La preocupación en Perú crece tras el devastador terremoto en Colombia, que dejó más de dos centenares de fallecidos, ante la posibilidad de que ocurra una tragedia similar en el país. En ese contexto, el jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, reveló los alcances de un estudio que su entidad realizó para detectar las regiones con mayor cantidad de energía sísmica acumulada y, por ende, con mayor probabilidad de ocurrencia de un terremoto.

Según los resultados, la costa central del Perú —específicamente las regiones de Ica, Lima y Áncash— es la zona que presenta mayor acumulación de energía sísmica. “Es un estudio que permite hacer un pronóstico de dónde puede estar la mayor probabilidad de ocurrencia de sismo. Lo que se ha encontrado es que, frente a la costa central del Perú, que considera la región Ica, la región Lima, la región Áncash, hay un área bastante grande que está acumulando esfuerzo y probablemente dé origen a un evento grande”, manifestó Tavera.

Debido a estos resultados, el funcionario explicó que los últimos simulacros que se realizan en el país consideran un movimiento telúrico de magnitud 8.8, algo que no ocurría hace una década. “Por eso estamos haciendo ahora simulacros para un sismo de 8.8. Hace diez años atrás, se hacía para uno de 8.0”, refirió.

El panorama resulta aún más alarmante si se considera la advertencia del sismólogo César Jiménez Tintaya, profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), quien señaló que la región central del Perú tiene energía sísmica acumulada desde 1746, cuando ocurrió el último megaterremoto. Este silencio sísmico de casi tres siglos incrementa el riesgo en una zona densamente poblada como la costa central del país.

IGP En Ampliación de Noticias, el jefe del IGP detalló que los sismos registrados en la zona central del país apenas han liberado un 20 % de energía acumulada, por lo que se prevé un terremoto de magnitud superior a 8.0. Jiménez Tintaya recordó que el último megaterremoto ocurrió en 1746 y que, desde entonces, “se han ido acumulando los esfuerzos tectónicos, la energía sísmica se ha ido acumulando”. En los siglos XX y XXI, “se liberó parcialmente esa energía” con los terremotos de 1940 en Huacho, 1966 en Barranca, 1974 en Chilca-Lima y 2007 en Pisco-Ica. El especialista precisó que esos movimientos tuvieron una magnitud de 8 a 8.1 y que “solamente en suma han liberado alrededor del 20 % de la energía sísmica acumulada desde 1746”. Esto implica que “podría ocurrir un terremoto de magnitud 8.5 a 8.8 en la región central del Perú”. Además, el epicentro podría localizarse en el mar, a una profundidad superficial, y estaría seguido de un tsunami. Sobre el impacto en Lima, Jiménez Tintaya advirtió que “cuando ocurre el gran terremoto, es un foco superficial”, por lo que se sentirán “las tres componentes: componente vertical, componente norte-sur, este-oeste”. El peligro mayor radica en las horizontales: “esas componentes horizontales son más peligrosas aún que la componente vertical. ¿Por qué? Porque eso va a mover el edificio, la edificación norte a sur, componente este-oeste, y eso va a hacer colapsar”, explicó.

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