El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) dio a conocer su más reciente Informe Técnico del Indicador de la Actividad Productiva Departamental, documento que detalla el desempeño económico de cada región entre abril y junio de 2025. El reporte revela realidades opuestas: mientras unas zonas crecieron por la minería, la agricultura o la manufactura, otras retrocedieron por la menor actividad en hidrocarburos, pesca o construcción.

La región de mayor expansión fue Apurímac, con un crecimiento de 27.3% y cuatro trimestres consecutivos al alza. El principal impulsor fue la minería de cobre en la mina Las Bambas, beneficiada por mejores leyes de mineral en Chalcobamba y Ferrobamba. A ello se sumó el avance de proyectos de construcción en los tres niveles de gobierno, como sistemas de riego, protección contra inundaciones, estadios y el penal de Abancay. Con estos resultados, Apurímac se afianza como el segundo productor de cobre del país.

Le sigue Tacna (13.8%), cuyo crecimiento se sostuvo en el sector agropecuario, con la aceituna como cultivo estrella para el mercado externo y la agroindustria. También repuntaron la naranja, la sandía, el maíz amiláceo y la producción de aves, porcinos y alpacas; mientras la construcción y el transporte aportaron con obras y el mayor flujo aéreo de pasajeros por el feriado del Día del Trabajo.

Más atrás aparecen Junín (11.8%), por su dinamismo minero y agroexportador, y Pasco (11.3%), gracias a la minería de cobre y oro. También resaltaron Ayacucho (9.8%), Piura (6%), Cajamarca (5.8%) y Lima (2.8%), regiones que en conjunto aportaron el 63.5% de la producción nacional.

El informe del INEI evidencia un país de contrastes: mientras el motor minero sigue siendo la principal palanca de crecimiento en Apurímac, Junín, Cajamarca y Pasco, el agro y la agroindustria se consolidan como alternativas sólidas en Tacna, Ayacucho y Piura. Sin embargo, los retrocesos en Tumbes, Áncash y Cusco muestran la vulnerabilidad de las economías regionales cuando dependen de un solo sector —ya sea construcción, pesca o hidrocarburos— y este se ve afectado. Ocho departamentos presentaron cifras negativas. La más golpeada fue Tumbes (-10.8%), con una fuerte contracción en construcción (menos inversión en obras contra inundaciones, vías y alcantarillado) y en agro (arroz, plátano, maíz choclo y yuca). Áncash (-7.9%) cayó por la reducción en la minería de cobre, oro y molibdeno en Antamina, sumado al descenso en harina y aceite de pescado por la escasa disponibilidad de anchoveta. Cusco (-4.9%) mostró su tercer trimestre negativo, principalmente por el retroceso en hidrocarburos (gas natural y líquidos); el agro también bajó (café, cacao, papa y alfalfa). A estas tres se sumaron Moquegua, La Libertad, Puno, Amazonas e Ica, todas con desempeños por debajo del promedio nacional. El análisis por macrozonas también muestra diferencias importantes: Oriente creció +4.8%, Sur +2.5%, Centro +2.5% y Norte +1.9%. Así, no todas las regiones compartieron la misma suerte en el periodo analizado.

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