El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, el más fuerte registrado en el país en lo que va del siglo, ya deja cerca de 240 muertos según autoridades regionales. El epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, y los departamentos más afectados son Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, mientras que Cali, Pereira, Manizales y Quibdó figuran entre las ciudades más golpeadas, donde los equipos de emergencia continúan con las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros.
Ante esta tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella decretó tres días de duelo nacional. El decreto presidencial dispone que el pabellón nacional permanezca a media asta durante ese periodo tanto en los edificios públicos de Colombia como en las misiones diplomáticas en el exterior. El documento también expresa el profundo dolor del Gobierno por las personas fallecidas y su solidaridad con sus familias y allegados.
En paralelo, el Gobierno activó la coordinación de una respuesta internacional que ya reúne ofertas de cooperación superiores a los US$1.300 millones, con ayudas de más de 12 países para atender las necesidades humanitarias y de reconstrucción. La Cancillería colombiana centraliza la asistencia internacional y gestiona los recursos con la ONU.
La respuesta internacional ya supera los US$1.300 millones en compromisos, según detalló el vicepresidente José Manuel Restrepo. No se trata de una única transferencia, sino de una bolsa compuesta por diferentes mecanismos financieros y aportes: créditos de emergencia, donaciones, asistencia técnica y recursos para la reconstrucción. Más de 12 países han ofrecido ayuda humanitaria, equipos de rescate y personal especializado.
Entre los aportes figuran hasta US$300 millones en financiamiento rápido del Grupo BID, US$200.000 del Banco Mundial para evaluar los daños y US$500.000 de CAF para necesidades humanitarias. La banca multilateral también comprometió US$16,7 millones para obras de reconstrucción y reparación de vías en los territorios afectados.
Estados Unidos, que ya había anunciado una asistencia de US$15,5 millones para refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños, activó además un Equipo de Respuesta para la Asistencia de Desastres (DART) y movilizó 22 especialistas en búsqueda y rescate urbano procedentes de Fairfax County, Virginia, y Los Angeles County, California. Ecuador y El Salvador también despliegan ayuda en la zona.
Para centralizar las ofertas internacionales y determinar qué recursos requiere cada zona afectada, la Cancillería colombiana, dirigida por el ministro de Relaciones Exteriores Omar Bula, instaló un puesto de mando. En paralelo, el Gobierno articula esfuerzos con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Coordinadora Residente y el Equipo Humanitario País (EHP) para identificar necesidades y canalizar los recursos. Una vez consolidadas las necesidades, la Cancillería remitirá a la comunidad internacional un listado elaborado con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y solicitó apoyo metodológico al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Entre las ofertas concretas, Ecuador puso a disposición un equipo USAR integrado por 47 rescatistas, perros especializados y equipos con autonomía para siete días. "Colombia, Ecuador está con ustedes", expresó el presidente Daniel Noboa al momento de ofrecer el apoyo. Perú, en tanto, ofreció un avión con 12,5 toneladas de suministros y el desplazamiento de 62 rescatistas, mientras que El Salvador, bajo el Gobierno de Nayib Bukele, anunció el envío de dos aviones con 100 toneladas de ayuda humanitaria. La lista de países que expresaron su disposición a colaborar se completa con Suecia, Turquía, Japón, México, Brasil, Suiza, Chile, Israel y Argentina, entre otros.
La donación inicial de 100.000 euros del papa León XIV será canalizada mediante la Conferencia Episcopal Colombiana para atender a las comunidades de las zonas más afectadas. El pontífice expresó su solidaridad con las víctimas y agradeció a quienes participan en las operaciones de rescate y asistencia. "Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales", manifestó León XIV.
La activación de este mecanismo se produjo después de cuestionamientos sobre la falta inicial de claridad respecto a una solicitud formal de asistencia internacional. El Gobierno posteriormente confirmó que había realizado el llamado a gobiernos y organismos multilaterales.
Mientras Colombia mantiene las operaciones de emergencia, el Gobierno enfrenta ahora una segunda etapa: transformar la movilización internacional en ayuda concreta para los damnificados, la recuperación de infraestructura y la reconstrucción de las comunidades golpeadas por el terremoto.
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