El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) advierte que el transporte mantiene una fuerte presión sobre los precios, y que las expectativas de inflación a 12 meses subieron a 3,01%. El último reporte del ente emisor confirma que, si bien en julio los combustibles para vehículos bajaron 4,1% frente a junio, su precio todavía se ubica 17,8% por encima del nivel registrado hace un año.
Ese efecto ya se refleja con claridad en el transporte, cuyo índice de precios acumula un incremento interanual de 18,2%. La presión sobre los precios no es nueva: el BCRP atribuye el desvío de la inflación respecto de su rango meta principalmente al incremento de los combustibles y al impacto que este tuvo sobre los costos de transporte durante marzo y abril.
En julio, la inflación llegó a 4,1% en términos interanuales, ligeramente por encima del 4% registrado en junio. La cifra sigue alejada del rango meta del BCRP, que se ubica entre 1% y 3%.
El comportamiento mensual de julio podría dar una primera impresión distinta: los combustibles para vehículos registraron una caída de 4,1%, después de varios meses de presión. Sin embargo, al comparar con julio de 2025, el resultado cambia por completo, pues el precio acumula un aumento de 17,8%.
La presión que el transporte todavía ejerce sobre los precios se puede medir de otra manera: al excluir este rubro del cálculo, la inflación interanual baja de 4,6% a 1,7%. Esa comparación confirma que el problema no está generalizado en toda la economía, sino concentrado en un sector puntual.
El BCRP sigue de cerca este comportamiento. El alza del combustible no se limita al precio que paga el conductor en el grifo: también encarece el traslado de personas y productos, y ese mayor costo puede terminar trasladándose a los precios de otros bienes y servicios. Por eso, aunque una reducción puntual del precio ayude, no alcanza para borrar el incremento acumulado durante los últimos doce meses.
En julio, la inflación sin alimentos y energía pasó de 4,5% a 4,6% interanual, según el INEI. El rubro de transporte, que tiene entre sus principales costos al combustible, acumula una inflación de 18,2% interanual, y solo en julio aumentó 0,7% frente al mes anterior.
Dentro del rubro de combustibles, que registra una variación interanual de 10,1%, los destinados a vehículos son los que presentan el mayor incremento. En contraste, el gas doméstico acumula una subida más moderada, de 4,3%.
Es esta comparación anual la que explica por qué los combustibles siguen siendo un problema para la inflación: el impacto se siente más allá del precio que paga directamente el conductor y se extiende a toda la cadena de transporte de personas y mercancías.
El escenario externo tampoco permite dar por cerrado el episodio de los combustibles. Aunque la entidad considera que los riesgos globales se han moderado por una relativa normalización de los suministros en el mercado de hidrocarburos, la incertidumbre alrededor de las negociaciones en Medio Oriente y los riesgos geopolíticos y comerciales todavía pueden mover nuevamente los precios de la energía. El petróleo WTI, referencia utilizada en el reporte, registraba al 13 de agosto una cotización spot de US$41,5 por barril, con un avance de 20,6% frente a diciembre de 2025, aunque había retrocedido frente a los niveles de febrero y mayo.
Ese comportamiento del transporte también explica por qué el BCRP no está planteando que la inflación se haya desanclado. El Banco señala que, excluyendo transporte, la inflación subyacente permanece por debajo de 2% desde abril del año pasado. La inflación subyacente permite justamente identificar qué tan extendidos están los aumentos de precios más allá de los componentes con mayor volatilidad: el 1,7% registrado sin transporte evidencia que el repunte de la inflación no es uniforme entre los distintos sectores.
Otro dato que merece atención son las expectativas. Los analistas, bancos y empresas consultados por el BCRP elevaron su proyección para los próximos 12 meses de 2,83% en junio a 3,01% en julio, con lo que superó ligeramente el límite superior del rango meta.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mantiene una vigilancia especial sobre la evolución de los precios y sus determinantes. El Directorio decidió mantener la tasa de referencia en 4,25% y dejó abierta la posibilidad de ajustar la posición monetaria si los datos muestran que las presiones inflacionarias están durando más de lo esperado. La expectativa del Banco sigue siendo que la inflación vuelva al rango meta y se acerque a 2% conforme se disipen los efectos de los choques que elevaron los precios.
Sin embargo, el propio organismo reconoce dos riesgos que podrían retrasar ese retorno: un Fenómeno de El Niño más intenso y una prolongación de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Mientras esa brecha no termine de cerrarse, el transporte seguirá siendo uno de los principales canales por los que el shock de los combustibles se mantiene dentro de la inflación peruana. En julio, los precios para vehículos bajaron frente al mes anterior, pero todavía cuestan 17,8% más que hace un año.
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