Mientras el comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola, dejaba el cargo esta semana, quedó mal parado. Durante meses prometió que la captura de Vladimir Cerrón se daría “en cualquier momento”, pero fue el propio prófugo quien lo desmintió al reaparecer tras casi tres años en la clandestinidad. Entre risas, Cerrón reveló que estuvo a “200 metros” de policías sin ser detectado y soltó: “La policía ni idea tenía”.

Horas antes, el jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), general PNP Víctor Revoredo, había dicho que hace 19 días no hay atentados en el sector transporte. La realidad lo alcanzó de inmediato: tres ataques contra unidades de transporte se registraron en Lima y Callao. Y esto no es de ahora. Las cifras son de terror: entre agosto de 2024 y julio de 2026 se registraron 240 atentados con víctimas, con 152 muertos. Si es que de verdad ocurrieron, 19 días de calma en medio de ese balance no es un logro, sino una pausa.

Ayer, la presidenta Keiko Fujimori y sus ministros se reunieron con la titular del Poder Judicial, Janet Tello, “para coordinar acciones contra la criminalidad”. Esperemos que de este encuentro deriven acciones concretas contra esta lacra. El país no necesita narrativas. Necesita resultados. Y generales que los logren.

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