La violencia de género, el silencio, pero también la sororidad y la resiliencia son los ejes de Chicas tristes, la ópera prima de la mexicana Fernanda Tovar que se llevó el Oso de Cristal en la Berlinale y brilló en la cartelera del Festival de Cine de Lima 2026 con tres premios. La cinta sigue a dos adolescentes integrantes de un equipo de natación que representará a México en un campeonato en Brasil; más allá de la competencia, ambas comparten el día a día en un contexto sin tantos privilegios y la violencia de género se filtra en su entorno más cercano.
Una de sus protagonistas es Darana Álvarez, actriz de teatro que debuta en el cine interpretando a Paula. El rodaje terminó en junio de 2025 y el estreno mundial ocurrió en la Berlinale. “No pensé que sería tan rápido, que se fuera a mover por el mundo. Todavía no hago conciencia de todo esto”, confiesa la actriz en entrevista con La República.
La película ha generado una conversación sobre la cultura de la violación y el silencio. “A mí me duele lo que le pasa a mi personaje y escuchar a gente a la que le sucedió lo mismo ha sido muy fuerte. Ha sido fuerte constatar que soy parte de solo un pequeño porcentaje de mujeres que no ha sufrido algo así”, reflexiona Álvarez.
Ha sido un gran debut en el cine. ¿Qué les pide la directora en el desarrollo de sus personajes?
La actriz recuerda que Tovar les dio total libertad creativa: “Nos dijo que quería que nos apropiáramos de los personajes. Hay muchos directores que no te sueltan el personaje, pero ella nos dijo: ‘Los personajes están ahí, están escritos, pero son suyos; ustedes los van a crear, van a saber más de su personaje que yo si durante el rodaje hay algo que sienten que no va’”. Esa apertura, añade, propició que durante el rodaje fueran modificando algunos textos: “Fer se inspiró en las improvisaciones que hacíamos y las agregaba al guion”.
Tovar toca temas difíciles, pero los aborda sin morbo. ¿Qué te pareció que se planteara así el machismo?
Fer hizo muy bien la labor de complejizar porque, como ella misma lo plantea, la realidad es mucho más compleja que una polarización entre “los hombres son malos y las mujeres son buenas”. De hecho, en el filme hay mujeres que no apoyan a otras, porque ser mujer no te exime de la responsabilidad. Y también complejiza a los hombres: para Paula y la Maestra (Rocío Guzmán), sus dos figuras de apoyo son varones. Aunque, claro, es un hombre quien comete esta agresión.
El agresor ha normalizado la violencia como parte de ser hombre. ¿Las escenas en las que la invita a salir posagresión retratan la cultura de la violación?
Es que debe haber muchísimos casos así. En la mente de este otro personaje, no hizo nada malo y lo tenemos tan normalizado que ni siquiera Paula se da cuenta de que estuvo mal hasta que lo busca en ChatGPT. He leído comentarios de la película que dicen: “Si eso es una agresión sexual, entonces la mitad de las mujeres ha sufrido eso”.
Lo interesante del guion es que se centra en el acompañamiento y en cómo continúan sus vidas.
Más que hablar del hecho en sí, la película habla de cómo afecta el entorno de estos dos personajes y de la amistad, de su vínculo y de cómo un hecho propiciado por otra persona las quiebra. Es vital tener una red de apoyo. Es difícil lidiar con todo el proceso de aceptación y duelo, y es vital tener a alguien no solo que te ayude a procesarlo, sino que esté ahí contigo en esos silencios.
¿Te parece que la película puede generar preguntas sobre las mujeres que no tuvieron apoyo y que abandonaron sus carreras por acoso o agresión?
Siento que sí. Cuando creábamos a Paula era una persona que creía que lo que le pasa no la define, no quiere que la vean diferente, entonces no lo dice explícitamente, pero piensa: no soy esto que me pasó, yo soy la natación, soy mis amigos y soy mi familia. Pero porque tiene gente alrededor que le recuerda lo que es.
Para la actriz, el cine latinoamericano cumple un rol esencial al retratar las diferencias sociales, algo que el cine comercial suele evitar. “Es muy importante porque muchas veces el cine comercial tiende a mostrarnos a las clases altas porque es mucho más fácil ver eso que ver la realidad”, explica. En ese sentido, considera que el público suele buscar evasión en la pantalla: “A veces vamos al cine queriendo evadir y nos cuesta más trabajo ver algo que es más cercano porque nos identificamos, porque nos duele y porque sabemos que estamos más ahí que en las películas que nos intentan hacer ver la vida como un mundo mejor”. Para ella, el valor está en “tener un cine que retrate las cosas como son, la realidad y donde la mayoría de la población está”, pues el sector privilegiado es apenas una minoría.
Esa brecha se hace evidente también en el acceso a la justicia. “Para ellos, es más fácil poner una denuncia, pero si no tienes los recursos tal vez tu denuncia tome meses”, señala. Cuenta que, al investigar casos reales, encontró testimonios desalentadores: “Veía entrevistas de chicas que pasaron por esto y decían que les llevó dos años yendo a juicios. Una decía que seguía dedicándole su vida a esto, invirtiendo muchísimo dinero y sigue sin ser procesada esta persona”. Así concluye que “no es tan fácil denunciar para estos sectores como lo sería para los más privilegiados”.
Consultada sobre el presente del cine mexicano, Álvarez destaca el impulso estatal: “Sí, en la Berlinale nos dijeron que era el año con más presencia mexicana. Eso tiene mucho que ver con que se están dando muchos apoyos”. A su juicio, el talento siempre existió en México, pero faltaban recursos: “Aunque tengas todo el talento del mundo, es complicado hacer algo con poco equipo y pocos actores. Si a ese talento le damos los recursos para hacer arte, suceden estas cosas y México vuelve a tener un gran cine”.
En cuanto a sus próximos proyectos, la actriz sigue formándose: “Todavía estoy estudiando más para diseño de guion y dramaturgia”. Además, continúa ligada al teatro: “Normalmente hago más teatro por mi carrera, sigo actuando y estoy en la obra La cantante calva de Ionesco”. Sobre su escritura, revela dos vertientes: “He escrito mucho sobre depresión, pero también escribo mucho desde la perspectiva de los niños, cómo ven el mundo”.
¿Como actriz, qué te dejó interpretar los silencios de Paula?
Al cierre de esta edición, Chicas tristes se perfilaba para ser una de las películas ganadoras del Festival de Cine de Lima 2026. Finalmente, ganó el premio NUNA, el trofeo a mejor guion de la edición 30 del festival y sus protagonistas compartieron el trofeo spondylus a mejor actriz. Además, obtuvo el Oso de Cristal a la mejor película y el Gran Premio de la sección Generation 14plus del Festival de Berlín, y se estrena en octubre en Morelia. El lunes 17 tendrá una función más tras la competencia de ficción del Festival de Cine de Lima.
“Fer dijo algo que se me ha quedado: a veces es más interesante ver a alguien aguantarse las ganas de llorar que a alguien llorando”, cuenta Darana. “Cuando actúo, suelo ser muy hacia afuera y ella me guio mucho a que Paula fuera todo internamente porque no quiere mostrar sus emociones”. La actriz reconoce que hay hombres incómodos por la película o que simplemente dicen: “No me gustó”. Otros vuelven a decir: “Entonces, todas las mujeres han sido agredidas en algún momento”. “Pero, por supuesto, de eso se trata”, sentencia. ❖
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