El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro dieron el banderazo de salida a su campaña rumbo a las elecciones presidenciales de Brasil, fijadas para el 4 de octubre. El líder del Partido de los Trabajadores aspira a un cuarto mandato no consecutivo, mientras el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro representa al Partido Liberal y encarna la continuidad del bolsonarismo.

La elección se perfila como una disputa cerrada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro: la última encuesta de Quaest ubica al mandatario con 43% frente al 40% del senador en un eventual balotaje.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro iniciaron formalmente la carrera hacia las elecciones presidenciales de Brasil del 4 de octubre

El ambiente entre los votantes refleja desgaste más que entusiasmo. "La campaña está muy floja. Los candidatos presidenciales, todos son malos. No voy a votar por Lula ni por Bolsonaro", relató a la AFP Rosalie Lourecal, vendedora de 53 años en un mercado de Río de Janeiro. Lula eligió São Bernardo do Campo para su primer mitin, el mismo lugar donde forjó su liderazgo sindical en la década de 1970, mientras Flávio Bolsonaro habló desde un camión con altavoces en la playa de Copacabana, punto de encuentro histórico de los seguidores de su padre.

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Trump se convierte en factor de presión electoral

La administración estadounidense aplicó aranceles a productos brasileños, presionó para agilizar el reconocimiento del nuevo embajador de Estados Unidos y pretendió enviar funcionarios a examinar el sistema electrónico de votación del país. Lula calificó estas acciones como injerencia y ordenó medidas arancelarias de reciprocidad. "No se meta en los asuntos de Brasil, especialmente en lo que respecta a las elecciones. Si se mete, va a perder", declaró el jefe de Estado.

El mandatario estadounidense se transformó así en un actor inesperado de la contienda. En contraste, Flávio Bolsonaro defiende un acercamiento con Washington, en línea con la postura que sostuvo su padre durante su gestión. A la tensión con Estados Unidos se suma el roce con Argentina, después de que el presidente Javier Milei llamara "presidiario" y "ladrón" a Lula durante la proclamación de Flávio como candidato del Partido Liberal.

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¿Qué dicen las encuestas presidenciales en Brasil?

La encuesta Quaest, difundida el 14 de agosto, sitúa a Lula con 43% de intención de voto frente a un 40% de Flávio Bolsonaro en un hipotético balotaje, cifra dentro del margen de error de dos puntos. La brecha resulta más estrecha que la registrada por Lula frente a Jair Bolsonaro en 2022, cuando la ventaja llegó a 13 puntos. Datafolha y CNT/MDA arrojan cifras parecidas, con diferencias de cinco y casi nueve puntos respectivamente.

La Corte Suprema autorizó pesquisas contra Fábio Luís "Lulinha", hijo de Lula, por presunto tráfico de influencias ante entidades estatales como el Ministerio de Salud. Su defensa lo declara inocente y víctima de "intereses electorales". "Creo en él", afirmó Lula, aunque advirtió que "si es culpable, pagará". En tanto, Flávio Bolsonaro enfrenta indagatorias por el financiamiento de "Dark Horse", cinta biográfica sobre su padre, tras revelarse contactos con el banquero preso Daniel Vorcaro. El senador admitió haber solicitado fondos para el proyecto, pero negó vínculo cercano con el empresario. La corrupción y el combate al crimen organizado figuran entre las principales preocupaciones de los electores, según los sondeos.

Más allá de los dos favoritos, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema no superan el 5% de las preferencias, de acuerdo con el mismo estudio. Un 4% de los consultados permanece indeciso, integrado sobre todo por mujeres y electores de clase media, según el politólogo Claudio Couto, de la Fundación Getulio Vargas. Ese grupo podría ser decisivo en un escenario de polarización tan cerrado.

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