El legado genético de los neandertales, una especie que desapareció del registro fósil hace unos 40.000 años, sigue presente en millones de personas. Un nuevo estudio dirigido por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y el Instituto Karolinska halló que una variante neandertal del receptor de la hormona de crecimiento podría estar vinculada a una mayor masa muscular y a sutiles diferencias en la mandíbula y los dientes.
La investigación, publicada en Current Biology, combinó experimentos celulares con información genética y médica de más de un millón de personas. Los resultados indican que esta variante provoca que las células respondan con mayor intensidad a la hormona de crecimiento, lo que en quienes la heredaron se traduce en una cantidad ligeramente mayor de masa magra.
Una variante neandertal responde con más fuerza a la hormona de crecimiento
La hormona de crecimiento, producida por la hipófisis, participa en el desarrollo de huesos y músculos. Para ejercer sus efectos, necesita unirse a un receptor en la superficie de las células, codificado por el gen GHR. Los investigadores compararon versiones de ese receptor en humanos actuales y neandertales, y luego introdujeron la variante de origen neandertal en células cultivadas en laboratorio, exponiéndolas a la hormona.
Esta variante del receptor está presente en millones de personas y afecta la masa muscular, lo que evidencia que la influencia neandertal en la biología humana moderna es más profunda de lo que se pensaba.
En el experimento celular, las células con el receptor neandertal mostraron una respuesta más intensa y un crecimiento aproximadamente un 40% mayor que las células con la versión humana moderna. No obstante, los investigadores aclaran que esta cifra corresponde únicamente al ensayo de laboratorio y no significa que las personas portadoras tengan un 40% más de músculo.
Philipp Kanis, investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, señaló que lo que más lo sorprendió fue "que dos tipos de evidencia muy diferentes contaran la misma historia". "Las células cultivadas en el laboratorio respondieron con mayor intensidad, mientras que los datos de más de un millón de personas mostraron señales del mismo efecto en el organismo. Es poco frecuente que la evidencia de laboratorio y la obtenida de poblaciones encajen de una manera tan clara", explicó.
El efecto también aparece en personas que viven hoy
La variante no está distribuida de manera uniforme entre las poblaciones humanas: es mucho más frecuente en algunas poblaciones del sur y el este de Asia, donde puede encontrarse en alrededor de una quinta parte de las personas, mientras que en las poblaciones europeas su presencia ronda el 0,5%. El análisis de información de más de un millón de personas reveló que los adultos portadores tendían a presentar una masa corporal ligeramente mayor, asociada principalmente con una mayor cantidad de masa magra y no con más grasa, con una diferencia de aproximadamente 270 gramos.
El equipo también estudió a miles de niños y no encontró diferencias relacionadas con la variante durante las primeras etapas del desarrollo. Esto sugiere que sus efectos podrían hacerse visibles principalmente durante la pubertad, cuando aumenta de forma importante la actividad de la hormona de crecimiento.
La herencia neandertal también se asocia con diferencias anatómicas en la mandíbula. El estudio detectó que quienes portan la variante presentan una rama mandibular ligeramente más corta, mayor probabilidad de sobremordida y raíces dentales algo más cortas, rasgos que guardan cierto parecido con los observados en restos de aquellos humanos antiguos. Los investigadores advierten, sin embargo, que esta variante no convierte a una persona en más neandertal: los cuerpos de esos humanos eran el resultado de numerosos factores genéticos y ambientales, no de un único gen.
“Es fascinante que un cambio genético heredado de los neandertales todavía pueda tener un efecto en el cuerpo humano actual”, afirmó Hugo Zeberg, investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. “Pero este es solo uno de los muchos factores genéticos que influyen en el crecimiento y la forma del cuerpo. Por sí solo, no puede explicar el cuerpo de los neandertales y, desde luego, no determina el aspecto general de una persona”.
“Como practico CrossFit, me encantó descubrir que la genética neandertal y la masa muscular aparecían juntas en el mismo estudio”, señaló por su parte Miriam Berreiter, investigadora del Instituto Karolinska. “Pero incluso un receptor neandertal de la hormona de crecimiento no sustituye al entrenamiento”.
El hallazgo ofrece así una nueva mirada al legado de estos antiguos humanos: aunque desaparecieron hace decenas de miles de años, algunas de sus variantes genéticas continúan influyendo, de manera pequeña pero medible, en determinados rasgos de quienes viven hoy.
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