El reciente sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para el Perú: ¿estamos preparados para un evento similar? La evidencia científica indica que el país podría enfrentar un terremoto de magnitud 8.8 con epicentro en la costa central y sur. Ante este escenario, el presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, conversó con La República y fue contundente: la preocupación nacional no debería centrarse en cuándo ocurrirá el sismo, sino en cómo reducir los posibles daños.

Consultado sobre cómo debería observar el Perú los dos últimos sismos ocurridos en la región, en Venezuela y Colombia, Tavera señaló que la única manera es usar esa información como referencia para tomar conciencia de que también vivimos en un país de alta actividad sísmica y que en cualquier momento un evento puede ocurrir y afectarnos probablemente de la misma manera. "Es un tema de ver y decir 'mira, lo que ha pasado aquí, nos puede pasar a nosotros, preparémonos para no tener los mismos escenarios'", afirmó, recordando que todos estos países, junto con el Perú, están ubicados en el Cinturón de Fuego del Pacífico.

En cuanto a qué depende la ocurrencia de un eventual sismo en el país, el especialista explicó que depende de que se acumule el esfuerzo de formación a lo largo de la zona costera, lo suficiente para que, en algún momento, las placas comiencen a desplazarse de manera brusca y generen un evento sísmico.

Presidente del IGP

¿Qué zonas concentran la mayor energía sísmica acumulada según el IGP?

Un informe del Instituto Geofísico del Perú (IGP) señala que Lima, Ica y Áncash son las regiones con mayor cantidad de energía sísmica acumulada. Sin embargo, Tavera aclara que eso no significa que sean las más afectadas: “La idea aquí es que en esa zona que está marcada en el informe es la zona donde se espera que ocurra un evento sísmico en algún momento, y cuanto más cerca estamos de la zona del epicentro, de la ruptura, evidentemente vamos a tener mayor afectación”.

¿De qué depende la magnitud de un sismo?

La magnitud está ligada directamente al tamaño del área de fractura, explica el especialista. A mayor extensión acumulando esfuerzos, mayor será la energía liberada y, por ende, mayor la magnitud del evento. Pero acumular energía en áreas grandes toma tiempo: se requieren 100, 200 o incluso 300 años. En cambio, para áreas pequeñas de ruptura bastan meses, días u horas.

¿Qué pasaría con un sismo de magnitud 8.8 frente a la costa central y sur?

La evidencia científica indica que un terremoto de esa magnitud es posible en esa zona. El Cenepred estima que más de 9.8 millones de peruanos, equivalente al 30% de la población nacional, están en riesgo muy alto. Sobre ese punto, Tavera precisa que el IGP se encarga del aspecto sismológico y que es el Cenepred quien toma esa información para evaluar el nivel de riesgo: “Es decir, que tenemos que tomar la información dada por Cenepred”.

¿Lima está preparada para un gran terremoto?

Ante la pregunta de qué tan preparada estaría Lima si el evento ocurriera mañana, el experto insiste en que el sismo “va ocurrir en algún momento” y que el foco debe estar en reducir el nivel de riesgo antes de que eso suceda.

La mayor cantidad de información disponible hoy en día, a comparación de 2007, es bastante válida y la población está ingresando, tomando esta información y eso está ayudando bastante en reducir el nivel de riesgo. Sin embargo, dos décadas son muy poco para lograr el éxito final, para llegar a decir que somos una sociedad con cultura de prevención. Esa es la respuesta a lo que ha cambiado desde el terremoto de Pisco de 2007.

Su mayor preocupación, justamente, es la falta de cultura de prevención. En lugar de gastar energía en querer saber cómo, cuándo y dónde va a ocurrir el sismo, esa energía debería utilizarse para comenzar a prepararse en casa, revisar cómo se ha construido la vivienda y sobre qué suelo se ha levantado, además de emplear toda la información disponible para hacer simulacros en el hogar. Al final, nadie va a poder controlar que ocurra o no ocurra un sismo; lo que sí está en nuestras manos es prepararnos para reducir nuestro nivel de riesgo, y ahí es donde hay que enfocar todo este tema.

Si usted ha visto las imágenes de Colombia y de Venezuela, creo que puede encontrar la respuesta a esa pregunta. Usted conoce Lima, sabe dónde están las viviendas más antiguas, las más modernas, las autoconstruidas y dónde están construidas con la norma. También conoce en Lima dónde están las riberas de las quebradas, de los ríos, los cerros invadidos y sabe dónde están los suelos buenos y malos. Entonces, cualquier persona que conoce Lima puede tener la respuesta a esa pregunta.

Ante la consulta sobre las acciones concretas que las autoridades deberían ejecutar para evitar que la cifra de víctimas supere lo esperado, Tavera precisó que a nivel de Estado y de gobierno ya se han emitido los lineamientos, leyes y normativas que los ciudadanos deberían usar para comenzar a trabajar en la reducción del nivel de riesgo. En esa línea, remarcó que la preparación tiene que empezar en la familia: “Soy yo el que he construido mi casa, no es el gobierno. Soy yo el que ha decidido ubicarme en una zona, soy yo el que tiene que asumir la responsabilidad de prepararme para un posible evento sísmico”.

También se refirió a la creencia popular de que la ocurrencia de varios sismos de menor magnitud podría liberar energía suficiente como para reducir la posibilidad de un terremoto. El especialista la calificó como equivocada, pues los sismos pequeños no contribuyen en nada a liberar la energía de los grandes eventos, incluso si ocurriera una serie de ellos.

Como mensaje final, reiteró que no se debe gastar mucha energía en tratar de saber dónde y cuándo ocurrirá el próximo sismo, porque sobre la naturaleza no se tiene control. “El sismo va a ocurrir en algún momento”, sostuvo, y lo que está en manos de la población es prepararse para reducir el nivel de riesgo, lo cual se logrará solamente trabajando y preparándose en familia.

Leer artículo completo en larepublica.pe →