El megaproyecto Alto Piura busca mejorar 31,000 hectáreas del valle viejo, incorporar 19,000 hectáreas con riego presurizado en áreas nuevas y generar hasta 300 MW-año de energía eléctrica. Pero para que eso ocurra, primero hay que destrabar una obra que hoy está paralizada y que en su primera etapa —que incluye el túnel de trasvase de 13 kilómetros— solo avanzó 2 kilómetros.
En conversación con Gestión, el gobernador regional de Piura, Luis Neyra, afirmó que la obra debería reanudarse en agosto. Para ello, esperan el adelanto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de S/ 289 millones, de un total de S/ 942 millones que serán asignados para esta fase en un periodo de cuatro años. “Nosotros ya tenemos listo el expediente de saldo de obra del primer componente y esperamos la transferencia del MEF, y así lanzar la convocatoria pública internacional para la ejecución de la obra”, explicó.
La primera etapa contempla la construcción de la presa Tronera Sur y el túnel trasandino. Neyra busca que la nueva licitación sea transparente y no se repitan los errores del pasado, como los relacionados al consorcio Obrainsa-Astaldi y la empresa Camargo Correa, con los que se resolvió el convenio. “Queremos buenos contratos que no nos genere arbitrajes. Hemos planteado que se establezca la Junta de Resolución de Disputas, que permitirá que el proyecto no se paralice”, refirió.
Para acelerar el avance del túnel, la autoridad regional planea utilizar una tuneladora, similar al método empleado en la construcción de la Línea 2 del Metro de Lima. “En el expediente de saldo de obra se ha proyectado que el túnel no se hará con explosiones, sino con una tecnología de TBM (Tunnel boring machine, siglas en inglés), es decir, una tuneladora, que llegaría en 10 meses o un año”, manifestó.
Mientras tanto, el Gobierno Regional de Piura ya inició los trabajos de caminos del componente I, con una inversión de S/ 108 millones. Esta obra servirá para el traslado de la maquinaria hacia la zona del túnel de trasvase y además mejorará la transitabilidad de los pobladores de la provincia de Huancabamba y las localidades cercanas, generando mejores conexiones entre ellas.
Segundo componente será privado
El gobernador regional precisó que el segundo componente del proyecto Alto Piura, que contempla la construcción de dos centrales hidroeléctricas en el distrito de Huarmaca, provincia de Huancabamba, se ejecutará bajo el esquema privado. “Se le encargará a ProInversión para que acompañe en esta etapa y promocione”, afirmó Neyra, quien además advirtió que si se pretende cambiar la unidad ejecutora al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la obra se retrasaría aún más y no podría ejecutarse a partir de este año.
En esa línea, Neyra sostuvo que el proyecto avanza con el Gobierno Regional de Piura mediante inversión pública en tres de sus componentes. Si la reanudación del primer componente comienza este año, el gobernador proyectó que la obra de Alto Piura culminará a finales de 2027 o a inicios de 2028.
El proyecto beneficiará a la agroexportación porque aumentará la producción de mango, limón, papaya, uva, palta, arándanos y otros productos. Además, se generarían más de 30,000 puestos de trabajo.
¿Es un proyecto viable?
Pese a que es un proyecto que anhelan los piuranos, Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y Finanzas, consideró que hay aspectos técnicos que resolver, pues solo se está focalizando en el primer componente cuya ejecución supervisada por el GORE Piura ya fracasó en otras oportunidades.
“Dicho en simple, ¿hay suficiente agua en el río Huancabamba para suplir la demanda hídrica requerida? ¿Es sostenible el proyecto ejecutando solamente el primer componente? Cabe recordar que el río de donde se planea obtener el agua de riego también es utilizado para el proyecto Olmos de Lambayeque”, anotó.
Ante estas interrogantes, Castilla expresó que, según expertos, si bien los caudales del río Huancabamba están distribuidos mediante norma legal para ambos proyectos (Olmos y Alto Piura) el recurso hídrico resulta insuficiente porque se asignó a los dos proyectos más agua de la que realmente estaba disponible.
Para Juan Manuel Benites, extitular de Midagri, el proyecto Alto Piura arrastra dos riesgos: uno por la infraestructura y otra en la parte social. Sobre el primero, advirtió que por el volumen de inversión del túnel se tendría que evaluar cuánto mejorará en términos de riego en las nuevas hectáreas y los posibles ingresos futuros. “Cuando uno entra a un túnel no sabe lo que va a encontrar, así se puede calcular un monto de inversión y un tiempo de ejecución, pero después podrían ser diferentes, eso ocurrió en Olmos. En la parte social, se debe tener cuidado porque hay tierras que están en uso de agua de pozo, principalmente, entonces, ¿qué se hará para tener una licencia social?”, enfatizó.
En tanto, el exministro Castilla insistió en que el proyecto Alto Piura no ha demostrado técnicamente contar con un reservorio que le dé sentido a la obra. Forzar un represamiento en el Alto Piura, dijo, implicaría una ingeniería muy compleja, un costo muy alto y que no podría justificarse por las 19,000 hectáreas que se pretende incorporar. “Lo más probable es que este componente del proyecto nunca se ejecute, lo que le restaría todo sentido a la perforación del túnel trasandino del Alto Piura, pues este terminará trasvasando agua al valle sólo en época de avenidas o crecidas; es decir, cuando haya agua en el río Piura”, argumentó.
Coincidiendo con Castilla, Benites resaltó que se debe analizar si el proyecto es rentable y si tiene que ser una prioridad. Además, consultado sobre si el agua del río Huancabamba será suficiente para la demanda hídrica del proyecto Alto Piura, refirió que siempre hubo una pugna entre piuranos y lambayecanos, porque Olmos también aspira a una segunda etapa y para eso tendría que hacerse un trasvase del río Tabaconas (Cajamarca).
El también director ejecutivo de Videnza Instituto recomendó que los proyectos de irrigación se deben formular bien y no apelando al efectismo político y sin tomar en cuenta las consideraciones técnicas o de otro tipo.
El especialista también planteó la necesidad de revisar el diseño del proyecto para optimizarlo y así incorporar la mayor cantidad de tierras nuevas, además de mejorar todas las áreas que dependen del agua de pozo. “Ojalá un destrabe signifique una puerta para que optimice la inversión y se logre alcanzar la culminación del proyecto en un tiempo estimado corto”, apuntó.
En esa línea, el experto recomendó evaluar la cédula de cultivo, la proyección de los posibles mercados, precios y otros factores para determinar cuál sería el retorno del proyecto. “Habría que analiza la cédula de cultivo, la proyección de los posibles mercados, precios, etc, y mirar cual es el retorno del proyecto y ver si vale la pena que esté en lista”, sugirió. Asimismo, propuso calcular cuánto se tendría que invertir en operación para las hectáreas que se van a incorporar y qué se hará con el valle viejo que tienen los pozos.
Bajo ese contexto, el profesional expresó sus dudas sobre si Alto Piura resulta rentable. “Hoy, aparentemente, habría agua para los dos proyectos, pero en una época de sequía podría haber problemas, por eso es necesario analizar la proyección -en caso de un Fenómeno El Niño- si es que alcanza para ambos proyectos y si es que Olmos aspira a tener segunda etapa porque eso complica el tema”, replicó a este medio.
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