La brecha entre lo público y lo privado es de 12 puntos: mientras las marcas del Estado promedian 44 puntos de desempeño sobre 100, las privadas alcanzan 56. Pero el caso de EsSalud es aún más crítico: con 38 puntos, es la institución estatal con el peor performance, según el modelo Total brands, que mide la vigencia de una marca a través de cuatro dimensiones: propuesta de valor, identidad, experiencia y propósito, cada una con tres atributos que evalúan qué tan fuerte, actual y conectada está la institución con sus usuarios.
El estudio incluyó a cuatro entidades estatales consideradas “marcas sensibles” porque funcionan como una “vitrina” del funcionamiento de la sociedad. Además de EsSalud, figuran Petroperú (40 puntos), la ONPE (47) y Promperú (49). El seguro social está en “jaque” sobre todo en experiencia (36) y propósito (38), y 6 de cada 10 peruanos no dudarían en reemplazarlo.
José Oropeza, socio director de Impronta Research, explica que “notoriedad y vínculo son monedas distintas”. “Cuando un cliente recibe por obligación a una marca, el conocimiento no se gana, se hereda; y lo que no se elige, no se defiende. El asegurado no dice ‘Esta es mi marca’, dice ‘Es la marca que me tocó’; por eso 6 de cada 10 la cambiarían sin costo emocional. Mientras que en marcas del sector privado, ese mismo nivel de notoriedad viene acompañado de preferencia, aquí viene acompañado de resignación”, sostiene.
“Toda esta figura de EsSalud no está funcionando. No se están haciendo las reformas ni me está trayendo algún beneficio como asegurado. Aparte de ello, escucho y veo los casos de corrupción, las quejas de los pacientes, los premios por productividad cuando yo no siento que hayan mejorado. [El puntaje] iba a ser desastroso porque la población pone a EsSalud en un bajo nivel de consideración”, observa Daniel Najarro, economista senior de ComexPerú, al explicar el malestar generalizado contra la institución.
El especialista respalda su diagnóstico con cifras: mientras EsSalud dispone de un presupuesto anual de S/ 17,000 millones para administrar apenas 410 establecimientos a nivel nacional, el Ministerio de Salud (Minsa) y los Gobiernos Regionales manejan 8,948 locales con aproximadamente el doble de dinero. “La comparación es drástica. Significa que con el doble de recursos administran 20 veces la cantidad de locales”, indica.
El problema se agrava con la distribución interna del gasto: el 50.3% del presupuesto total de EsSalud se destina exclusivamente al pago de planilla, mientras que en el Minsa esa proporción es menor al 40%. Además, entre 2019 y 2024 se desembolsaron S/ 9,800 millones en presuntos bonos de productividad para los trabajadores de EsSalud, pese a que los indicadores de atención empeoraron en ese mismo periodo. “Premios” que resultan cuestionables para los asegurados.
Angela Álvarez, CEO de BBK Group, resume el vínculo roto entre la entidad y la ciudadanía: “La gente sabe que existe [EsSalud], pero no lo siente suyo, no hay apego. Por eso es tan fácil reemplazarlo”.
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