Para Pierina Carcelén, el verdadero éxito no está en los autos de lujo ni en los motores de alta gama, sino en poder transitar por el mundo como le gusta, con el silencio que disfruta o ese sonido que encuentra lejos de la ciudad. La actriz, reconocida por su papel en series y telenovelas peruanas, pertenece a ese grupo de triunfadores que prefieren el roce con los demás seres humanos y disfrutan el ritmo del transporte público. Ni la fama ni los contratos la alejan de su burbuja de paz.

En una conversación sobre la vanidad que traen la popularidad, la protagonista confesó que es desprendida de algunas cosas que llegan con ellas, pues las apariencias no son algo que le interese mucho. Cuando le preguntaron cómo se transporta, respondió sin rodeos: "Sigo tomando microbús".

La actriz reveló que los otros pasajeros ni cuenta se dan de su presencia. "Cuando hablo me sacan por la voz", dijo, y aclaró que no se "encaleta" para pasar desapercibida: "Para nada. No me recojo el cabello, me pongo un gorro y lentes, que al final llama más la atención".

Su 'moraleja' es clara: "Si actúas con normalidad, como cualquier ser humano, la gente ni cuenta se da, porque también está en sus temas". Vivir es elegir una ruta y construir un camino, y ella eligió la suya.

Cuando va a Gamarra, Pierina Carcelén usa el tren eléctrico, y el Metropolitano “un montón de veces”. También compra su ropa en ese centro comercial y en el Centro de Lima. “Todos lo hacen, que no se hagan”, responde al ser felicitada por su sinceridad.

Pierina revela que todos los días lucho contra mi forma tosca de decir las cosas.(Fotos: Eduardo Cavero /@photo.gec)

Ella vive en la playa y, aunque cuando tiene trabajo está en Lima, su sitio es frente al mar. Su plan es desarrollar un espacio en la selva de manera autosostenible: “Vivir del agua de la lluvia, paneles solares, baños secos”. En cuanto a su alimentación, no come mucho procesado ni harinas, y las gaseosas solo “de cuando en cuando”. Fue vegetariana once años, pero ahora come mucha carne.

Para Pierina, la vida “se vive, se acciona”. Sobre quiénes somos, opina que somos “el producto de nuestras conexiones, circunstancias, experiencias y vemos la realidad desde los lentes que cada uno tiene y desde el lugar en que estás”. Le gusta leer y ahora está leyendo sobre yoga. Define a Dios como “la realidad. Todo lo que existe es él”.

Un defecto que desea cambiar es su forma tosca de decir las cosas, contra la que lucha todos los días. Admite que otra persona puede pensar que es mala por hablar así: “Eso lo reconozco”.

Pierina aún sufre por publicación de videos íntimos. (Fotos: Eduardo Cavero /@photo.gec)

Finalmente, al ser consultada si se siente hermosa, la respuesta queda en el aire.

En la calle escucho cosas bonitas, pero cuando alguien hace un comentario feo en las redes, lo bloqueo. Una vez busqué el perfil de un tipo que me escribió cosas asquerosas y descubrí que publicaba fotos con sus hijas o madre. Digo: “Si esa niña o señora viera lo ruin que es cuando ataca”.

Soy lisurienta cuando entro en confianza, eso lo heredé de mi papá. Digo huevona, carajo, je, je. ¿Me sale el barrio? Soy de La Molina vieja y sí había su barrio. También confesé que he vendido en los microbuses.

Hoy, en ‘Valentina valiente’, soy una señora que se enamora de un hombre más joven. Estamos reflejando lo que es la realidad, porque ya se está rompiendo el tema de la diferencia de edad entre las parejas. Como artistas podemos visibilizar y poner el asunto sobre la mesa.

¿Exitosa o ganadora? Soy feliz. Todos somos bellos. Hoy en día tener modelos de distintas anatomías significa realmente que ya no hay un solo concepto de belleza. Antes fui modelo y lo sostengo.

Cuando publicaron videos íntimos míos, sufrí y sufro. Me da pena. Sobre el Mundial, no he crecido en una familia con cultura futbolística, aunque fui pareja de Roberto Martínez. Recuerda que ya estaba retirado.

Antes de despedirse, la actriz contó que cuando no tiene trabajo sale “como despertó”: “Me rizo mis pestañas y nada más”, confesó, y aclaró que las maquilladoras “tienen mucha paciencia” con ella. Sobre su faceta más personal, recordó que solía subir con aretes y pulseras que ella misma tejía, e incluso “he vendido fresas en la playa”. Su centro de operaciones, dijo, era Barranco.

Consultada por el personaje que le gustaría interpretar, pidió que los productores tomen nota: “Una película o serie de acción que me rete físicamente. Que salte de un techo, que ruede sobre puentes, antes que pasen los años. Avísales a los productores y si gustan pon mi número para que me llamen, ja, ja”.

“Un gusto conversar con ustedes”, respondió al agradecerle la entrevista. Luego posó para las fotos y se fue, como llegó, con una sonrisa y una calma que contagia. Tras el diálogo, vale la pena parafrasear al italiano Maquiavelo: “Todos ven lo que aparentamos, pero pocos ven lo que realmente somos”.

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