En el marco del Moody’s Inside LatAm 2026, el vicepresidente del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s, Renzo Merino, señaló que la nueva gestión que asume el Gobierno recibe una posición fiscal “robusta” que le permitirá concentrarse en reformas estructurales. No obstante, advirtió que esa solidez no alcanza por sí sola para elevar el perfil crediticio del país.

“América Latina tiende a ser una región donde los países están no solo diagnosticados, sino sobrediagnosticados. La clave para Perú es cómo pasar a la siguiente fase y ahí el reto es encontrar la política, las soluciones a estos problemas estructurales e implementarlos. Va a ser un desafío importante teniendo en cuenta el contexto político del país”, respondió Merino a Gestión.

El ejecutivo insistió en que el deterioro institucional fue lo que más golpeó la calificación del país. “Se requiere una mejora en la situación política, en este balance de poderes que se ha observado en los últimos tiempos y fue empeorando en los recientes años. Eso es algo que afectó mucho al perfil crediticio, le costó un escalón de calificación y, desafortunadamente, es algo que no es de ahora, sino una debilidad estructural”, comentó.

Para los próximos años, la calificadora espera que el Perú “mantenga” esa posición fiscal relativamente robusta, acompañada de crecimiento económico, y pese al millonario gasto público que implicará el fenómeno de El Niño. Aun así, remarcó que “no resulta suficiente” para mejorar el perfil crediticio únicamente con esas variables.

En detalle, Merino precisó que la mejora institucional pasa por elevar la calidad de las instituciones legislativas y ejecutivas, fortalecer la sociedad civil y el Poder Judicial, y luchar contra la corrupción, entre otros frentes. Agregó que el Perú está rezagado frente a sus pares en indicadores como el respeto a las leyes, donde los altos niveles de inseguridad también inciden.

De cara a la próxima revisión de la calificación crediticia del Perú, que Moody’s analizaría en septiembre de este año, Jaime Merino señaló que “muchos de los riesgos se han reducido”, entre ellos las intenciones de cambiar el modelo económico. El último ajuste en la perspectiva se dio en septiembre del 2024.

En esa línea, el analista proyectó que en su próxima revisión de los estimados sobre el país se apuntaría a un crecimiento cercano al 3.5%. Consideró como una “sorpresa” la resiliencia de la demanda doméstica: “El consumo se mantiene bien. Sobre la inversión privada, luego de muchos años de estar muy debajo de los niveles que uno esperaría ver en Perú, la confianza ha mejorado mucho”, dijo.

En cuanto a la inseguridad, subrayó que “cuando hay inseguridad esto se traduce en el incumplimiento de leyes y el incremento de la ilegalidad, que termina contaminando al ámbito político”.

Otro tema en el radar con cierta preocupación es un posible ajuste de las reglas fiscales, explicado en mayores medidas de gasto para enfrentar al FEN. Al respecto, Merino señaló que no es una gran preocupación que se afecte “mucho” la trayectoria fiscal, debido a que el país ha demostrado poder corregirla. “Perú ha demostrado disciplina fiscal y tiene un nivel de credibilidad mucho mayor que otros países”, subrayó.

En este contexto de alertas fiscales, Merino agregó que viene haciendo seguimiento a las medidas alrededor de Petroperú y también de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML).

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