La respuesta de Teherán llegó horas después de que el presidente de Estados Unidos afirmara durante un mitin en Nueva York que próximamente convertiría el estrecho en territorio de su país, una declaración que, según Brian Schwartz, periodista de The Wall Street Journal, habría sido calificada como una broma por un alto funcionario de la Casa Blanca. Pese a ello, el régimen iraní respondió con firmeza.

El viceministro iraní de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, respondió en X con una advertencia directa a Washington. “El estrecho de Ormuz ha sido iraní, es iraní y seguirá siendo iraní. Este estrecho solo se abrirá y se cerrará por orden de Irán”, escribió el funcionario, rechazando cualquier intento de control por parte de EE.UU. sobre la estratégica ruta marítima.

Gharibabadi también descartó que Estados Unidos pueda imponer su dominio sobre la vía marítima mediante una demostración de fuerza. “Ormuz no puede ser tomado por asalto con un tuit o un portaaviones, ni mediante un decreto presidencial ni con un discurso de campaña electoral”, afirmó, en alusión directa a la amenaza de Donald Trump de declarar el estrecho como territorio estadounidense.

La advertencia se da en medio de una guerra que elevó la tensión y el precio de los combustibles, mientras el costo de la gasolina en EE. UU. se eleva un 35%. El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, seguiría así bajo control iraní, según advirtió el régimen de Teherán.

Mientras tensiones crecen y el precio de la gasolina en EE. UU. se eleva un 35%. Foto: AFP:

Teherán ha ejercido desde entonces un control de facto sobre buena parte del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y ha planteado cobrar por el paso de embarcaciones. El corredor, ubicado entre Irán y Omán, es uno de los principales del planeta para el transporte internacional de petróleo y gas, y se convirtió en uno de los escenarios centrales del conflicto que estalló con los bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán el 28 de febrero. En paralelo, Washington mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes para limitar las exportaciones de crudo y presionar económicamente al régimen.

En el acto político, Trump aseguró que el cambio de estatus del estrecho se produciría una vez concluida la ofensiva contra Irán, y defendió la operación pese al impacto económico que ha tenido sobre los consumidores estadounidenses. “Si tienen que pagar un poco más” por la gasolina, “está bien (...) nunca me disculparé. Tomé la buena decisión”, declaró. El precio del combustible en Estados Unidos se encontraba el viernes un 35% por encima del nivel previo al inicio de la guerra, mientras el conflicto genera creciente presión sobre el costo de vida y afecta la popularidad del mandatario.

Mientras Washington y Teherán siguen con posturas encontradas sobre el futuro del estrecho, el escenario diplomático se deterioró después de que un protocolo de acuerdo alcanzado en junio entre ambas capitales se quebrara a comienzos de julio, cuando se reanudaron los bombardeos y la disputa por el control y la administración de Ormuz volvió al centro de las diferencias. En paralelo, autoridades iraníes y omaníes negocian mecanismos para una eventual gestión compartida y la apertura de una ruta alternativa de navegación. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló que las conversaciones podrían concluir pronto y remarcó que son completamente separadas de las negociaciones estancadas con Estados Unidos. Según el funcionario, Qatar y Pakistán participan como intermediarios mediante el intercambio de mensajes entre las partes.

Leer artículo completo en larepublica.pe →