Descubren una reserva de vapor de agua a 12.000 millones de años luz: equivale a 140 billones de veces los océanos de la Tierra <<>

Una gigantesca reserva de vapor de agua fue detectada por los astrónomos en 2011, con una cantidad equivalente a unos 140 billones de veces el agua presente en los océanos de la Tierra. El hallazgo, que rodea al cuásar APM 08279+5255, se ubica a unos 12.000 millones de años luz de distancia.

El enorme depósito se encuentra distribuido alrededor de un agujero negro supermasivo con una masa estimada en unos 20.000 millones de veces la del Sol. Debido a la distancia, los científicos observan el objeto tal como era cuando el universo tenía aproximadamente 1.600 millones de años, mucho antes de que existiera la Tierra y cuando el cosmos todavía se encontraba en una etapa relativamente temprana de su evolución.

Los cuásares son núcleos extremadamente luminosos de galaxias distantes, alimentados por agujeros negros supermasivos que acumulan materia. Cuando el gas y el polvo caen hacia estos objetos, el material se calienta a temperaturas extremas y libera enormes cantidades de energía.

"Este descubrimiento sitúa la detección de agua mil millones de años más cerca del Big Bang que cualquier otro hallazgo", explicó el astrónomo Alberto Bolatto, de la Universidad de Maryland, en un comunicado de la NASA.

Un cuásar similar a APM 08279+5255, con gas y polvo alrededor del agujero negro que lo alimenta. Foto: NASA/ESA

El agua detectada alrededor del cuásar APM 08279+5255 no forma un océano líquido gigantesco flotando en el espacio. Los astrónomos hallaron moléculas de agua en forma de vapor mezcladas con una enorme cantidad de gas molecular y, a partir de las señales observadas y de modelos físicos, calcularon la cantidad total presente en esa región. La reserva estimada es unas 4.000 veces mayor que la cantidad de vapor de agua que existe en la Vía Láctea, una comparación especialmente llamativa porque una parte considerable del agua de nuestra galaxia se encuentra en forma de hielo, mientras que en el entorno del cuásar las condiciones favorecen la presencia de vapor.

A la izquierda una ilustración sobre la estructura del cuásar APM 08279+5255. A la derecha la radiación que captó el telescopio Chandra. Foto: Centro de Observación Chandra

A la izquierda una ilustración sobre la estructura del cuásar APM 08279+5255. A la derecha la radiación que captó el telescopio Chandra. Foto: Centro de Observación Chandra

El agujero negro en el centro de APM 08279+5255 posee una masa de aproximadamente 20.000 millones de veces la del Sol, y su cuásar alcanza una luminosidad equivalente a cerca de 1.000 billones de soles, lo que lo convierte en un objeto extremadamente energético. "Es otra demostración de que el agua está presente en todo el universo, incluso en los tiempos más remotos", señaló Matt Bradford, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, al referirse a las observaciones que revelaron una cantidad extraordinaria de vapor de agua en ese lejano entorno.

Los resultados de las observaciones sugieren que alrededor del cuásar hay suficiente material para alimentar al agujero negro durante un periodo considerable, lo que permitiría que su masa llegue a ser aproximadamente seis veces mayor que la actual. No obstante, no todo ese gas terminará necesariamente en el agujero negro: una parte podría condensarse para formar nuevas estrellas y otra podría ser expulsada del entorno del cuásar.

La detección de APM 08279+5255 fue especialmente relevante porque demostró que el agua ya existía en cantidades enormes cuando el universo tenía apenas una fracción de su edad actual. Aunque el hallazgo ocurrió en 2011, sigue siendo uno de los ejemplos más espectaculares de la presencia de agua en el universo temprano.

El vapor de agua se distribuye alrededor del cuásar en una región que se extiende por cientos de años luz. Las observaciones indican que el gas presenta una temperatura aproximada de −53 °C y, pese a ser extremadamente tenue, es más cálido y denso que el gas molecular típico del entorno de la Vía Láctea. Para estimar la cantidad total de gas molecular existente alrededor del cuásar, los investigadores también emplearon observaciones de otras moléculas, entre ellas el monóxido de carbono.

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