A los 12 años, un lector quedó fascinado con una novela que ahora no puede volver a encontrar en ninguna librería. Se trata de una obra cuyo autor, según recuerda, era el peruano Luis Brahim, y cuyo título era El Señor de las Tinieblas. El lector, que ahora busca ayuda para dar con el ejemplar, comparte un resumen de la trama tal como la recuerda.

En la historia, el protagonista recibe un diario de un antiguo amigo a quien no veía desde hacía mucho tiempo. A través de esas páginas, el amigo narra gran parte de su vida: cómo su fracaso lo llevó a refugiarse en la religión, para luego desviarse hacia un camino más sombrío y programar un pacto con El Señor de las Tinieblas. Ese pacto no se selló con sangre, sino que se consumó cuando el amigo tuvo relaciones carnales con una mujer que representaba a una figura demoniaca. A partir de entonces, el sujeto aprovechó el acuerdo: dinero, sexo, fama y estatus llegaron a su vida, y el goce fue tan grande que llegó a lo impensable: canibalismo, homosexualidad, agresiones y más.

Hacia el final del libro, el amigo relata cómo las pesadillas y los tormentos aparecieron cuando comenzó a cuestionarse si el pacto había sido una buena elección. Intentó escapar de El Señor de las Tinieblas y quiso refugiarse en la religión católica, pero fue inútil: el señor vino por él. Mientras seguía consciente, fue desollado, desmembrado y humillado bizarramente por El Señor de las Tinieblas, la mujer con la que consolidó el pacto y la mascota de estos: Cerbero, quien orinó sobre él mientras era desollado vivo.

El libro culmina con el amigo contando que, de alguna forma, sigue consciente y sabe que El Señor de las Tinieblas está escribiendo esas últimas palabras, y que es quien le envió el diario al protagonista. El sujeto le advierte que, si ha leído el diario, El Señor de las Tinieblas, junto a la mujer y Cerbero, vendrán a visitarlo. Tal como estaba escrito, una vez que el protagonista termina de leer el diario, siendo las doce de la mañana, alguien toca su puerta.

El lector, que recuerda con cariño esa obra que lo encantó cuando tenía apenas 12 años, pregunta si alguien más la leyó y si sabe dónde podría volver a conseguirla, pues no la encuentra en ninguna librería.