El auge de las apuestas por celulares y plataformas digitales ha disparado las consultas por ludopatía en el Perú. Eriksson Pinto, psicólogo de la Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud (Minsa), conversó con Correo y detalló que este trastorno ya es un problema de salud mental que preocupa al sistema sanitario.

Las cifras oficiales muestran una curva ascendente. Durante 2025 se registraron 14,400 atenciones por ludopatía, y solo entre enero y julio de 2026 ya se contabilizaron entre 8,500 y 9,000 atenciones. Según el especialista, la tendencia sugiere que este año se superará el récord anterior. Estos números corresponden exclusivamente a ludopatía y no incluyen otros trastornos vinculados a conductas adictivas, como el uso problemático de internet o el trastorno por videojuegos.

El especialista define la ludopatía como un trastorno psicológico asociado a las conductas adictivas, que se manifiesta en una conducta persistente de apostar con la expectativa de obtener una recompensa. Esta condición puede generar consecuencias financieras, familiares y de salud.

¿Qué explica el incremento? Pinto apunta a la facilidad de acceso. Hoy se puede apostar desde un celular, una computadora o una tableta. Las plataformas hacen que la actividad resulte atractiva y sencilla, mientras que la publicidad tiene una presencia importante, especialmente alrededor de eventos deportivos.

En cuanto a la vulnerabilidad, el psicólogo señala factores psicológicos como una elevada impulsividad, poca tolerancia a la frustración y creencias distorsionadas sobre el azar y la posibilidad de ganar. También influye la disponibilidad: el acceso permanente facilita que la persona continúe jugando.

A nivel cerebral, el mecanismo de recompensa tiene un componente neurobiológico similar al de otras conductas adictivas. Una ganancia puede generar una sensación placentera que refuerza la conducta y lleva a querer repetirla. Con el tiempo, la persona puede dedicar más horas al juego y continuar pese a las consecuencias negativas.

¿Los adolescentes y jóvenes son un grupo vulnerable?

Sí. Los adolescentes y jóvenes están en una etapa de desarrollo del cerebro y del sistema nervioso central. La exposición temprana a estímulos de recompensa puede favorecer hábitos poco saludables. En las atenciones del Minsa, los adultos concentran la mayor proporción, seguidos por los jóvenes; los adolescentes representan un porcentaje menor, de alrededor de 15%.

¿Cuáles son las primeras señales que deberían alertar a los familiares?

Hay señales como una preocupación creciente por las apuestas, revisar constantemente estadísticas deportivas o información sobre jugadores, dedicar cada vez más tiempo al juego y mostrar una fuerte expectativa por obtener una recompensa.

¿Existe realmente un “juego responsable” como lo señala la publicidad?

Desde la perspectiva del sector salud no consideramos saludable apostar con la expectativa de obtener una ganancia. La experimentación puede implicar un riesgo, especialmente en personas con factores de vulnerabilidad. Por eso no promovemos la idea de que exista un juego responsable como garantía de seguridad.

¿Qué medidas considera necesarias desde el Estado para contener el problema?

Desde el sector salud se vienen planteando espacios de trabajo con instituciones involucradas. Entre los aspectos que se consideran están medidas relacionadas con los impuestos, una regulación más efectiva de la publicidad y un mayor control sobre la promoción de las apuestas. También es importante fortalecer la fiscalización y supervisión correspondiente a las autoridades competentes. Desde el Minsa, además, se busca informar a la población, promover estilos de vida saludables e identificar tempranamente los casos en los servicios de salud.

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