El domingo nueve de agosto, cuando ya habían pasado más de 10 días desde que asumió la presidencia, Keiko Fujimori apareció en una transmisión en vivo en sus redes sociales probándose distintos sombreros. “Pero miren esta belleza. Calidad de exportación, por supuesto. Miren, qué lindo”, dijo la mandataria en ese momento, mientras el país enfrentaba altas cifras de criminalidad, alertas por el fenómeno El Niño y se gestaba un paro de transportistas por el alza del precio del combustible.

En esa misma transmisión, la presidenta, quien había visitado la planta embotelladora de Arca Continental Lindley (Coca Cola) para anunciar una millonaria inversión de la empresa en el país, defendió a la corporación. Aseguró que tiene un gran programa de reciclaje y que no perjudica el agua del lugar.

Para el periodista y analista político Iván García Mayer, el objetivo de la presidenta al tocar estos temas sería mostrarse afable, pero al no considerar las graves circunstancias que atraviesa el país, termina proyectando una imagen frívola, desubicada y fuera de lugar. “Demuestra un desencuentro entre una realidad con problemas sumamente complejos, urgentes, acuciantes, que tenemos no desde hace un mes o una semana atrás, sino desde hace mucho tiempo; y una presidenta que de pronto aparece en un streaming o en un live, contándonos de manera muy pintoresca sobre las calidades artesanales de una serie de sombreros”, declaró a La República.

García Mayer explicó que la jefa de Estado ha dejado atrás el estilo confrontacional que manejó en su campaña electoral, donde su eslogan fue “Fuerza y orden”. Ahora, busca proyectar la imagen de una presidenta convocante, tolerante y dialogante, pensando no solo en la ciudadanía sino también en los actores políticos del Congreso. Sin embargo, la falta de resultados concretos, señalan expertos, podría terminar ahogando su imagen pública en un contexto donde la exigencia por respuestas es cada vez mayor.

“Frivolidad y desconexión con la realidad”: la otra cara que muestra Fujimori a la población

La estrategia comunicacional de Keiko Fujimori no se limita a las transmisiones en vivo. El 3 de agosto, la lideresa de Fuerza Popular asistió a la limpieza y descolmatación del río Piura, donde se subió a un tractor y desde ahí saludó a los presentes. No es necesario contar con un bagaje histórico para identificar la similitud con la fotografía que su padre, el exdictador Alberto Fujimori, se tomó en los 90. Se trata de un recurso que usó en las tres campañas electorales que le anteceden. En la última, de este año, varias veces evocó un paralelismo entre la crisis de inseguridad por el terrorismo de los noventa y la actual por la ola de extorsiones y sicariato.

“Son gestos iniciales de Keiko para la memoria del padre. Un simbolismo, un guiño de ojo al pasado paternal y político, pero por ahí no tiene mucho con lo cual sostener su imagen y aprobación a largo plazo. Más bien todo lo contrario. Alberto Fujimori también evoca en muchos sectores la corrupción, el autoritarismo, los vladivideos, ataques a la libertad de prensa y demás”, sostiene el analista político.

Con todo y el recurso de su padre como estrategia, la foto de Keiko en el tractor contrasta con su recomendación a las familias que viven en zonas con riesgo de derrumbe ante el Fenómeno del Niño: “Hacemos un llamado a la población, que vive en zonas de riesgo, en tratar de reubicarse”. Para el especialista en comunicación política, Yeminson Flores Carhuachi, esa declaración se asemeja a la frase de María Antonieta “Si no hay pan, que coman pasteles”.

En cuanto a la gestión, el analista señaló que si bien a nivel mundial otros presidentes también usan las transmisiones en vivo y redes sociales, ello debe ir a la par de resultados concretos. Para esto mencionó el caso del presidente de El Salvador: “Sin resultados concretos, todo el aparato comunicacional de Nayib Bukele ya le estaría jugando en contra y comenzaría a ser olvidable y hasta cuestionable”. Por eso, resaltó que en el caso de Keiko no bastará con solo comunicar ya sea “real o virtualmente”, sino que necesitará, y cada vez con mayor urgencia, resultados concretos con los cuales hablar.

“Demuestra una desconexión con los problemas reales y con el día a día del ciudadano”, señaló a este medio el consultor político. La afirmación se da a propósito de la fotografía de la presidenta junto a sus ministros de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput, y de la Producción, Juan Carlos Requejo, brindando con Coca Cola durante un evento de la misma empresa.

“No solo ha sido una foto sino que también ha defendido de manera categórica a la marca. Eso le puede generar cierta desacreditación porque han salido cuestionamientos hacia esa empresa y ella se comporta como una vocera y, naturalmente, eso no le compete a un gobernante. Recordemos que el gobernante debería ser neutro. Si quiere publicitar algo que sea la marca país. Lo que representa Coca-Cola es el capitalismo”, dijo.

El especialista también vinculó esa exposición pública con un cambio en la estrategia de imagen de Fujimori. A diferencia de su etapa de campaña, ya no aparece junto a sus hijas. “Keiko las presentaba en los mitines, les daba un espacio para que hablen, quería fortalecer su imagen como madre y cuidadora, pero ahora que ya llegó al poder su objetivo es conectar directamente con la población. Por eso, hace sus lives”, explicó.

Esos espacios no son una excepción: la mandataria realiza transmisiones cada domingo desde que asumió el cargo y ha comunicado su intención de continuar con ellos. Según Flores Carhuachi, el objetivo de esos lives es “tener el control del libreto” y “evitar preguntas incómodas”.

En esa línea, el analista subrayó que hasta ahora Fujimori no ha ofrecido una conferencia de prensa como mandataria ni una entrevista a un medio de comunicación. Solo se ha limitado a responder las preguntas de la prensa al asistir a eventos públicos. “El hecho de no dar entrevistas podría deberse a dos cosas. Primero, para evitar cuestionamientos y, segundo, porque aún es muy pronto para tener resultados, así que, no tiene nada que comunicar más allá de contar qué está haciendo”, manifestó.

Para el politólogo y consultor político Cristopher Añanca Bendezú, el riesgo de esa comunicación controlada es que, a mediano y largo plazo, al no existir otros actores como periodistas o medios de comunicación, “eso se percibirá como una falta de transparencia y falta de respuesta a las demandas. Eso puede generar la pérdida de la legitimidad de su comunicación”, advirtió a este medio. En cuanto a los plazos, también se refirió al acercamiento de Keiko a la figura de su padre: “Al corto tiempo eso le va a funcionar para afianzar el voto duro, pero es una imagen que se va a desgastar. Cada presidente necesita una narrativa propia y ella no puede seguir dependiendo de referencias pasadas”, indicó.

Como ejemplo de ese recurso de transmitir en vivo, mencionó las transmisiones de José Jerí durante su mandato o las que realizó Martín Vizcarra durante la pandemia. “Se trata de un recurso que no solo debe realizarse para buscar presencia en redes, sino debe ir alineado con acciones concretas”, dijo. Añanca Bendezú coincide en que Fujimori se limita a una comunicación más controlada para comunicar lo que hace y piensa, pero todo desde su punto de vista.

Por su parte, Iván García considera que la estrategia de comunicación de la mandataria, al menos en este periodo inicial, es cuidar la expectativa frente a su gestión. “Más que una aprobación positiva, porque solo obtuvo la mitad de votos, se trata de una expectativa o cierto optimismo sobre lo que hará. Creo que los estrategas y asesores del Ejecutivo no quieren correr riesgos con escrutinios a la presidencia que puedan desinflar ese optimismo ciudadano”, manifestó.

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