En un informe elaborado por Alexander Müller, economista jefe para la región Andina, Centroamérica y Caribe del BofA, el banco elevó sus previsiones del Producto Bruto Interno (PBI) al 3.8% en 2026 (desde 2.8%) y al 4.5% en 2027 (desde 3%). Estas cifras, según reconoce la entidad, “están significativamente por encima de la mediana del 3% para ambos años según una encuesta de Bloomberg y la perspectiva de las autoridades peruanas”. Con este ajuste, Bank of America (BofA) se coloca, quizá, como la entidad más optimista sobre la economía peruana en este momento.
El optimismo se sustenta en tres factores: un auge sostenido de las exportaciones impulsado por los términos de intercambio (principalmente los precios de exportación de metales), una mejora en la confianza empresarial que refuerza un ciclo virtuoso entre inversión, trabajo y consumo, y la perspectiva de elecciones presidenciales que son menos propensas a obstaculizar la actividad económica de lo que se pensaba anteriormente. El informe destaca, además, que Perú se está convirtiendo en una potencia regional en exportaciones de bienes, que el auge trasciende la minería hacia otros sectores y que los términos de intercambio parecen un choque de productividad positivo.
Sin embargo, no todo es color de rosa. El análisis también revisó el impacto que podrían tener los “nuevos aranceles” de la gestión de Donald Trump sobre el Perú. Cabe recordar que recientemente la Corte Suprema de Estados Unidos puso “freno” a los aranceles antes impuestos, a lo que el presidente estadounidense respondió con nuevas tarifas. Para el BofA, el país “está algo peor tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos y los aranceles de la Sección 122”.
El banco espera “que ocurran algunas desviaciones comerciales, alejándose de Perú. Por ejemplo, las importaciones estadounidenses de textiles y prendas desde Asia y Centroamérica podrían crecer a expensas de Perú. Pero el efecto general parece moderado”.
En el caso de las uvas, uno de los principales productos de exportación, Perú está perdiendo la ventaja de costo que tenía sobre Brasil (50% antes del fallo de la Corte Suprema) y Sudáfrica (30% antes), según advirtió BofA. Los principales competidores de las exportaciones de alimentos de Perú son México —cuyo arancel ya era cero antes del fallo debido al cumplimiento con el USMCA— y otros países que tenían aranceles previos en el rango del 10% al 15%.
Las exportaciones de bienes a EE.UU. sumaron US$ 10.1 mil millones en 2025, lo que equivale al 3% del PBI. De ese total, alrededor del 30% está exento de aranceles, principalmente metales, combustibles y fosfatos. Además, un tercio de esas ventas corresponde a alimentos, con arándanos y uvas representando el 22%, cuyas condiciones arancelarias relativas no se han visto muy afectadas por la Corte Suprema ni por la Sección 122.
“El impacto general parece moderado debido a las exenciones y exportaciones de alimentos”, resalta BofA. En el sector textil y de prendas de vestir, el banco observa que los competidores asiáticos han logrado grandes reducciones en sus aranceles estadounidenses (del 31.5%-66.5% al 15%), mientras que la administración Trump decidió eximir las importaciones de textiles de Centroamérica y la República Dominicana (DR-CAFTA). Las exportaciones peruanas de textiles y prendas de vestir a EE.UU. fueron de US$ 870 millones en 2025 (0.3% del PBI), un monto pequeño en comparación con el tamaño de la economía peruana y que, pese a verse afectado negativamente, resulta acotado en el panorama general.
Elecciones 2026: sin amenaza importante hasta ahora
En el frente electoral, BofA considera que actualmente hay condiciones benignas y riesgo limitado a la baja para los mercados. Las encuestas presidenciales muestran cinco candidatos principales que, a juicio del banco, no parecen representar una amenaza importante para el modelo económico ortodoxo de Perú.
BofA también se detiene a comentar sobre Alfonso López Chau, candidato de Ahora Nación. En su mención, la entidad no se muestra de acuerdo con calificarlo como de “extrema izquierda” y considera que, con matices, actualmente no representa un riesgo en las elecciones. Esto ocurre luego de que la última encuesta de Datum Internacional, de inicios de febrero, colocara a López Chau entre los candidatos con mayor intención de voto, junto a Rafael López Aliaga (Renovación Popular), Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Carlos Álvarez (País para Todos) y César Acuña (Alianza para el Progreso), aunque el primero ni siquiera llega a 12%.
“En nuestra opinión, esto limita el riesgo a la baja en los precios de los activos financieros bajo los posibles escenarios. En un informe anterior, argumentamos que los mercados ignorarán los shocks políticos a menos que impliquen el riesgo de un cambio radical (hacia la izquierda) en la orientación de las políticas económicas y/o estén acompañados de protestas sociales severas”, remarcó el banco.
Optimismo podría retroceder por tres riesgos
A pesar del optimismo, el banco reconoce tres riesgos que podrían cambiar el panorama del Perú y ajustar su proyección de crecimiento actual. El primero es que la guerra en Irán produzca un aumento grande y sostenido en los precios del petróleo, lo que afectaría los términos de intercambio positivos del país. No obstante, la propagación a través del canal financiero parece poco probable dados los sólidos fundamentos macroeconómicos de Perú, la calificación crediticia de grado de inversión y el amplio acceso a los mercados.
El segundo riesgo es que el fenómeno costero de El Niño se vuelva más severo, cuando actualmente es estimado como “débil” por las autoridades peruanas. El tercero es un resultado de elecciones presidenciales similar al de 2021, con grandes salidas de capital.
Frente a la guerra en Irán, BofA señala que los aumentos en los precios del petróleo pueden ser compensados por un mayor precio del oro: “El oro debería servir como un escudo para Perú y compensar en parte el impacto de los mayores precios del petróleo en los términos de intercambio. Dadas las proporciones relativas, estimamos que un aumento del 10% en el precio del petróleo solo requiere un aumento del 2% en el precio del oro para mantener los términos de intercambio sin cambios".
El banco de inversión también advierte que, aunque las elecciones no figuran hoy entre sus preocupaciones centrales, el escenario político encierra un peligro latente. Con un electorado muy fragmentado y un sector importante que votará en blanco, viciado o que simplemente no sabe o no opina, el resultado de los comicios podría convertirse en un factor de riesgo. “Estamos a menos de seis semanas de la primera ronda de las elecciones presidenciales (12 de abril) y las encuestas indican que este escenario es poco probable que se materialice. No obstante, no se puede descartar”, señaló la entidad.
Como antecedente, recordó que en 2021 el desenlace electoral provocó una salida de capitales equivalente al 8% del PBI, además de una fuerte presión de depreciación sobre el tipo de cambio, mayor inflación, baja confianza empresarial y débil crecimiento del PBI.
Respecto a un eventual El Niño costero, el BofA indicó que este fenómeno podría golpear la actividad económica y avivar la inflación. “Noticias locales indican que existe un riesgo creciente de que el El Niño costero pase de ‘débil’ a ‘moderado’. Como punto de referencia, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estima que la última vez que hubo un El Niño costero ‘severo’, en 2023, este shock climático restó 1.1 puntos porcentuales del PBI”, explicó.
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