvenes le siguen el amén por ser el más antiguo y venenoso al mango, y no se vaya a achorar sacándose la camiseta. Rexuxa...

Mientras tanto, el chato chelero y cumbiambero anda palteado. Una de las condiciones para renovarle con mejora de sueldo de cara al Centenario era que bajara de peso y tuviera continuidad, pero no cumple ni lo uno ni lo otro. En el último clásico frente a Alianza Lima, seguí sus movimientos en el mismo estadio y la realidad es que está viviendo de la nombrada, del Mundial, del cariño de los hinchas y de su paso por clubes del extranjero. Ya no queda ni mela de su cintura, enganches, picardía, habilidad ni calidad; sus piernitas parecen de pollo broaster. Urge que se ponga en forma y cuide su imagen, porque el pueblo se queda con lo último. Y no va ser...

Por siaca, un delantero engreído está volando porque ya le han comunicado que en diciembre se va porque se va. El hombre quería seis años más de carrera, pero resulta imposible que con 43 cheques marque la diferencia. Los nuevos jefes ya no soportan a un tío con bastón y le han prometido su partido de despedida, además de dejarle la taquilla. También le ordenaron al entrenador que le dé menos minutos y apueste por las ‘llantas caterpillar’. Asuuuu…

El profesor que se viste bien ‘charlie’ tiene como meta recuperar a un chatito picante que es extremo, aunque lo que realmente debería aconsejarle es que se aleje de esas maduras con las que para: solo ven sus fichas y encima lo dejan ‘chalona’. Las condiciones del muchacho le alcanzan para hacerla en la Liga 1, pero depende de él ponerse las pilas y mandar bien lejos a los ‘buitres’. El tiempo dirá si le da para emigrar al exterior. Así es... Me voy, soy fuga.

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