El enorme montículo conocido como el Túmulo de Midas, en la antigua ciudad de Gordion —capital del reino de Frigia, en la actual provincia turca de Ankara—, habría sido levantado en realidad para Gordias, padre del legendario rey Midas, y no para el monarca recordado en la mitología griega por su toque de oro. La conclusión surge de las evidencias halladas durante las excavaciones y de las características excepcionales de la cámara funeraria que alberga en su interior.

Gordion, considerada uno de los principales yacimientos arqueológicos de Turquía, fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2023. El túmulo, conocido desde hace décadas con el nombre del famoso rey, fue excavado en 1957 por un equipo de investigadores turcos y estadounidenses. Para acceder a la cámara funeraria, mineros procedentes de Zonguldak, en la región del mar Negro, excavaron un túnel de unos 82 metros.

El monumento destaca por sus dimensiones colosales: alcanza aproximadamente 53 metros de altura y unos 300 metros de diámetro. En su interior se encuentra una cámara funeraria de madera de 6,15 por 5,15 metros, construida con troncos de enebro que se han conservado durante unos 3.200 años. Esa excepcional conservación es una de las claves que ha permitido a los especialistas vinculados a Gordion replantearse la identidad del personaje sepultado: la asociación tradicional con Midas podría haber eclipsado la posibilidad de que el túmulo fuera erigido para su padre.

La tumba se encuentra dentro de este enorme túmulo conocido como el Túmulo de Midas. Foto: Shutterstock

La relación del monumento con Midas se consolidó por la enorme fama del rey frigio, figura ligada durante siglos a la leyenda del toque de oro. Sin embargo, ya en la excavación de 1957 se planteó que el enterramiento podría corresponder a Gordias, su padre. "Cuando el túmulo fue excavado en 1957 y se llegó a la cámara funeraria, el periódico Ulus informó de que se había encontrado la tumba de Gordias, el padre de Midas, y que se había descubierto el esqueleto de Gordias", relató Kadim Koç, presidente de la Fundación Gordion.

La estructura funeraria de madera, a la que se accedió gracias a la excavación, conserva miles de años después buena parte de sus elementos originales. "Cuando la observamos como una estructura de madera, la tumba mide 6,15 por 5,15 metros. Todavía podemos ver que los árboles de enebro no se han podrido y han sobrevivido hasta nuestros días", afirmó Koç. El uso de enebro y las condiciones del enterramiento de la cámara favorecieron esa conservación extraordinaria.

En el interior también había numerosos objetos que revelan las habilidades de los artesanos frigios, entre ellos 99 fíbulas, broches empleados para sujetar prendas. "Los hallazgos demostraron que los frigios estaban entre los mejores talladores de madera del mundo. También tenían grandes habilidades en el tejido de alfombras", señaló el investigador. Según Koç, Gordion fue además un importante centro de fabricación de fíbulas, aunque esas afirmaciones deben entenderse dentro del contexto arqueológico y no como prueba de que todas las primeras fíbulas se hicieran allí.

Pese a que los investigadores explican que el túmulo fue construido por Midas para su padre y que allí reposan sus restos, el monumento continúa siendo conocido popularmente como el Túmulo de Midas. "Midas es una figura tan famosa de la Antigüedad que su padre nunca pudo ocupar el lugar de su hijo. Incluso hoy, aunque explicamos que este es un túmulo construido por Midas para su padre y que es la tumba de su padre, la gente sigue conociéndolo como el Túmulo de Midas porque destaca la personalidad tan llamativa de Midas", afirmó.

La excepcional conservación de la cámara de madera y los objetos hallados en su interior convierten a este monumento en una de las principales evidencias para estudiar las prácticas funerarias y las habilidades artesanales de la civilización frigia. En el área de Polatlı se han registrado unos 130 túmulos, de los cuales cerca de 90 se concentran alrededor de Gordion, un conjunto que ayuda a comprender la importancia que los frigios concedían a sus muertos y a sus monumentos funerarios.

Sin embargo, esta interpretación debe tratarse con cautela: la evidencia disponible no equivale a una inscripción que identifique de manera inequívoca al ocupante como Gordias. Por ello, resulta más preciso hablar de una identificación propuesta o respaldada por determinados indicios históricos y arqueológicos.

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