El rover Perseverance de la NASA detectó por primera vez corindón en Marte, un mineral que en la Tierra da origen a rubíes y zafiros. El hallazgo, calificado como inesperado por los científicos, se produjo en tres rocas pálidas del borde del cráter Jezero, uno de los principales objetivos de la misión.

Las rocas, bautizadas como Hampden River, Coffee Cove y Smiths Harbour, son fragmentos flotantes que ya no están unidos al lugar donde se originaron y que pudieron desplazarse desde otras zonas del terreno. Dentro de ellas, los análisis realizados en marzo, abril y julio de 2025 identificaron además la presencia de cromo, un elemento capaz de conferir al corindón los tonos rojizos característicos del rubí.

Sin embargo, el descubrimiento no corresponde a grandes piedras preciosas esparcidas sobre el suelo marciano, sino a diminutos granos minerales atrapados en el interior de las rocas. La señal del corindón apareció en los tres ejemplares durante los estudios llevados a cabo por el equipo de la misión.

Mosaicos de color natural de las tres rocas. Foto: Ann Ollila/Geophysical Research Letters

Mosaicos de color natural de las tres rocas. Foto: Ann Ollila/Geophysical Research Letters

La geoquímica Ann Ollila, del Laboratorio Nacional de Los Alamos, calificó el hallazgo como sorprendente. "Su formación generalmente requiere composiciones globales enriquecidas en aluminio y empobrecidas en silicio, y suele producirse a altas temperaturas o en asociación con procesos tectónicos", explicó. "Por lo tanto, su detección en rocas marcianas resulta sorprendente", agregó. Para llegar a esa conclusión, el rover utilizó SuperCam, que mediante espectroscopia de luminiscencia resuelta en el tiempo emplea un láser para estimular los minerales y registrar la luz que emiten después. Las tres muestras analizadas mostraron señales compatibles con corindón que contiene cromo, con dos picos de luminiscencia en 692,7 y 694,1 nanómetros, características que produce este mineral cuando algunos átomos de aluminio son sustituidos por cromo. En la Tierra, esa combinación puede dar lugar al rubí.

La composición de las rocas plantea una incógnita: las tres muestras están dominadas por plagioclasa, un mineral que también incorpora aluminio y silicio, por lo que la presencia conjunta de ambos minerales requiere condiciones químicas poco habituales. Los investigadores contemplan varias explicaciones, entre ellas procesos vinculados al magma y la interacción entre las rocas y fluidos calientes. Otra posibilidad apunta al gigantesco impacto que originó el cráter Jezero hace miles de millones de años.

Los científicos aún no tienen una explicación definitiva para la presencia de este corindón. Como las rocas analizadas están separadas de su lugar de origen, necesitan ubicar el afloramiento del que proceden para reconstruir con más precisión su historia geológica. Si logran obtener una muestra de ese punto, podrían realizar análisis mucho más detallados en laboratorios terrestres. Ollila y sus colegas señalaron que, si se consiguiera un testigo de perforación del afloramiento y se trasladara a la Tierra, "se podrían realizar muchos más análisis para determinar de forma concluyente cómo se formó este corindón".

La hipótesis que respaldan estos elementos es que el impacto y los fluidos posteriores pudieron favorecer la formación del mineral. Un golpe de esa magnitud pudo someter los materiales a temperaturas y presiones extremas, y las rocas con corindón aparecieron cerca de materiales interpretados como brechas de impacto. Además, Jezero conserva indicios de actividad hidrotermal antigua, lo que refuerza esa teoría sobre el origen de la gema hallada por el rover Perseverance.

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