A pesar de tener la mayoría de las presidencias en las comisiones, el oficialismo se quedó con un sin sabor luego de que JP obtenga la presidencia de la comisión de Constitución en la Cámara Baja. Foto: difusión El reparto de las comisiones del Congreso se realizó respetando los acuerdos entre las seis bancadas, pero dejó un sabor agridulce en el oficialismo. Aunque se quedó con los grupos que más buscaba y suma más de diez presidencias en ambas cámaras, el control de la comisión de Constitución en la Cámara de Diputados, obtenido por Juntos por el Perú, le restó margen de negociación. Según una fuente del Congreso que conversó con La República, el objetivo del oficialismo era no perder Constitución ni Justicia para blindarse ante posibles reformas o revisiones de su gestión. Logró su cometido en el Senado, pero en Diputados ambas comisiones terminaron en manos de JP y parte de la oposición. La desazón se reflejó en la votación. El diputado César Holguín, vocero de Ahora Nación, reveló que Fuerza Popular fue la única bancada que votó en contra de la propuesta, sin haber presentado antes una opción alternativa de reparto.

Roxana Rocha, vocera de Renovación Popular (RP), admitió que su bancada aspiraba a comisiones de mayor peso en el reparto: "Definitivamente nos hubiera gustado presidir las comisiones de Constitución, Justicia y Presupuesto". Sin embargo, la agrupación celeste terminó al mando de Defensa Nacional y Orden Interno, y de Modernización del Estado y Contraloría, espacios que Rocha calificó como clave para fortalecer instituciones y combatir la corrupción. Adelantó, además, que las iniciativas legislativas de su bancada llegarán una vez instaladas las comisiones.

En el Senado, Daniel Barragán, vocero de Obras, calificó el reparto como resultado de un acuerdo institucional entre bancadas. Su grupo se quedó con la presidencia de Desarrollo Productivo, Energía y Minas, Infraestructura y Trabajo. "Trabajaremos para que nuestros recursos energéticos y mineros se traduzcan en desarrollo y mejores servicios para los ciudadanos, en especial de las regiones, con responsabilidad ambiental y reglas claras", afirmó.

Una vez resuelta la distribución, las bancadas que no consiguieron la comisión que buscaban optaron por no insistir. "Ya tengo mi comisión, para qué voy a seguir peleando", fue el razonamiento de los voceros, según nuestra fuente. Esa postura coincide con el ánimo de algunos representantes de bancadas que declararon para este medio.

El politólogo y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Alejandro Mejía, analizó para La República el reparto de comisiones y sostuvo que el oficialismo obtuvo una "victoria pírrica" al asumir el mayor número de comisiones ordinarias en ambas cámaras. Según explicó, ese resultado no responde a la fuerza política del oficialismo, sino a la fragmentación que lo obligó a ceder espacios frente a otras bancadas. "En ambas cámaras, el oficialismo obtiene una victoria pírrica asumiendo el mayor número de comisiones ordinarias. Sin embargo, pierde protagonismo en la Cámara de Diputados, donde es relegado a comisiones de menor peso político", señaló Mejía. Para el analista, esa pérdida de terreno no es casual: responde al pacto que mantienen Juntos por el Perú, Cívico Obras y Ahora Nación, que le restó margen de negociación a Fuerza Popular en la cámara baja.

En la Cámara Baja, el diputado Holguín concordó en que el reparto se aprobó con el respaldo de casi todas las bancadas. "La distribución la hemos aprobado en mayoría, con Renovación Popular, Ahora Nación, JPP, Obras y Buen Gobierno", indicó. Por su parte, Víctor Piñán, diputado de Obras, también se mostró conforme. Su bancada se quedó con las comisiones de Desarrollo Agrario, Defensa del Consumidor y Ética Parlamentaria. Piñán destacó el simbolismo de la primera: "La comisión agraria ha sido por mucho tiempo una comisión cuyo presidente siempre era del fujimorismo", señaló. Adelantó además que su bancada ya trabaja en la revisión de la Ley Chlimper y recoge opinión de los órganos competentes.

Para Mejía, el pedido de facultades legislativas convertirá a la Cámara de Diputados en el verdadero campo de batalla política. "La Cámara de Diputados va a ser el espacio de negociación política más complejo, ya que el oficialismo tendrá que proponer una estrategia que le permita llegar a consensos mínimos, sobre todo con Juntos por el Perú", señaló. El politólogo no ve en el reparto de comisiones una intención de imponer una agenda única, sino el reflejo de la correlación de fuerzas en cada cámara y de la negociación que definió ambas Mesas Directivas.

Leer artículo completo en larepublica.pe →