La icónica frase "No soy de aquí, ni soy de allá", escrita por Facundo Cabral hace más de medio siglo, volvió a sonar entre las nuevas generaciones gracias a Milo J y Trueno. Los artistas argentinos recuperaron parte de la canción en 'PUMAS', tema que forma parte de TURR4ZO y que fue publicado originalmente el 24 de abril de 2026.
La referencia no es casual: en 'PUMAS', los músicos incorporan el célebre estribillo de Cabral dentro de una propuesta que aborda la identidad, las raíces, la migración, la pertenencia y la idea de llevar la propia tierra a donde uno vaya. El videoclip oficial de la colaboración, difundido posteriormente, reforzó ese puente entre la tradición y la música urbana contemporánea.
El legado de Cabral, reconocido como Mensajero Mundial de la Paz por la UNESCO en 1996, combina crítica social y espiritualidad. Su trágico asesinato en 2011 conmovió a toda América Latina, y ahora su obra vuelve a circular entre públicos más jóvenes.
Una canción nacida de una improvisación
Aunque 'No soy de aquí, ni soy de allá' se estrenó en 1970, su origen se remonta a dos años antes. Según la biografía publicada por la Fundación Facundo Cabral, el cantautor argentino estaba en Uruguay junto a Jorge Cafrune. Ambos conversaban con tristeza sobre la situación de Argentina y, al terminar una presentación, Cabral improvisó una canción para su amigo.
Esa improvisación se convirtió con el tiempo en una de las composiciones más reconocibles de la música popular latinoamericana, y hoy encuentra una nueva vida en la voz de Milo J y Trueno, quienes conectan a las audiencias actuales con el mensaje del artista argentino.
La autoría de la obra quedó confirmada en los registros discográficos: Apple Music identifica a Facundo Cabral como compositor y letrista, mientras que Spotify da cuenta de versiones del tema desde comienzos de la década de 1970. La canción, presentada en el Primer Festival de la Canción Argentina para el Mundo con Cabral como finalista, fue interpretada con el paso de los años por numerosos artistas en distintos países e idiomas. La Fundación Cabral destaca que para 1998, al cumplirse 30 años de su composición, ya la habían cantado figuras como Alberto Cortez, Julio Iglesias y Juliette Gréco.
El perfil de Cabral, sin embargo, trascendió lo musical. Su prédica por la paz y la fraternidad lo llevó a recibir en 1996, en Caracas, la distinción de Mensajero Mundial de la Paz de parte de representantes de la UNESCO, reconocimiento vinculado a su mensaje de hermandad entre los pueblos y que la Fundación Facundo Cabral registra en su biografía. La Fundación Konex también documenta esa declaración, ocurrida en 1996, y precisa que el artista falleció el 9 de julio de 2011.
Ese mensaje pacifista convivió con una obra profundamente crítica. Cabral cuestionó las dictaduras, la desigualdad y distintas formas de injusticia, aunque solía presentar sus intervenciones como propuestas antes que como simples protestas. Esa combinación de crítica, espiritualidad, humor y libertad terminó por convertir su figura en una de las más particulares de la canción latinoamericana.
El asesinato que conmocionó a América Latina
La muerte de Cabral, ocurrida el 9 de julio de 2011 en Ciudad de Guatemala cuando tenía 74 años, provocó una reacción internacional por tratarse de un artista identificado durante décadas con la defensa de la paz. El cantautor viajaba en un vehículo junto al empresario nicaragüense Henry Fariñas cuando fue atacado.
La investigación de las autoridades guatemaltecas determinó que Cabral no era el objetivo inicial del ataque. Alejandro Jiménez González, alias “El Palidejo”, fue señalado por el Ministerio Público de Guatemala como uno de los responsables del crimen y recibió 30 años de prisión por asesinato y otros 20 por asesinato en grado de tentativa. La propia documentación del ente fiscal registra que las pesquisas iniciadas tras el asesinato permitieron identificar una estructura criminal vinculada con el caso.
El Congreso de Guatemala recordó posteriormente que Cabral había sido asesinado el 9 de julio de 2011 y destacó su reconocimiento como Mensajero Mundial de la Paz por la UNESCO, un título que lo acompañó durante su carrera y que explica la dimensión del impacto que generó su partida en toda la región.
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