El Programa Nacional de Centros Juveniles (PRONACEJ) ejecutó el traslado de 16 jóvenes infractores de alto riesgo desde el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación (CJDR) Lima hasta el Anexo III Ancón II, un establecimiento que la propia institución califica como el de mayor seguridad del país para esta población. La operación se enmarca en el Plan Integral de Deshacinamiento y Seguridad, una estrategia orientada a reorganizar los centros juveniles, disminuir la sobrepoblación y elevar las condiciones de seguridad.
Los internos cumplen medidas socioeducativas de internación por infracciones de alta gravedad como homicidio asociado a sicariato, extorsión, violencia sexual, tenencia ilegal de armas, robo agravado y trata de personas. Según PRONACEJ, el objetivo de la medida es reducir los enfrentamientos entre internos y evitar que los adolescentes más vulnerables sean influenciados por organizaciones delictivas dentro de los centros.
El operativo contó con la participación coordinada de agentes de seguridad del PRONACEJ, efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y miembros de la Policía Nacional del Perú (PNP).
La medida busca, además, frenar el llamado contagio criminógeno, un efecto que PRONACEJ atribuye al hacinamiento: la influencia negativa que jóvenes de mayor edad y perfiles de alto riesgo podrían ejercer sobre los adolescentes que permanecen en espacios sobrepoblados. Para ello, la institución plantea separar a los internos según su edad, perfil y nivel de riesgo, lo que permitiría recuperar el control de los ambientes y favorecer los programas de rehabilitación y reinserción social.
El traslado de los 16 jóvenes, sin embargo, no responde a un criterio general, sino a una evaluación individual de cada caso. Durante su permanencia en el CJDR Lima, algunos de ellos acumularon reiterados intentos de participar en reyertas, conductas violentas e ingreso de objetos prohibidos, según detalló la institución.
“El objetivo no es únicamente reubicarlos, sino garantizar que reciban una atención acorde a sus necesidades. Estamos tomando decisiones que priorizan la seguridad y el orden, sin descuidar su tratamiento”, señaló Luis Vega, director ejecutivo de PRONACEJ, quien agregó que la reubicación en el penal de máxima seguridad de Ancón permitirá contar con mayores condiciones de control y seguridad, así como una intervención socioeducativa acorde con el nivel de riesgo de cada interno.
La intervención no se limita a los traslados. En el propio CJDR Lima, la remodelación de uno de sus principales patios está en su etapa final. La obra habilitará nuevos espacios y reorganizará la distribución de los internos según sus características y niveles de riesgo.
A treinta días del inicio del Plan Integral de Deshacinamiento, PRONACEJ asegura haber alcanzado resultados que estaban previstos inicialmente para los primeros tres meses de ejecución. Entre los avances figura la elaboración de 240 de los 300 expedientes de adolescentes internos que se proyectó presentar ante las cortes superiores de justicia para solicitar la variación de sus medidas de internamiento por libertad o semilibertad.
Como resultado de este proceso, 33 adolescentes ya egresaron de los centros juveniles o continúan su proceso de reinserción social mediante los Servicios de Orientación al Adolescente (SOA). La estrategia también incorpora asistencia legal: PRONACEJ inició jornadas de asesoría jurídica en los centros juveniles de Huancayo, Chiclayo y Arequipa, con la intención de ampliar progresivamente este servicio al resto de establecimientos.
La entidad señala que estas acciones buscan reducir el hacinamiento, recuperar el control de los centros juveniles y garantizar que los adolescentes e infractores reciban atención especializada en ambientes más seguros y ordenados.
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