NOAA advierte que El Niño podría ser el más intenso desde 1950 y dispara su pronóstico para fin de año <<>

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) difundió este jueves 13 de agosto una nueva actualización de su Centro de Predicción Climática (CPC) que enciende las alarmas: el fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose y existe más de 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027. El organismo mantiene activo el estado de El Niño Advisory y señala que las condiciones del océano y la atmósfera muestran actualmente un sistema acoplado compatible con un fenómeno en intensificación.

Los pronósticos, elaborados a partir de múltiples modelos climáticos, apuntan a que El Niño seguirá fortaleciéndose hasta finales de 2026. Las anomalías en la temperatura superficial del mar y profundidades del Pacífico ecuatorial indican un fenómeno en intensificación, con registros históricos de calentamiento en curso.

Para el meteorólogo Abraham Levy, el reporte debe ser tomado con especial atención porque la NOAA es una de las principales instituciones internacionales dedicadas al monitoreo y pronóstico del fenómeno. "Aquí hablamos del Niño global, no del Niño costero", precisó. Levy explicó que el denominado El Niño global corresponde al calentamiento anómalo del océano Pacífico en su zona central, mientras que el comportamiento del mar frente a las costas peruanas responde a otra dinámica. Esta diferencia resulta clave para interpretar correctamente las nuevas proyecciones y no atribuir automáticamente al Perú todos los efectos asociados al fenómeno global.

El fenómeno El Niño se fortalece con más del 90 % de probabilidad de alcanzar una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027, según la NOAA.

Temperaturas del Pacífico alcanzan niveles excepcionales

Uno de los principales indicadores se encuentra en la temperatura superficial del mar. Durante julio, las anomalías superaron los +2 °C en el Pacífico ecuatorial oriental, mientras que los índices de las principales regiones Niño registraron valores elevados: +1,4 °C en Niño 3.4, +1,7 °C en Niño 3 y +2,9 °C en Niño 1+2. El calentamiento tampoco se limita a la superficie. La NOAA detectó un incremento importante de la temperatura debajo del océano, con anomalías de hasta +10 °C respecto de los valores normales a determinadas profundidades.

Para Levy, las cifras muestran que el calentamiento ya se encuentra en niveles particularmente altos. "En este momento, en términos de la temperatura de la superficie del mar, hemos superado a todo para esta fecha", sostuvo.

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La nueva evaluación de la NOAA elevó la preocupación por la intensidad que podría alcanzar El Niño hacia los últimos meses del año. Para el trimestre octubre-diciembre de 2026, el organismo calcula un 69% de probabilidad de que se produzca un evento histórico, definido como uno capaz de superar la intensidad de los episodios registrados desde 1950. Para esta clasificación se utiliza el Índice Relativo de El Niño (RONI), y un episodio es considerado histórico bajo este pronóstico cuando alcanza un valor de +2,5 °C o más durante tres meses consecutivos.

Levy destacó que, de concretarse este escenario, el episodio podría superar a los grandes eventos de El Niño registrados en las últimas décadas, mencionando como referencias los fenómenos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. "Estamos hablando de que en los últimos cuartos de siglo superaría en intensidad a los grandes Niños que han sido los de 1982, 2015 y 1997", explicó. El meteorólogo señaló que la probabilidad de alcanzar la categoría muy fuerte es incluso mayor que la que se desprende de una lectura superficial del informe: según su interpretación, la posibilidad se acerca al 95% para alcanzar esa condición, considerada la máxima magnitud dentro de la clasificación de El Niño utilizada en el pronóstico.

El especialista remarcó que el fenómeno global no debe confundirse con el Niño costero, cuya evolución resulta especialmente relevante para determinar los efectos sobre la costa peruana. El fortalecimiento del Niño global no permite afirmar por sí solo que el Perú tendrá lluvias extremas o huaicos, pero sí plantea escenarios que deben ser vigilados. Levy explicó que uno de los posibles efectos del fenómeno sobre el país podría ser una deficiencia de lluvias en la sierra y la selva durante la temporada húmeda.

La magnitud de esa reducción será determinante: si la deficiencia es menor, sus efectos podrían ser prácticamente imperceptibles; sin embargo, una disminución significativa de las precipitaciones podría generar consecuencias en sectores sensibles. "Sí va a haber impactos con el agro en la sierra, sí va a haber impactos con la ganadería en la sierra, sí va a haber impactos con la generación de energía eléctrica en la sierra, etcétera, con la provisión de agua potable", advirtió.

El especialista, sin embargo, hizo una precisión: la intensidad del Niño global no necesariamente está relacionada de manera directa con la magnitud de la deficiencia de lluvias en la sierra y la selva. Por ello, ese escenario deberá ser evaluado conforme avance la temporada.

Costa peruana podría enfrentar un verano muy cálido

La temperatura del mar frente a la costa peruana ya corresponde actualmente a valores de un Niño extraordinario, según Levy. Esta situación hace que el especialista anticipé que "vamos a tener una primavera, sobre todo un verano, sumamente calientes en la costa". El escenario se daría si se mantiene un Niño global de gran magnitud, caso en el que es "muy probable" que también se registre un Niño costero de gran intensidad, debido a que el calentamiento del Pacífico central puede favorecer el transporte de calor hacia la costa peruana.

El próximo comunicado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), previsto para este viernes 14 de agosto, podría precisar este escenario, de acuerdo con el especialista.

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Riesgo de lluvias en la costa norte y huaicos

La costa norte aparece como una de las áreas de mayor preocupación ante un Niño costero intenso. Levy señaló que, además del calor, existe la posibilidad de un escenario adverso de lluvias en la costa norte, así como una mayor presencia de lluvias en los valles y quebradas de la costa central y sur. "Los riesgos son otros", explicó. "Por un lado, el calor que le he manifestado en la costa y, por el otro, que tengamos un escenario adverso de lluvias en la costa norte y adverso en la presencia de lluvias en los valles y quebradas de la costa central y de la costa sur".

Para el especialista, la población debe mantenerse atenta, especialmente en las zonas expuestas a precipitaciones, desbordes y activación de quebradas. Ya se vienen realizando trabajos de limpieza de ríos y quebradas, reforzamiento de puentes y preparación de infraestructura para un posible escenario adverso, destacó Levy.

NOAA advierte que intensidad no equivale automáticamente a desastre

El reporte de la NOAA corresponde al comportamiento del El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) a escala del Pacífico tropical y no constituye, por sí solo, una predicción de lluvias, inundaciones o huaicos para una determinada zona del país. La intensidad del fenómeno aumenta la posibilidad de que se presenten patrones meteorológicos asociados históricamente con El Niño, pero no garantiza que estos ocurran con la misma magnitud ni en todas las regiones.

Pese a la magnitud de las probabilidades proyectadas, la NOAA hace una precisión importante: un El Niño más intenso no significa automáticamente que sus efectos serán extremos en todos los territorios. Por ello, el comportamiento específico que pueda registrarse en el Perú debe evaluarse a partir de los pronósticos nacionales y de las condiciones particulares de cada territorio.

¿Qué debe hacer el Perú desde ahora?

La costa norte concentra la mayor preocupación: el meteorólogo Levy advirtió que los trabajos de prevención deben multiplicarse allí, donde una eventual intensificación del Niño costero podría elevar el riesgo de lluvias. Para enfrentar un escenario adverso, las acciones deben enfocarse en mantener despejados los cauces y reforzar la infraestructura expuesta.

"Las cosas que se están haciendo de tener los ríos limpios para que el agua pueda fluir, de tener las quebradas y las protecciones laterales en las ciudades, es decir, las defensas ribereñas bien implementadas y limpias", son algunas de las medidas que deben sostenerse, explicó.

La preparación también debe llegar a los hogares, sobre todo en las zonas donde la temporada de lluvias es parte de las condiciones habituales. "Hay que estar preparado, revisar los techos. En fin, todas las cosas que uno hace cuando tiene la temporada de lluvias próxima en las localidades donde las lluvias están presentes todos los años", señaló.

En paralelo, el Gobierno ya dio un paso concreto: el 11 de agosto, en Lambayeque, se anunció la creación de una Comisión Nacional de Gestión de Riesgo del Fenómeno El Niño. La Resolución Suprema N.° 256-2026-PCM formaliza una comisión multisectorial liderada por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego y la Autoridad Nacional del Agua (ANA), con participación de sectores como Defensa y Economía, con el objetivo de acelerar acciones de prevención para 2026 y 2027.

La atención ahora se concentra también en el próximo reporte del ENFEN, que este viernes 14 de agosto deberá actualizar su evaluación sobre las condiciones del Pacífico y el posible comportamiento del Niño costero.

La próxima evaluación de NOAA será en septiembre

Mientras tanto, la NOAA mantiene un monitoreo permanente de las condiciones oceánicas y atmosféricas del Pacífico y actualiza periódicamente sus pronósticos sobre la evolución de El Niño. La siguiente Discusión Diagnóstica de ENSO está programada para el 10 de septiembre de 2026, fecha en la que se conocerá una nueva evaluación sobre la evolución del fenómeno y sus probabilidades de intensidad.

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