El próximo 25 de agosto, Elizabeth Aracely Franks Davis, de 26 años, deberá comparecer ante un juicio oral y público en los juzgados de Managua. La denuncia por violencia doméstica o intrafamiliar con lesiones psicológicas fue interpuesta por su expareja, el ciudadano estadounidense John Michael Quinn, de 64 años.
Sin embargo, el caso dio un giro inesperado cuando la defensa y reportes locales revelaron los orígenes de la relación. Según esas versiones, los primeros acercamientos entre ambos habrían ocurrido cuando Elizabeth aún era menor de edad, en un contexto de extrema precariedad.
La acusación oral describe el incidente más reciente: Elizabeth habría ingresado a la vivienda mientras Quinn descansaba. La tesis fiscal sostiene que la joven lo insultó y luego tomó una varilla de hierro con la intención de intimidarlo y obligarlo a abandonar el inmueble.
La querella también señala que el estadounidense intentó registrar el supuesto ataque con su teléfono celular. En ese momento, siempre según la acusación, Elizabeth le habría propinado un golpe que provocó la caída del aparato al suelo. La versión de ambas partes deberá ser evaluada durante el proceso judicial.
La defensa de Elizabeth sostiene que Quinn se aprovechó de la vulnerabilidad de la menor, y que de esa relación nació un niño cuando ella tenía apenas 14 años. El menor, según la información del caso, tiene actualmente 12 años. La versión defensiva plantea, además, que el vínculo entre ambos se remontaría al año 2013, cuando la joven tenía 13 años, aunque algunos registros citados ubicarían los primeros acercamientos cuando ella tenía 12.
La historia estaría ligada a las difíciles condiciones que Elizabeth habría enfrentado en su infancia. De acuerdo con los relatos incorporados al caso, su madre y su hermana dejaron Puerto Cabezas rumbo a Managua por la precariedad económica y se instalaron cerca del mercado El Mayoreo. Tras la partida de su madre hacia Honduras en busca de ingresos, la menor habría empezado a trabajar como mesera en un bar local para ayudar a subsistir, y fue en ese entorno donde habría conocido al ciudadano estadounidense.
La abogada defensora también cuestionó la objetividad de la investigación inicial de la Fiscalía y planteó que Elizabeth pudo haber sido víctima de un delito contra la libertad e integridad sexual durante su niñez. Esa posición forma parte de la estrategia de defensa y aún debe ser evaluada por las autoridades competentes.
El juez Alex Martínez, al término de la audiencia preliminar, dispuso medidas cautelares solicitadas por el Ministerio Público contra Elizabeth Aracely Franks Davis, de 26 años. La principal restricción es la prohibición de salir de Nicaragua, una orden que ya fue comunicada a la Dirección de Migración y Extranjería del Ministerio del Interior. La joven enfrentará juicio oral y público el próximo 25 de agosto.
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