Un dron ingresó al espacio aéreo de Letonia por efecto de la guerra electromagnética rusa y fue derribado por cazas de la OTAN en el noreste del país, según informaron las Fuerzas Armadas letonas. La operación, ejecutada por aeronaves de la Misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN, se desarrolló en la zona de Balvi y, tras el derribo, soldados y policías fueron desplegados para localizar los restos del aparato.
El incidente provocó una alerta en varias regiones y obligó a cientos de personas a buscar refugio durante la madrugada. Las alarmas de los teléfonos móviles se activaron alrededor de las 4.00 a. m. y advirtieron sobre posibles amenazas para el espacio aéreo en Augšdaugava, Preiļi, Rēzekne, Balvi y Alūksne. En ese momento, cientos de peregrinos participaban en la mayor festividad religiosa católica del norte de Europa y buscaron refugio ante la advertencia.
Este es el segundo caso en el año de un dron interceptado por la OTAN en Letonia, que también vio la activación de restricciones temporales en el espacio aéreo y marítimo por Finlandia. El pasado ocho de junio, aviones franceses del grupo internacional derribaron otro vehículo no tripulado procedente de Ucrania, que había sido desviado por contramedidas rusas. En mayo, F-16 rumanos de la institución derribaron un dron desviado sobre Estonia.
Las Fuerzas de Defensa finlandesas establecieron una zona de restricción temporal en el espacio aéreo y marítimo de la parte oriental del golfo de Finlandia, ante el aumento de incidentes con drones en la región. La medida comenzó alrededor de las 4.00 y fue levantada cerca de las 7.30 para el espacio aéreo, mientras que para la zona marítima se extendió unos quince minutos más. Las autoridades señalaron que la restricción buscaba garantizar la seguridad de los transeúntes y la capacidad operativa para hacer frente a posibles drones. Ningún vehículo aéreo no tripulado ingresó en territorio finlandés, aunque las Fuerzas de Defensa ya han aplicado restricciones similares durante el verano por el incremento de estos incidentes.
En tanto, el primer ministro letón, Andris Kulbergs, defendió la respuesta militar tras el derribo del dron y afirmó: “Esto demuestra que el espacio aéreo letón está protegido”. Además, advirtió sobre la necesidad de reforzar la vigilancia y las defensas en la frontera oriental, “de modo que podamos detectar, identificar y neutralizar cualquier amenaza potencial lo antes posible”. Sus declaraciones se dan luego de que en mayo se registrara uno de los incidentes más graves de la región: dos drones impactaron contra una instalación vacía de almacenamiento de petróleo en Rēzekne y provocaron un pequeño incendio.
Rumanía también activó sus cazas
La alerta en Rumanía fue la tercera de ese día. La noche anterior, dos F-16 rumanos ya habían despegado para vigilar un dron que permaneció unos diez minutos dentro del espacio aéreo nacional. En esta ocasión, dos cazas F-18 españoles desplegados por la OTAN despegaron desde la base Mihail Kogălniceanu tras la detección de un radar cerca de la frontera con Ucrania. Según el Ministerio de Defensa rumano, el aparato ingresó a unos 3,5 kilómetros al sureste de Chilia Veche, permaneció aproximadamente 12 minutos y regresó a Ucrania. Durante la alerta, las autoridades recomendaron a los habitantes del condado de Tulcea permanecer en sus viviendas y estar atentos a posibles objetos que pudieran caer. La tensión se extendió así a Rumanía, sumándose a lo ocurrido en Letonia.
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