La docente de Fisioterapia y Rehabilitación del Instituto Carrión, Cesia Tangoa, advierte que mantener la cabeza inclinada hacia adelante durante periodos prolongados puede aumentar la tensión muscular. Esta posición, habitual al revisar el celular, estudiar con una tablet sobre las piernas o pasar horas frente a una computadora, obliga a los músculos del cuello, los hombros y la parte superior de la espalda a trabajar constantemente para sostener la cabeza.

“No se trata únicamente de cuánto utilizamos el celular, sino también de cómo lo utilizamos y cuánto tiempo permanecemos en una misma postura”, señala la especialista.

Molestias asociadas a la mala postura

La tensión acumulada puede manifestarse inicialmente mediante dolor, rigidez o sensación de cansancio en la zona cervical y superior de la espalda. Entre las molestias mencionadas por la especialista se encuentran el dolor y rigidez en el cuello, tensión en los hombros y molestias en la parte superior de la espalda. También pueden presentarse dolor lumbar y dolores de cabeza asociados con la tensión muscular, y en algunos casos, hormigueo o adormecimiento en brazos y manos.

Tangoa recomienda acudir a un profesional de salud cuando estas molestias sean persistentes, intensas o interfieran con las actividades cotidianas.

Recomendaciones para aliviar la carga

Una de las primeras recomendaciones consiste en elevar el celular y acercarlo a la altura de los ojos, con el objetivo de reducir el tiempo durante el cual la cabeza permanece inclinada hacia abajo. De esta manera, se busca disminuir la sobrecarga muscular que genera el uso frecuente de dispositivos electrónicos.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora cada 12 de agosto, Tangoa puso énfasis en la necesidad de adoptar estos hábitos desde edades tempranas, algo que cobra particular relevancia entre adolescentes y jóvenes por el uso diario de dispositivos para estudiar, trabajar, comunicarse y entretenerse.

La especialista recomendó además distribuir el tiempo de uso de celulares, computadoras y tablets para evitar pasar varias horas consecutivas frente a una pantalla sin interrupciones. “Cuidar nuestra postura no significa permanecer rígidos, sino mantenernos en movimiento, cambiar de posición con frecuencia, realizar pausas activas y practicar actividad física”, explicó.

En cuanto al trabajo o estudio sentado, aconsejó mantener la espalda apoyada y los hombros relajados, aunque aclaró que cuidar la postura no implica quedarse inmóvil o rígido durante horas. Por el contrario, cambiar de posición regularmente ayuda a reducir la sobrecarga muscular.

Otra recomendación clave es incorporar pausas breves cada 30 a 60 minutos durante periodos prolongados frente a las pantallas. Esos intervalos pueden aprovecharse para levantarse, caminar y ejecutar movimientos suaves de cuello, hombros, brazos y espalda, así como inclinaciones y rotaciones suaves del cuello, movilidad de hombros y estiramientos de brazos y pecho. Los movimientos deben ser lentos y controlados, y deben detenerse si provocan dolor, mareos o adormecimiento.

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