Alan Joel Segovia Sierra, agente de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes), tenía turno desde las 8 de la noche hasta las 6 de la mañana el 14 de agosto de 2021. Marcó su ingreso en la sede de la Dinoes en Ate y luego abandonó su puesto para dirigirse hasta Puente Piedra, donde se encontró con Madelyn Shirley Chanqueti Muñoz. Esa noche, en la habitación que la joven alquilaba, ambos bebieron licor. En imágenes difundidas por ‘Domingo al día’ se mostraba a Segovia contorneándose y tomando whisky dentro del cuarto.

Madelyn Chanqueti Muñoz

Madelyn había llegado a Lima desde Satipo con apenas 17 años. Dejó su tierra natal convencida de que en la capital podía construir el futuro que imaginaba. Trabajó como anfitriona, panadera y asistente administrativa mientras estudiaba para convertirse en enfermera. A los 22 años ya se mantenía sola y había avanzado hasta la mitad de su carrera. Tenía metas, proyectos y una vida que recién comenzaba a tomar forma. Hasta que el policía se cruzó en su camino.

Según las investigaciones, la escena que se encontró en Puente Piedra inicialmente podía parecer un suicidio, pero los peritos terminarían encontrando elementos que cambiaron por completo la historia. Madelyn no se había quitado la vida. Tampoco había sufrido una caída accidental. Detrás de su muerte estaba un hombre que había llegado hasta su habitación mientras debía estar cumpliendo servicio policial.

Madelyn y Segovia se habían conocido a través de Milagros, hermana de la joven. El policía comenzó a invitarla a salir y ella aceptó en un par de ocasiones. Sin embargo, de acuerdo con el testimonio de Milagros, su hermana no quería iniciar una relación porque acababa de terminar un vínculo sentimental y rechazaba las insistencias del agente. Lo que ocurrió después de aquella noche quedó reconstruido a partir de los testimonios y las pericias incorporadas a la investigación.

Milagros Chanqueti recibió, a las 4 de la mañana, una llamada de su hermana. “Negra, me ha cortado mi mano”, le habría dicho Madelyn durante aquella comunicación, pidiéndole que esperara mientras buscaba ayuda y a alguien que pudiera llevarla a un hospital. Pero la tragedia ya había comenzado a tomar su desenlace.

Para la familia, las lesiones halladas en el cuerpo de Madelyn eran evidencia de que intentó defenderse: cortes, uñas rotas, lesiones en la mano, golpes en la nariz y la frente. “Todo muestra que el señor Alan lo ha querido a mi hermana ese día en la habitación, ya que mi hermana no quería tener intimidad con él”, relató Milagros. Según explicó, ambos se habrían enfrentado físicamente y un vecino de la habitación contigua escuchó golpes contra la pared.

Los testimonios de los vecinos también fueron clave. El ocupante de la habitación contigua escuchó golpes, mientras que la propietaria del inmueble intervino al escuchar gritos de la joven. La respuesta que recibió fue que no ocurría nada. Poco después se habría escuchado un fuerte golpe.

EL CUARTO, LOS GRITOS Y LA CAÍDA

Los fiscales y peritos del primer despacho de la Primera Fiscalía Penal Especializada en Violencia contra la Mujer de Puente Piedra reconstruyeron la caída. El análisis realizado durante el proceso concluyó que Madelyn no pudo haberse suicidado. “Los peritos de reconstrucción, donde han determinado en el desarrollo del juicio que Madelyn no ha podido suicidarse, ni tampoco ha tenido una caída accidental”, explicó el representante fiscal en el reportaje. Agregó que la forma y la posición en que cayó la joven evidenciaban la intervención de una fuerza externa.

Según las investigaciones, Segovia golpeó, cortó y asfixió a Madelyn antes de lanzarla desde el tercer piso del edificio multifamiliar donde vivía. Lo que inicialmente podía presentarse como una muerte producto de una caída terminó siendo investigado como un feminicidio.

Alan Joel Segovia Sierra

Para sus hermanos, sin embargo, no solo quedó la ausencia de Madelyn. Quedaron también los recuerdos de una joven que luchaba por salir adelante. En los días previos a su muerte habían quedado grabados algunos videos familiares. En ellos aparece aquella muchacha que soñaba con convertirse en enfermera y que había dejado Satipo para abrirse camino en Lima.

El 19 de diciembre de 2025, cuatro años después del crimen, la búsqueda terminó. Alan Joel Segovia Sierra, de 39 años, fue ubicado alrededor de las 8 de la noche en la antigua Panamericana Sur, en el sector San Joaquín Viejo, provincia de Ica, a la altura del grifo Pecsa Láser. La captura puso fin a una prolongada fuga que mantuvo en vilo a la familia de Madelyn y generó una profunda indignación.

La justicia finalmente encontró responsable a Alan Joel Segovia Sierra. El agente fue condenado a 25 años de prisión efectiva por el feminicidio de Madelyn. Pero la sentencia no significó su ingreso inmediato a prisión. Segovia terminó alejándose de la justicia y permaneció en condición de prófugo. Durante ese tiempo, según lo expuesto en el reportaje, el policía fue promovido de suboficial a técnico, solicitó vacaciones y continuó vinculado a la institución pese a su situación judicial, lo que incrementó el malestar entre los allegados de la víctima.

La Fiscalía pidió que fuera incluido en el programa de recompensas del Ministerio del Interior y solicitó una recompensa de 50 mil soles, además de una alerta roja internacional. El pedido de inclusión en la lista de los más buscados finalmente se concretó con una recompensa de 20 mil soles.

Milagros, la hermana más cercana a Madelyn, incluso tuvo que salir del país por temor. “Yo temo por mi vida porque yo no estoy en el país, por miedo de él que me pueda hacer algo a mí, porque él me conoce perfectamente”, manifestó. Y añadió: “Aquí él está libre porque él se ha escapado y yo pienso que va a venir por mí también y me va a hacer daño a mí”. Su otra hermana, todavía aferrada a los recuerdos, contó: “Por si acaso, entre mis sueños lo trato de hablar con ella porque cada seguido yo la sueño”, y agregó: “Me duele, ¿por qué? Porque ella no está conmigo. Siempre hemos sido así unidas. Nos salíamos a comer agarradas de las manitos y nos íbamos a bañar juntas, siempre”.

Durante esos años, la familia siguió esperando. “Yo voy a conseguir que él pague por su condena, que esté preso, porque ella fue tan chibola, ¿no? Para que muriera de esa manera, que tenía metas y demostrar que ella sí podía salir adelante sola”, expresó uno de sus familiares.

Alan Joel Segovia Sierra fue finalmente capturado cuatro años después del crimen.

La detención de Segovia, quien figuraba como requisitoriado por feminicidio y aparecía en el Programa de Recompensas del Ministerio del Interior “Los Más Buscados”, fue ejecutada por agentes del Departamento de Investigación Criminal contra el Crimen Organizado (DEPINCCO) de Ica tras labores de inteligencia y seguimiento. En el registro personal se le incautaron dos teléfonos celulares, mismos que quedaron bajo investigación y deberán pasar por peritajes para determinar sus comunicaciones, posibles vínculos y eventuales apoyos que el prófugo pudo tener mientras estuvo oculto.

El condenado por el feminicidio de Madelyn fue ubicado cinco años después de aquella muerte que al inicio pareció un suicidio. La joven, que había llegado desde Satipo con el propósito de estudiar, trabajar y convertirse en enfermera, no alcanzó a cumplir sus sueños. Su familia, en cambio, sostuvo durante años una exigencia que Milagros resumió así: “Él sabe que ha matado a mi hermana, entonces que pague por lo que hizo”.

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