Un equipo de investigadores de Stanford Medicine, la Universidad de Colorado Boulder y otras instituciones analizó muestras de sangre de pitones bola y pitones birmanas antes y después de alimentarse, y encontró un compuesto que podría ofrecer nuevas pistas sobre el control del apetito. Se trata de la para-tiramina-O-sulfato (pTOS), una molécula cuyos niveles se disparan más de 1.000 veces después de que las serpientes comen, aunque también está presente en humanos.
De los 208 metabolitos que aumentaron tras la comida, el pTOS destacó por su incremento extraordinario. Este hallazgo llevó a los científicos a investigar si podría estar relacionado con los mecanismos que regulan el hambre y la cantidad de alimentos que consume un organismo. En experimentos con ratones obesos, la administración de pTOS redujo la ingesta de alimentos y produjo una disminución del 9% del peso corporal en 28 días, activando neuronas del hipotálamo relacionadas con el hambre.
Las pitones pueden pasar largos periodos sin comer después de ingerir presas enormes, una capacidad que ha llamado la atención de científicos interesados en comprender cómo regulan su energía. Ahora, esta investigación sugiere que la molécula que aumenta en su sangre tras alimentarse podría ser clave para entender y tratar la obesidad.
Tras 28 días de experimento, los ratones que recibieron pTOS —incluidos aquellos con obesidad inducida por la dieta— redujeron su consumo de alimentos y registraron una caída del 9% de su peso corporal en comparación con el grupo de control. Los científicos observaron que el compuesto activa determinadas neuronas del hipotálamo, la región cerebral encargada de regular el hambre y el equilibrio energético. Como no se detectaron cambios relevantes en el gasto energético ni en la actividad física de los animales, todo apunta a que el efecto se debió principalmente a la disminución del apetito.
El hallazgo representa una posible línea de investigación, aunque los expertos advierten que es prematuro considerar al pTOS como un tratamiento para adelgazar. La molécula también fue hallada en muestras de sangre humana y sus niveles se elevaban después de comer, pero de forma mucho más discreta que en las pitones.
Por ahora, no existen ensayos clínicos que demuestren que el pTOS sea seguro o eficaz para tratar la obesidad en personas. Los resultados provienen principalmente de estudios con animales, de modo que se requerirán nuevas investigaciones para saber si este mecanismo podría convertirse algún día en una terapia viable contra el sobrepeso.
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