Millones de familias peruanas levantaron sus casas por etapas y con recursos limitados, un proceso que las vuelve vulnerables frente a un sismo de gran magnitud. Cuando esa construcción se hace sin criterios técnicos, el peligro no depende únicamente de la fuerza del terremoto, sino también del suelo, los materiales y la forma en que se edificó la vivienda, advierten especialistas. Un informe de Claudia Huamantingo.
El sueño de la casa propia se construye poco a poco: primero un ambiente, luego un segundo piso y, conforme crece la familia, crece la edificación. Pero sin asesoría técnica, ese proceso se convierte en un riesgo que se manifiesta cuando la tierra se mueve.
La magnitud del sismo, por sí sola, no determina si una vivienda colapsará. En 1994, un terremoto de magnitud 8.2 con epicentro cerca de la frontera entre Perú y Brasil produjo daños limitados por su gran profundidad. En contraste, en el 2014, un sismo de 5.1 en Paruro, Cusco, provocó el colapso de decenas de viviendas y dejó ocho muertos.
Factor tipo de suelo
El tipo de suelo puede amplificar o reducir los efectos de un sismo sobre una edificación, explicó Andrei Domínguez Alvarado, especialista en Geotecnia. En Lima y Callao hay distritos donde predominan arenas sueltas, depósitos marinos y arcillas, suelos que requieren especial atención al momento de construir, señaló.
"Puede ser Villa El Salvador, Ancón, Santa Rosa, Puente Piedra, en algunas zonas de Lurín, de Ventanilla, de Puente Hermosa, de Puente Negra, de Pucusana. Entonces son zonas muy específicas, no digo todas estas zonas, sino sectores que pueden tener este tipo de formación, que evidentemente las pone en un nivel de exposición mayor", menciona a RPP.
En el otro extremo, sectores de distritos como Chaclacayo, Chosica, Pachacámac, San Borja y Santiago de Surco presentan mejores condiciones de suelo. En distintas regiones del país hay ciudades construidas sobre suelos con características poco favorables frente a un sismo, aunque el impacto de un gran terremoto sería menor que en Lima debido a la menor concentración de la población, según el especialista.
El docente de Ingeniería Civil y especialista en estructuras, Darwin La Torre, advierte que el primer problema en las viviendas informales es la construcción con ladrillos pandereta: "son frágiles, encima que son muy delgaditos no te garantiza resistencia para la estructura". A esto se suma que los muros no están confinados, es decir, no se encuentran rodeados por columnetas y viguetas de concreto armado. "Entonces que es lo que sucede, ocurre el sismo, entonces les cae sobre su cabeza y eso puede generar muerte de las personas", asegura.
En el Perú, según el INEI, hay más de 2 millones de viviendas construidas con adobe, un material de bajo costo presente principalmente en regiones andinas. No obstante, La Torre sostiene que el mayor problema no radica en el material en sí, sino en que muchas de estas edificaciones fueron levantadas sin refuerzos ni criterios de construcción sismorresistente.
En la capital, el panorama es igualmente crítico. De acuerdo con el censo del Instituto Nacional de Estadística e Informática del año 2025, en Lima hay más de 3 millones 600 mil viviendas, y la Cámara Peruana de la Construcción estima que el 70% de ellas fueron construidas de manera informal. Los especialistas señalan que muchas se levantaron sin planos, sin supervisión profesional o con ampliaciones progresivas, factores que incrementan su vulnerabilidad ante un gran sismo.
Sin embargo, un buen suelo tampoco garantiza por sí solo que una vivienda resista un movimiento telúrico de gran magnitud. El especialista menciona que "quizá Iquitos porque existen arcillas, existen arenas, el río está muy cerca, entonces zonas muy saturadas. Quizá en la zona de Puno probablemente exista algunas zonas lacustres, suelos blancos, pero bueno, tiene la ventaja de no estar tan densamente poblados como en la ciudad de Lima". Además, advierte que "en Huaraz, hay zonas de la ciudad que se encuentran sobre suelos un poquito más blancos" y que allá existe otro problema: el tema de los aluviones.
La decana nacional del Colegio de Arquitectos del Perú, Lucía Ledesma, cuestionó que el modelo de autoconstrucción impulsado por el propio Estado no haya ido acompañado de la asistencia técnica suficiente. "La autoconstrucción, pero que en algún momento el Estado lo promovió. Banco de Materiales, Construye tu propia casa con autoconstrucción. No ha habido una asistencia técnica, entonces lamentablemente tenemos muchas viviendas en ese estado", señaló. Esa falta de acompañamiento permitió que miles de viviendas fueran levantadas por etapas y sin los criterios de construcción necesarios.
En contraste, las zonas con altos porcentajes de construcciones de adobe son las ciudades de Cuzco, Trujillo, Cajamarca, Apurímac y, en general, la zona de la Sierra a lo largo de todo el país. Sobre ese material, se explica que "básicamente el adobe está hecho con arcilla, con tierra y es un material bastante accesible, sobre todo a las comunidades más alejadas, a las comunidades más rurales. Es más barato construir con estos".
El Perú es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo. Aunque no es posible evitar que la tierra se mueva, sí es posible reducir el riesgo. Especialistas coinciden en que edificar una vivienda segura depende de factores como conocer el tipo de suelo y construir con asistencia técnica. La diferencia no estará en la intensidad del movimiento, sino en la forma en que fue construido nuestro hogar.
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