El exministro de Trabajo de Pedro Castillo y actual senador de Juntos por el Perú, Iber Maraví, se muestra alterado y enfurecido cada vez que los periodistas intentan hacerle preguntas. Según se ha podido observar, el parlamentario se encrespa y ataca a los comunicadores, llegando incluso a estar a punto de agredirlos físicamente. Su comportamiento lo convierte en uno de los nuevos congresistas bochincheros que han llegado al Parlamento con su propia agenda, aunque su malcriadez no sorprende si se conoce su pasado.
Mientras tanto, Pedro Castillo sigue haciendo uso y abuso de la justicia. Su defensa y sus allegados han presentado alrededor de 17 pedidos de indulto y gracia presidencial, además de numerosos habeas corpus. Este mismo día, el Poder Judicial analizará uno de estos recursos, que seguramente no será el último. La intención del expresidente es que se anule su condena de once años de prisión por su fallido golpe de Estado, aunque eso parece estar todavía muy lejos de concretarse.
En otro frente, el golpista niega tener una presunta relación con la diputada de Juntos por el Perú, Catherin Palomino, quien lo ha visitado más de sesenta veces en el penal de Barbadillo. Sin embargo, los propios familiares del chotano están indignados con la congresista huancavelicana, lo que añade un tono picante a esta historia.
Otro exmandatario que busca salir libre es Martín Vizcarra. El ‘Lagarto’ permanece en Barbadillo tras recibir catorce años de prisión por haber pedido y recibido más de dos millones de soles en coimas cuando era gobernador de Moquegua. Su audiencia de apelación está programada para la próxima semana, pero llama la atención que hayan sacado del caso a dos magistrados que debían evaluar su pedido.
Pese a las advertencias de que en octubre o noviembre las crecidas del río Rímac, por El Niño, podrían destruir o dejar inoperativos los dos puentes Bailey que conectan al aeropuerto Jorge Chávez con la ciudad, no se ve ninguna acción de prevención. Eso sería desastroso, y el ministro de Transportes, Rafael Rey, no puede perder un minuto para hacer obras y descolmatar esa zona del río.
Y hablando de calamidades, un terremoto en Lima como el ocurrido en Colombia sería catastrófico. Acá impera la autoconstrucción: cientos de miles de casas han sido hechas a la ligera y muchas caerían como castillos de naipes, por lo que miles perderían la vida. Debe darse un cambio de chip en la mentalidad de los peruanos y en las autoridades, pues no podemos seguir siendo tan informales.
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