En una nueva zona de excavación al norte del área arqueológica principal de Göbeklitepe, en el sureste de Turquía, un equipo de arqueólogos encontró varios edificios rectangulares justo debajo de la superficie. El hallazgo, que corresponde a la segunda fase de ocupación del sitio, ofrece nuevas pistas sobre la vida cotidiana de quienes habitaron uno de los asentamientos neolíticos más relevantes del mundo.
Estas edificaciones se diferencian de los monumentales templos con pilares en forma de T que hicieron famoso al lugar: tienen menos pilares y una distribución que los investigadores asocian con actividades domésticas, posiblemente viviendas.
El profesor Necmi Karul, director de las excavaciones, explicó que el equipo comenzó a trabajar en una superficie de unos 1.500 metros cuadrados, luego de trasladar cuidadosamente varios olivos que crecían en el terreno. La estrategia actual consiste en excavar primero de forma horizontal para mapear la distribución de las construcciones antes de profundizar hacia las capas más antiguas del suelo.
Según los arqueólogos, estas estructuras podrían aportar datos clave sobre cómo se organizaban los espacios en la vida diaria de la comunidad neolítica, un aspecto poco conocido hasta ahora en Göbeklitepe.
Los edificios rectangulares de la segunda fase de Göbeklitepe aparecieron prácticamente debajo de la superficie actual, lo que permitió identificar con rapidez sus formas y su organización. "Comenzamos desde un extremo del área y continuamos hacia el norte", explicó Karul, quien señaló que los primeros resultados no tardaron en aparecer. La poca profundidad a la que se encuentran se debe, en parte, a la erosión: con el paso del tiempo, las partes superiores de los antiguos muros desaparecieron, dejando los restos conservados muy cerca del nivel actual del terreno. En algunos casos, los arqueólogos ya han alcanzado los pisos de las construcciones.
Estas nuevas estructuras presentan similitudes con las excavadas anteriormente en un sector conocido como GT1, pero la distribución de sus espacios podría ayudar a comprender los cambios que experimentó Göbeklitepe a lo largo del tiempo. Según Karul, a primera vista la tradición de levantar grandes pilares de piedra parece tener un papel menos importante en estas construcciones: hay menos pilares en su interior y la organización de los espacios resulta más compatible con actividades de la vida cotidiana. Por ese motivo, los investigadores consideran que algunas de estas estructuras podrían haber funcionado como viviendas.
Aun así, se trata de una interpretación preliminar, ya que la forma de un edificio y sus muros no son suficientes para determinar con certeza para qué fue utilizado durante el Neolítico. Para resolver esta cuestión, los investigadores analizarán muestras de tierra y sedimentos recogidas en el interior de las estructuras, especialmente aquellas procedentes de los pisos. Estos materiales pueden conservar pequeñas evidencias de las actividades realizadas en el lugar, como restos de alimentos, plantas u otros residuos.
La posibilidad de que Göbeklitepe no haya sido únicamente un centro ceremonial, sino también un espacio de vida cotidiana, cobra fuerza con los últimos trabajos de campo. “Nuestra primera impresión es que fueron utilizados como residencias”, señaló Karul, aunque aclaró que serán necesarios nuevos análisis para confirmar su función. Los investigadores ya han identificado edificios de carácter doméstico junto a estructuras de mayores dimensiones, una combinación que apunta a la presencia de distintas actividades dentro del mismo asentamiento.
Durante años, el sitio fue conocido principalmente por sus construcciones monumentales, sus enormes pilares en forma de T y sus representaciones de animales, hallazgos que cambiaron la manera en que los arqueólogos entienden a las primeras comunidades neolíticas. Sin embargo, las excavaciones más recientes muestran que el lugar pudo haber sido mucho más complejo de lo que se pensaba: no habría sido únicamente un destino al que las personas acudían para realizar actividades ceremoniales, sino también un espacio donde algunas comunidades desarrollaban parte de su vida diaria.
Esa misma tendencia comienza a observarse en otros asentamientos neolíticos estudiados dentro del proyecto Taş Tepeler, que reúne varios sitios arqueológicos de la región de Şanlıurfa. La nueva zona de excavación podría aportar una cantidad considerable de información sobre cómo se organizaba Göbeklitepe y qué relación existía entre sus edificios monumentales y los espacios destinados a las actividades diarias. Durante esta temporada, los trabajos se concentran en retirar la capa superficial del terreno y dejar al descubierto las estructuras que se encuentran debajo, mientras una extensa zona todavía espera ser excavada.
En Göbeklitepe, mientras los trabajos de estabilización avanzan de la estructura C —prácticamente terminada— hacia la estructura D, una de las construcciones monumentales más destacadas del sitio, los arqueólogos continúan excavando y conservando otros sectores, en particular alrededor de las edificaciones circulares de la ladera. Los edificios rectangulares recién hallados, en tanto, están en una fase inicial de investigación: sus pisos podrían guardar evidencias capaces de esclarecer qué actividades se desarrollaban en su interior. Si los análisis confirman que fueron espacios residenciales, el hallazgo reforzaría una visión cada vez más compleja de Göbeklitepe, donde las grandes construcciones monumentales pudieron coexistir con espacios de vida cotidiana. El equipo también verificó que los olivos de la zona causaron menos daños arqueológicos de lo previsto; su traslado permitió iniciar una excavación sistemática en un área que permanecía cubierta.
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